El placer del buen dormir

¿Qué sucede si no podemos dormir, porque algo tiene el colchón?

“Hace varios años uno de nuestros distribuidores vendió un colchón y al mes el cliente pidió que se lo cambiaran porque lo tenía despedazado, lo cambiamos y al mes siguiente pasó lo mismo. Al tercer mes preferí visitar al cliente. En cuanto abrió la puerta supe cuál era el problema: era un hombre enorme, pesaba 450 libras y medía como 2 metros. Su esposa era más pequeña, pesaba 280 libras y medía 1metro con 75 centímetros. Le hicimos un colchón reforzado de acuerdo a su peso y medida” explica Alvaro Jirón García, uno de los dueños de Colchones Jirón.

Un colchón en mal estado o no apto para el usuario, duro o demasiado suave le impide a la persona conciliar el sueño. Por ello, antes de ir a comprar un colchón tenga claro que no se le selecciona por moda o por necesidad, sino porque en él va a poder dormir plácidamente.

Cuando se compra uno que no es apto para el usuario, no podrá dormir y al día siguiente puede tener problemas de atención, cambios de humor y hasta no ser productivo.

Se debe tener claro que con el colchón se crea un vínculo, que allí se hace un nido, por casi 10 años como mínimo. Es más fácil para un niño adaptarse a un colchón nuevo (dos días), que a un adulto (4 días) y aún más a un adulto mayor (hasta un mes).

Uno de los hábitos más importantes para el uso del colchón, es la ventilación.

En principio, nada más desembalarlo es conveniente que se deje unas horas para que se ventile completamente. Pero, además, la aireación del colchón debe ser uno de los pasos básicos de la rutina matinal en todos los hogares.

Cuando se hace la cama nada más levantarse hay que dejar que el colchón transpire lo suficiente. Es mejor sacudirlo junto con la ropa de cama para evitar la acumulación de polvo y humedad y, transcurridos 15 minutos, dejar la cama otra vez intacta.

Además, una vez al año coloque el colchón en posición vertical junto a una ventana durante al menos 12 horas y, si su residencia se encuentra en un lugar de clima húmedo, realice este proceso durante 2 ó 3 veces al año.

La mejor protección para evitar que el colchón se manche es colocar una buena funda que sea transpirable, impermeable y de fácil lavado.

Otro paso esencial en el buen mantenimiento de un colchón es voltearlo y girarlo de tal manera que se eviten deformaciones en el acolchado.

Por eso, durante los primeros 6 meses de uso, se recomienda realizar un volteo semanal para que los rellenos del acolchado se asienten y, de esta manera, evitar la aparición de huellas o marcas.

Tras este periodo de adaptación, debe voltear el colchón cada 3 meses. Normalmente, se voltea el colchón de arriba hacia abajo y se gira de cabeza a los pies.

¡Ahora sí, dulces sueños!

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Rosita Argüello Mora

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