Cáncer de cérvix: enemigo silencioso pero tratable

En los países desarrollados ya no se realiza el Papanicolaou sino la prueba del Virus del Papiloma Humano, un examen más sensible que puede brindar con mayor seguridad el diagnóstico.

Ataca mayoritariamente en países en vías de desarrollo, en el nuestro es el tercero en incidencia y el cuarto en mortalidad, hablamos del cáncer de cérvix o de cuello uterino.

Sin embargo, para entender este cáncer es necesario conocer a su detonante: el Virus del Papiloma Humano (VPH), casi todas las personas son portadoras del mismo, vive en nuestra piel, en las mucosas y las relaciones sexuales son la fuente de transmisión.

Paula González, epidemióloga de la Asociación Costarricense de Investigaciones Biomédicas, comentó que existen cerca de 100 tipos de VPH, de estos 40 producen algún tipo de infección en el área genital y 15 son los que pueden producir el cáncer, los VPH 16 y 18 están presentes en la mayoría de los casos.

“Cuando el virus afecta la piel se producen los famosos mezquinos, cuando son las mucosas las perjudicadas se hacen verrugas en el área genital, estas son causadas por los virus 6 y 11, son lo que llamamos lesiones benignas”, expresó González.

Como se indicó, el VPH se adquiere poco después de iniciar la vida sexual, las estadísticas dicen que un 80% de las mujeres lo van a tener en los primeros cinco años.

Detección temprana

La experta indicó que en algunos casos las personas eliminan solas el VHP de su organismo, así como algunas lesiones, sin embargo en el caso de la mujer es muy importante que apenas inicie su vida sexual se haga la prueba de tamizaje o Papanicolaou, aquí es donde se detectan lesiones internas.

Si la citología es positiva se realiza la Colposcopía, una forma especial de examinar el cuello uterino, encontrar áreas anormales y tomar muestras, gracias a este es como se encuentran las conocidas displasias.

“Las moderadas y severas son lesiones pre cancerígenas y necesitan tratamiento de inmediato, las leves no se consideran como tales, ya que en su mayoría se van a curar solas”, manifestó.

Asimismo hay otros factores que pueden contribuir a que una lesión no desaparezca, entre ellos el tabaquismo, ser portador de otras infecciones de transmisión sexual, el tipo de VPH, las características genéticas y haber tenido más de cinco embarazos.

Estadísticas

De acuerdo con el Registro Nacional de Tumores del Ministerio de Salud, en 2012 por cada 100 mil mujeres, 26.4 presentaron cáncer de cérvix, mientras que la mortalidad fue de 4.7 por cada 100 mil.

Datos de 2014 indican que Limón y Puntarenas son las dos provincias con mayor mortalidad, 8.09 y 7.11 respectivamente.

Algunos estudios señalan que el VPH también contribuye con el cáncer de Ano (86%), Vulva (30%), Pene (25%) y boca (20%).

Paula González aseguró que hay dos formas de prevenir este cáncer, la primera es aplicar la vacuna, eso se debe hacer antes de iniciar las relaciones sexuales o en los primeros cinco años. En nuestro país a nivel privado se consiguen dos de las tres aprobadas: Cervarix que protege contra los VPH 16 y 18; y la Gardasil que tiene efecto contra los tipos 6,11,16 y 18. La otra que está en el mercado pero no disponible en Costa Rica es la Gardasil 9.

El segundo método de prevención es el Papanicolaou, acudir a las citas puntualmente, en especial si hay presencia de alguna lesión.

En Puntarenas hay un plan piloto en donde a las pacientes se les hace el examen del VPH: se toma una muestra del cuello con un cepillito, se pone en una lámina, se sella y se inserta en una máquina, se espera que en dos años se aplique a nivel nacional.

“Esta prueba es mucho más sensible y exacta que el Papanicolaou, ya los países desarrollados la están usando, ahí la incidencia y mortalidad son menores”, afirmó González.

rcastropetra@gmail.com

The following two tabs change content below.

Rita Castro Vargas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *