Cuesta arriba el poder para la mujer en Puerto Rico

“No hay más mujeres en posiciones de poder porque ellas mismas se imponen barreras para llegar más lejos”.

“La razón no tiene sexo”

Eugenio Maria de Hostos

La cultura, ese cúmulo de normas, visiones, quehaceres  y costumbres que forman un pueblo a través de los años, ha mantenido a las mujeres discriminadas con respecto a los hombres.

Pero el tiempo y las muchas luchas femeninas que estas han librado a través de los años por la salud, la educación y el voto, entre otras, se han ocupado de cambiar el panorama.  Las mujeres entendieron  que también podían ejercer liderato; que su vida era algo más que quedarse en el hogar a parir, cuidar hijos y tener la casa impecable para cuando llegara su pareja. Y en esa lucha, pero un poco más adelantadas, están todavía.

“Las mujeres tienen tanto liderato como los hombres pero estos son lo que tienen el poder… porque pueden”, sentencia la catedrática de la la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico María Dolores Fernós…Es el dictamen cultural: las mujeres son las encargadas de la administración del hogar y los hombres pueden llegar a la hora que quieran, Así de sencillo.

“Pero eso está cambiando”, señala la licenciada y explica que “en la actualidad las mujeres tienen menos hijos, o más tarde en su vida, o deciden no tenerlos, para dedicarse a su carrera” porque saben que tienen la capacidad para desarrollarse como profesionales en cualquier área y ejercer liderato. Y tienen todo el derecho de hacerlo.

La educación ha hecho la diferencia. Indica que cada día en la  Isla se gradúan más mujeres en disciplinas que hace algún tiempo eran dominadas por los hombres como, la ingeniería, la medicina,  la contabilidad y el derecho, entre otras.

Igualmente opina la expresidenta de la Asociación de Industriales de Puerto Rico (AIPR) Waleska Rivera. Pero agrega que aunque se ha logrado mucho en el desempeño de la mujer como líder, todavía hay mucho camino por andar.

Rivera, quien preside su propia compañía en el área de construcción, Danosa Caribbean Inc. sostiene que no hay más mujeres en posiciones de poder porque ellas mismas se imponen barreras para llegar más lejos.

“Hay mujeres sumamente trabajadoras, inteligentes, capaces y muy determinadas, sin embargo no son tantas las que dan el paso al frente para obtener el liderato principal en una empresa”, alega la ejecutiva de Danosa.

foto Waleska

Ella lo atribuye a dos grandes razones: balance y timidez . Muchas “no se  atreven a exigirles a sus propios jefes”; o no desarrollan una comunicación efectiva con la pareja  y la familia para compartir y distribuir tareas para crear y mantener un balance entre las exigencias del hogar y las del negocio, afirma.

Para la ejecutiva la palabra clave es “balance”, y destaca que para escalar posiciones de responsabilidad hasta llegar a tener su propia empresa ella siempre ha sabido jugar bien esos dos papeles, aunque reconoce que en ocasiones el balance no es perfecto.

Rivera recuerda las veces que salía corriendo de un juego de sus hijos para una gala. Por eso señala que una red de apoyo es vital para una líder exitosa. En su caso su esposo y su familia, especialmente su madre fueron clave.

La presidenta de Danosa distingue el beneficio de que los hijos vean a sus padres en el trabajo y rememora cuando ella llevaba a los suyos a su oficina y al cabo del tiempo supieron valorar ese gesto.

Según Rivera aunque en una cultura  machista el poder lo tiene el hombre, no hay que asumir un estilo ni una actitud machista para que una mujer puede alcanzar una posición de liderato. Se logra por sus propios méritos y capacidades. Subraya que la preparación y la seguridad en sí misma son vitales. “Hay que darse a respetar y no tener miedo en exigir lo que le corresponde. Mientras más preparada estés con más respeto de miran”, asegura.

Entre las características personales que distinguen a la expresidenta de los industriales como líder, además de tesón, empuje y conocimiento, ella menciona como fundamentales la justicia y la honorabilidad, o sea la palabra. “Soy fuerte de carácter pero soy sensible, justa y cuando asumo un compromiso, una palabra… no se puede fallar”.

Por otro lado, indica que las mujeres tienen más oportunidades de  triunfar que los hombres porque culturalmente están más preparadas para hacer más cosas. “Somos multitareas. Tenemos más juicio”. Pese a eso, “tenemos que probar que somos tan buenas como ellos. Los hombres no tienen que probar nada” .

La empresaria señaló que el liderazgo femenino es común verlo en áreas como relaciones públicas, recursos humanos, escuelas,  banca, contabilidad y empresas pequeñas.

De otra parte, la catedrática de Derecho indica que “el liderazgo no es absoluto; se caracteriza por el poder de convocatoria, la dedicación y  el compromiso hacia una causa”.

En ese sentido muchas mujeres son líderes porque asumen un compromiso con grupos en desventaja, los representan y los defienden. La solidaridad es vital en estos casos. Sin  embargo la experiencia de Rivera, desarrollada en el mundo de los negocios, es que las mujeres no son solidarias.

En torno al poder en la esfera pública, gubernamental, Fernós entiende que  “las mujeres no ejercen el poder como el hombre porque están en desventaja. Cuando quieren aspirar le tiran con todo”, afirma la licenciada para referirse a que se desarrollan campañas muy ofensivas contra ellas.

Liderazgo femenino político y empresarial  

En Puerto Rico, desde que el pueblo tuvo derecho al voto en el 1948, sólo una mujer ha sido gobernadora: Sila María Calderón y estuvo un sólo cuatrienio (2000-2004). Fernós recuerda que la exgobernadora Calderón, por ejemplo, se dedicó a la política activa cuando ya sus hijas eran mayores.

El Poder Legislativo se divide en dos cámaras: El Senado con 27 miembros y la Cámara de Representantes con 51. Nunca una mujer ha presidido el Senado.

Sólo dos mujeres han presidido la Cámara de Representantes: Zaida Hernández (1992-1996) y Jenniffer González (2009-2012).

Coincidentalmente ninguna de ellas tenía hijos ni pareja, por lo que cumplián con la visión cultural de que la familia impide que las mujeres alcancen posiciones  de poder.

En la Rama Judicial sólo dos mujeres han dirigido el Tribunal Supremo  desde el 1900: Miriam Naveira de Ferrer (2003-2004) y Liana Fiol Mata (2014-) y cinco mujeres han constituido ese tribunal.

Pero el campo empresarial no se queda atrás. Aunque hay mujeres dueñas de empresas pequeñas, tampoco han sido muchas las han logrado dirigir las riendas de las organizaciones que las representan.

Sólo dos mujeres han presidido la AIPR desde su creación en 1928: Lucy Crespo 2000-2002 y Waleska Rivera 2012-2014.

La Cámara de Comercio, que agrupa a medianos y pequeños comercios desde que nació en el 1913 también ha tenido dos presidentas: Vilma Colón (1987-1988) y Carmen Ana Culpeper (1999-2000).

Tanto Rivera como Fernós dicen que es lo mismo en todas partes. En unos lugares las mujeres han logrado más que en otros pero el discrimen contra la mujer continúa. Aseguran, sin embargo, que en la medida en que las mujeres se eduquen  el desarrollo y el liderazgo de las mujeres no tendrán marcha atrás.

“Va a pasar tiempo, pero el progreso de la mujer es indetenible”, afirmó la licenciada Fernós.

Foto suministrada: Waleska Rivera, presidenta de Danosa Caribbean Inc.

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Delia Rivera López

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