“Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes”

Las chicas malas, son las que rompen con las conductas tradicionales y viven su propia vida de acuerdo a sus deseos y conciencia. Estas son, como diría Simone de Beauvoir, las que llegan a ser mujeres y no “lo otro”, superando los fuertes obstáculos externos que condicionan su libertad.

La famosa frase “Las chicas buenas van al cielo, las malas a todas partes, que unos la atribuyen a Mafalda, cuyo autor es Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido como Quino, humorista gráfico e historietista argentino y otros la atribuyen a  Elizabeth Hilts, escritora norteamericana, famosa por sus libros y artículos de autoayuda dedicados a la mujer, catapulta en forma magistral los límites conductuales de cada mujer para alcanzar su libertad.

La paradoja consiste en que las buenas solo podrán ir a un solo lugar -el cielo- por lo tanto, el cumplimiento de su rol femenino apegado a las tradiciones de lo que es “bueno”, limita su libertad de decidir. Empero la frase deja claro que las chicas malas pueden ir a todas partes, inclusive, al cielo, por lo tanto, son capaces de dirigir sus vidas y decidir por ellas mismas.

Sobre la libertad

John Stuart Mill, representante de la escuela económica clásica, en su ensayo Sobre la Libertad, dice: “La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no cause perjuicio a los demás. El ejercicio de los derechos naturales de cada hombre, no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el disfrute de los mismos derechos. Estos límites sólo pueden ser determinados por la ley”.

Para los seres mortales que no son filósofos, la libertad es simplemente la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona. Cuando una mujer asume el rol de género, acepta las funciones asignadas por la sociedad y su comportamiento es acorde a lo que se espera de ella como portadora del sexo femenino y no necesariamente a lo que elija, entonces, no obra por voluntad propia.

Para la ONU, la igualdad de género implica que todos los seres humanos, tanto hombres como mujeres, tienen la libertad para desarrollar sus habilidades personales y para hacer elecciones sin estar limitados por estereotipos, roles de género rígidos, o prejuicios. “Comprende la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de mujeres y hombres, niñas y niños, para lo cual deben considerarse los intereses, aspiraciones y necesidades específicas de las mujeres y de los hombres, siendo valoradas y favorecidas de la misma manera”.

Si las chicas buenas,  que son las que cumplen con las expectativas de los roles sociales que han sido transmitidos  de generación en generación, con una fuerte dosis de sumisión ante el hombre, actúan en contra de sus deseos, se sienten oprimidas, infelices y encadenadas, entonces, no pueden ser personas libres. Germaine Greer, una de las feministas más importantes del siglo XX, hace un llamado a estas mujeres exhortándolas a “negarse a ser sumisas y crédulas, pues el disimulo no puede servir a la verdad”.

Por el contrario, las chicas malas, son las que rompen con las conductas tradicionales y viven su propia vida de acuerdo a sus deseos y conciencia, no bajo la presión social. Estas, como diría Simone de Beauvoir, son las que llegan a ser mujeres y no “lo otro”, superando los fuertes obstáculos externos que condicionan su libertad.

A continuación, algunas acciones que podrían clasificar a las chicas buenas de las malas, considerando a las llamadas buenas, como las atadas y las otras, como desatadas.

 

Chica buena Chica mala
-Trabaja solo en su hogar

 

-Cocina por obligación

-Son casadas…para toda la vida

-Solo ha tenido sexo con su esposo

-La casa y el carro es del marido

-Sale con amigas casadas o su esposo

-Es usuario autorizado de la tarjeta de crédito de su esposo

-Viste con decoro

-No interrumpe a su marido, ni le lleva la contraria

-Utiliza el dinero de su esposo para los gastos del hogar

-Pregunta a su esposo “si puede ir a…”

-Trabajan en oficina, industria o comercio…y en su hogar

-Cocina por diversión

-Son divorciadas y viven en unión libre

-Tiene sexo con quien le apetece

-La casa y el carro son de ella

-Sale con quien quiera

-Es titular de su tarjeta de crédito

 

-Viste como le da le gana

-Dialoga, discute y discrepa con su marido

-Aporta con su trabajo el dinero para los gastos del hogar

-Informa a su esposo a donde va a ir

 

Por lo anterior, lo que define a ambas chicas no es la bondad o maldad de cada una, sino el grado de libertad que posee, esa verdadera libertad que según Michel de Montaigne consiste en el dominio absoluto de sí mismo y que Miguel de Cervantes  consideraba que “no pueden igualarse a los tesoros que encierran la tierra y el mar”.

Sabemos que es mucho más fácil ser chica buena que chica mala, pues la segunda es criticada, cuestionada, fustigada y hasta enajenada socialmente al romper con la formación dirigida a actuar de la manera “correcta” congruente a su rol femenino. Sin embargo, la capacidad, educación, pasión y espíritu de lucha de más mujeres que se rebelan ante la sumisión, tradiciones machistas y acciones discriminatorias por razones de género, la llevarán a muchos caminos, incluyendo el que las dirige al cielo.

mbatistapetra@gmail.com

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Marilyn Batista Márquez

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