¿Debe la mujer quedarse en casa?

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Todavía algunos recordamos la noticia que sacudió a la opinión pública de la renuncia de Brenda Barnes, cuando en 1997, a los 43 años de edad, dejó la presidencia de Pepsi-Cola en los Estados Unidos, y el ingreso de casi 100 millones de dólares anuales, por dedicarse al cuidado de sus tres hijos.

Sus declaraciones al The Wall Street Journal, son un hito, especialmente cuando comentó que con su decisión no quiere que la gente piense que las mujeres no valen, sino que saquen la conclusión que durante veintidós años ella dio todo lo que podía a la empresa y consiguió muchas cosas importantes, pero decidió marcharse no “porque mis hijos necesitan tenerme más cerca, sino porque yo necesito estar más con ellos”.

Menos sonado, pero igualmente relevante, fue la dimisión de Anne-Marie Slaughter, la primera mujer directora de planificación de políticas del Departamento de Estado de Estados Unidos, que dejó el cargo en 2011, exponiendo en su blog que “las mujeres no pueden tenerlo todo” y que aunque lo intentó, las necesidades de sus dos hijos comenzaron a hacer mella en su vida personal, haciendo incompatible el trabajo con el hogar.

Ciertamente existen mujeres que no logran la armonía y el equilibrio entre su desempeño laboral, los hijos, el esposo y la casa. En ocasiones algunas de ellas, además de sentir el deseo genuino de criar a tiempo completo a sus hijos, sufren la presión social por parte de familiares cercanos y amigos, de cumplir el rol tradicional de madre, haciéndolas sentir culpables e inferiores como seres humanos.

Una encuesta del Movimiento Mundial de Madres sobre lo que “Le importa a las madres en Europa”, realizada en el 2014, indica que el 63% de las mujeres europeas prefiere un trabajo a tiempo parcial para poder dedicarse al cuidado de los hijos, mientras éstos son pequeños e incluso el 26% opta por ocuparse a tiempo completo del hogar. Pero ¿cuán real y abundante es la oferta de trabajos a medio tiempo, tele trabajo y horarios flexibles en las empresas? Realmente muy poca, aun en países desarrollados, tanto en el sector privado como el público. De ahí que mujeres como Anne-Marie Slaughter, concluyera que el deseo de estar con su familia y de atender las necesidades de los dos adolescentes, en simultáneo con el malabarismo de trabajo del gobierno de alto nivel, no era posible.

Las historias de ambas mujeres es seguida por personas que como yo, creemos en el total respeto hacia la determinación de las personas en todos los aspectos de su vida, sin que medie presiones, pues no hay duda alguna que quedarse en casa para dedicarse al cuidado de los hijos, es una de las acciones más difíciles a la que se enfrenta una mujer con aspiraciones de independencia económica y deseo de triunfo profesional.

En julio de 2004, siete años después de haber renunciado a la presidencia de Pepsi-Cola, Brenda Barnes, se convirtió en presidente y CEO de Sara Lee, alcanzando nuevamente la suma de ingresos ascendente a 100 millones de dólares anuales. Mientras que Anne-Marie Slaughter es una destacada comentarista en temas de política exterior en periódicos importantes, revistas y blogs y aparece regularmente en los noticieros CNN, BBC, NPR y PBS, además de brindar conferencias a audiencias académicas, cívicas y corporativas. Ninguna de las dos se quedaron en forma indefinida en sus hogares. Solo hicieron un breve paréntesis profesional para atender el mensaje del corazón, que siempre debería ser superior a las voces externas.

mbatistapetra@gmail.com

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Marilyn Batista Márquez

Una Respuesta

  1. Gaby.thome@hotmail.com'
    Gabriela Thome Vaaquez

    Excelente blog de las mujeres en casa. Aveces es la realidad estar cerca de los hijos es lo más importante.

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