¿Qué hacer cuando el pasado invade el presente?

Es indispensable vivir el duelo, darnos permiso de sentir el dolor para así ir disminuyendo la carga emocional de lo que nos duele y nos impide seguir adelante.

Imagino que usted ha escuchado la oración “todo pasado fue mejor”, generalmente en las personas mayores, siempre está esa nostalgia que en nuestras vidas las cosas eran mejores antes que ahora, sin embargo existen quienes no pueden avanzar emocionalmente ya que por alguna razón se quedaron atorados en el pasado.

Jennifer Valverde, psicóloga de la UCIMED, comentó que existen diversas razones por las que las personas tienden a aferrarse a épocas anteriores, puede ser una dependencia emocional creada con ese pasado, ya sea un individuo, lugar, hábito, etc. que vino a llenar carencias personales que no se han podido reconocer ni manejar de manera independiente y por lo tanto el individuo llega a sentir que “necesita” a esa otra persona o situación para ser feliz.

“La baja autoestima y la inseguridad también tienden a dejar a los seres humanos aferrados, por el miedo a enfrentar el cambio, así también una personalidad rígida y demasiado estructurada elude y teme los cambios para evitar perder el control”, manifestó.

Verónica Gutiérrez, especialista en Psicología, señaló que en muchas ocasiones hay pautas que se aprenden desde la casa, por ejemplo padres que hablan siempre de una buena o mala experiencia del pasado, en cada reunión familiar, pero que nuca hablan o se les dificulta hablar de proyectos, metas, experiencias actuales o para el futuro, en el pasado encuentran la seguridad.

Las características de quienes enfrentan esta situación son: inseguridad, angustia de separación, sumisión o dependencia, temor al abandono, baja autoestima, anteponen la felicidad de los otros a la suya propia, no les gusta estar solos, dificultad para tomar decisiones, sentimientos de inferioridad e idealización de la pareja.

Marjorie Aguilar, psicóloga clínica, indicó que quienes están atrapados en el pasado son personas  emocionalmente  congeladas, llenas de culpas,  sin anhelos propios que  postergan una y otra vez sus proyectos, confusión y desorientación interior, con  dificultad para pensar y sentir con claridad,  con una conciencia anestesiada por el autoengaño, actitudes forzadas y con  brechas emocionales importantes.

Gutiérrez agregó que existe también una falta de crecimiento personal, dificultad para construir metas nuevas y relaciones.

Alzando vuelo

El primer paso para recuperarse es admitir que se tiene un problema, hacer un autoanálisis para determinar qué es lo que nos mantiene atados, darle la debida atención al presente.

“Los adultos que conocen y viven con su historia, porque no la niegan, recuperan un nuevo espacio de libertad: cuando se accede a una auténtica comprensión emocional de nosotros mismos, cuando hay empatía hacia nuestro destino infantil experimentamos una libertad interior, una incuestionable seguridad y una fuerza para emplear de manera creativa, activa y constructiva nuestra historia, en lugar de sufrir y seguir siendo víctimas inconscientes del pasado”, señaló Aguilar.

Por su parte Valverde aconseja retomar planes y actividades que disfruta hacer y que en algún momento de la vida dejé ir. Se puede iniciar organizando a corto plazo, cosas qué hacer en esta semana, luego en la siguiente y así sucesivamente, de manera tal que aunque nuestro pasado exista como un recuerdo (doloroso, triste o nostálgico) también tengamos razones por las cuales concentrarnos en nuestro presente y futuro.

¿Es necesario ir a terapia?, la pregunta del millón, Aguilar señaló que la percepción de quiénes somos realmente, de lo que sentimos y necesitamos nos permite orientarnos mejor en el hoy y poder distinguirlo del ayer, para ello es indispensable la guía de un profesional en el área terapéutica, pues no se puede corregir solo lo que duró tanto tiempo  en mal construirse.

Por su parte  Jennifer Valverde declaró que cada persona experimenta las pérdidas o cambios en su vida de manera diferente y a un ritmo muy individual: “algunos logran superarla en un tiempo razonable mientras que otros no consiguen avanzar y permanecen estancados en una situación emocional que les obstaculiza rehabilitar su rutina diaria. Estos últimos son quienes se verían beneficiados con el apoyo de la terapia con un especialista que les ayude a enfrentar y superar la pérdida de una manera emocionalmente sana”.

Consejos

Si usted es de las personas que por alguna razón están todavía atada a una situación en particular, las psicólogas brindan las siguientes recomendaciones:

  • Retomar planes y actividades
  • Ponerse metas a corto plazo
  • Aceptar y sentir las emociones que van surgiendo
  • Aprender a pasar tiempo consigo misma
  • Compartir con las redes de apoyo: familia, amigos
  • Cuidarse: comer bien, hacer ejercicio, descansar
  • Ejercitar la paz, la alegría y la comunicación
  • Aceptar el cambio
  • Dejar ir
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Rita Castro Vargas

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