¿Dónde quedaron los piropos?

“Hombres y mujeres recuerden que un “buen piropo” cargado de respeto, inteligencia y picardía, puede ser una inyección de ánimo para cualquier persona”. Mauricio Padilla, Sociólogo

“¡Adiós corazón de arroz, el año que viene me caso con vos!”, “¿De qué juguetería te escapaste muñeca?”, “¿Te puedo tomar una foto? quiero enseñársela a mis amigos para demostrarles que los ángeles existen” y “ Te regalo once rosas para que contigo completen la docena”, son algunos de los piropos que antes se escuchaban de los hombres y que se han perdido.

El sociólogo Mauricio Padilla, nos explica que el hecho de que esto suceda se refiere a un tema generacional, la generación “X” (nacidos ante de 1985) y la “Y” (de 1985 en adelante), donde esta última, no es que no diga piropos, si no que su verbalización es mínima por la tecnología y no hay tiempo para pensar en un piropo sino que se va directo a lo que se quiere conseguir.

Para los hombres de hoy en día, no es común decirlos porque de igual manera ya no se estimula su uso para la “conquista” y se ve como algo depreciado y hasta cursi, dijo el experto.

Otro aspecto importante que ha cambiado, es que en la actualidad algunas mujeres se han dado el permiso de decir piropos, dejando de lado el tema de género y siendo hasta bien visto y aceptado por la sociedad.

Línea delgada entre el piropo y la vulgaridad

Pese a que decir piropos es un tema generacional, existen hombres “X” que se les olvidan los piropos y expresan vulgaridades, ante esto, Mauricio recomienda a las mujeres no dejar que les roben la paz e ignorar y si es muy ofensivo, no dudar en denunciar el caso ante un tribunal para romper el ciclo.

Las vulgaridades y “pachucadas” nunca han sido piropos, es un dato importante que nos recalca el sociólogo, sin embargo han venido a hacer competencia y hasta prevalecer ante los piropos, porque hoy por hoy vende más lo morboso o vulgar antes de un halago y es por eso que ya no es común escuchar una galantería.

Padilla considera que a pesar de esta línea delgada, los piropos no han desaparecido, simplemente ya no se verbalizan tanto como antes, pues existen medios distintos para expresarlos.

“Hombres y mujeres recuerden que un “buen piropo” cargado de respeto, inteligencia y picardía, puede ser una inyección de ánimo para cualquier persona” finalizó el profesional en sociología.

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Katherine Núñez Cascante

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