La Virgen María, ejemplo de todas las madres

Fue el mismo Dios quien primero rindió homenaje a aquella mujer que cumpliría un papel fundamental en la redención humana.

Todas las madres son excepcionales, especiales y con un sinfín de cualidades que las hace tan amadas y ser ese centro de cada hogar. Así fue también la Virgen María, que con su “hágase en mí según tu palabra (Lc. 1, 38), se convirtió en la madre del Salvador, para todos los creyentes.

Para el Padre Luis Adolfo Mora, María debe ser ejemplo no sólo para las madres, sino para todos nosotros, o al menos para todo aquel que quiera ser discípulo de Jesús. En la Biblia, Dios llama a cada uno por su nombre: a Abraham, a Moisés, a Samuel, a San Pablo, etc, a María el nombre que le da es “llena de Gracia”, es decir, ella es la toda santa, de la cual nacerá el Señor.

Este detalle es muy importante porque es la razón por la cual la Iglesia Católica venera la figura de María, porque fue el mismo Dios quien primero rindió un homenaje a aquella que cumpliría un papel fundamental en la redención humana, dijo el Sacerdote católico.

Así la madre de Jesús debe ser ejemplo para todos y para las madres, porque ella encerró en su vida las más grandes gracias que existen en el Evangelio: la prudencia, la humildad, la serenidad, la paz, la obediencia, la fortaleza, la diligencia, la sabiduría, y muchas otras cosas más, que yo creo que todos desearíamos tener o al menos ir alcanzando, comentó el cura.

Cada madre, debe ser un ejemplo para su familia y para esta sociedad, tratando de alcanzar en sus vidas esos hermosos valores de “saber guardar las cosas en el corazón” (Lc. 2, 51), de vivir una vida de pureza sin tacha, de prudencia, de obediencia a la Palabra de Dios, de laboriosidad, de sacrificio y aceptación de la voluntad de Dios, estoy seguro que hay muchas madres que cumplen esto en sus vidas, pues sufren en silencio los desprecios de un hijo, de un esposo, viven en silencio el sacrificio por darlo todo para sus hogares y desde luego luchan con fuerza contra las situaciones de humillación, discriminación, a las que muchas veces están sometidas, expresó el Presbítero.

Su vida

Metiéndonos a indagar un poco acerca de la vida de la Virgen María, Juan Luis Ballestero en su libro “Vida de María” del Editorial RIALP, Madrid, España, 2014, comenta que su vida fue simplemente extraordinaria. “En ella brillaba lo auténtico, su sonrisa era genuina. Tuvo una vida normal, como la de cualquier mujer judía de su tiempo, pero con una gran diferencia, centrada completamente en cumplir la voluntad de Dios” menciona.

Además de esto, se puede rescatar de los evangelios grandes riquezas, dijo el Padre, por ejemplo que posee una gran dignidad, pues fue escogida por el mismo Dios para ser la Madre de Cristo: su misión materna abraza y une a Dios y al hombre, por eso es Madre de Dios y Madre nuestra, fue concebida por tanto sin pecado, Dios le preparó a su Hijo Santísimo una digna morada, por eso ella es el arca de la Nueva Alianza, porque contiene al mismo Dios en su ser.

Respecto a lo anterior, el Vicario Parroquial considera que es fácil ver en nuestras madres, la figura de la Virgen María, así como amamos y honramos a nuestra madre, podemos amar a la Virgen, puesto que ella, que es mujer, fue honrada y respetada por el mismo Jesús, de manera que nosotros, debemos imitar el ejemplo de Cristo con ella y con nuestras madres.

Veneración, no idolatría

Muchas otras religiones consideran o tienen un concepto erróneo de las creencias de los cristianos católicos, ya que consideran que se idolatran imágenes o que la iglesia católica adora a la Virgen como si fuera una diosa.

Para el clérigo, la iglesia nunca ha visto a María como tal, la ve como la criatura elegida por Dios y la venera como madre de Dios, no como diosa “Las otras denominaciones religiosas creen que nosotros no tenemos claro que Dios es solo uno, siendo este un postulado fundamental en nuestra fe… (Creo en un solo Dios…”) pero sí exaltamos su vida y le damos culto especial, porque el mismo Dios la exaltó, señaló el padre Mora.

Amar a la mamá, no significa que no se pueda amar al papá o los hermanos, respaldó, en otras palabras, la situación de los no católicos de no dar culto a María obedece en términos generales, a traducciones equivocadas que se han hecho de Biblia, o interpretaciones de ella, generando así, argumentos desacertados respecto a su vida y figura.

Enseñanzas que dejó la madre de Jesús son múltiples, pero podríamos poner como la mejor, la primera que ella manifestó y que dio lugar a las demás, el decir sí al Señor, fue obediente a la voluntad de Dios y puso su vida totalmente a la disponibilidad del Padre, dándole un cuerpo y enseñando a hablar y a caminar a aquel que es la Palabra Eterna del Padre y el Camino de la Vida eterna, nos enseñó a ponernos en los brazos del Señor con confianza.

Lo mejor que podemos aprender de la Virgen María es a decirle sí a Dios: sí, cuando todo está bien, sí, cuando todo está mal, sí, cuando hay esperanza, sí, cuando pierdo la fe, sí en todo momento y Dios nos ayudará, pues “quien confía en el Señor no quedará defraudado”. (Salmo 22,6) finalizó el Sacerdote.

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Katherine Núñez Cascante

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