Saliendo de la agresión pasiva

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Cuando las palabras dañan igual que un golpe.

Mucho se habla de la agresión física, de los golpes, de ese ciclo que es necesario romper y esa autoestima que requiere reconstruirse, pero pocas veces se habla del tema de la agresión pasiva, aquella donde no hay agresión física, sino insultos, degradación e indiferencia que llegan a minar el alma y lastimar igual.

Carolina lo vivió en carne propia, ella es una joven de 28 años, estudia una segunda carrera, tiene un trabajo estable y muchos planes para su futuro.

“Usé una aplicación que permite conocer gente por internet y ahí conocí a mi exnovio, tuvimos una relación de un año y 4 meses. Como todo ser humano, en principio dejó ver su lado dulce, atento, romántico. Manteníamos conversaciones de horas vía telefónica y pasaba al pendiente de mí todo el día, escribía mensajes haciéndome ver lo importante que era para él, me dedicaba canciones y quería que todo el tiempo estuviéramos juntos.

Como a los cinco meses de relación, descubrí que tenía una amiga a la cual le compraba regalos, le pagaba la mensualidad del gimnasio, en fin, tenía cientos de atenciones para con ella. Él me decía que todo eso era normal y que no tenía nada de malo, que era una muchacha que necesitaba de su ayuda y que por mis ‘celos’ no la iba a dejar de ver. La dejó de frecuentar pero me echaba en cara todo el tiempo que debía dedicarme a la relación y él ya no contaría con su amistad.

Pocos meses después tuve un atraso en mi periodo, no sabía si me encontraba embarazada y él lo convirtió en un infierno. Expresaba lo miserable que iban a ser nuestras vidas una vez llegado el bebé, el hecho de haber destruido nuestro futuro y que todo era una irresponsabilidad mía por no cuidarme. Al final fue falsa alarma.

Mi familia, sobretodo mi hermana, veía que él en algunas ocasiones me respondía de forma grosera. Además advertían que a pesar de ser económicamente independiente, él me reclamaba mucho por los gastos que hacía supuestamente por mi culpa. Pasaba muy al pendiente de cuánto dinero se le iba y cuánto era por mí.

Debido a muchas cosas que no me agradaban por la forma en que llevaba su vida yo decidí terminar con él, más o menos pero al mes volvimos. En ese momento por cuestiones del destino descubrí que me era infiel y él lo atribuyó al hecho de que yo lo terminé primero, ese fue el punto final.

Fueron meses muy difíciles, lo extrañaba y sufrí bastante por la forma en que se acabaron las cosas. No soy de perder mi tiempo y creí que con él la relación iba a ser para siempre.

Acepto que si el noviazgo duró tanto fue por mi culpa, intenté muchas veces sostener lo insostenible, intentar que  cambiara su vida, pero no lo logré.

Hoy  me concentro en mi trabajo y familia, salgo con amigos, estoy de nuevo en la universidad sacando otra carrera. En cuanto al amor, pues esperar la persona indicada, una que no cargue con traumas y que quiera hacerme sentir culpable a cada minuto”.

Consejos de una experta

Según la psicóloga Marjorie Aguilar, agresión es todo acto que tiene la intención de  causar  daño a otra persona, animal u objeto inanimado; es impulso adaptativo más primitivo del  individuo.

“La agresión pasiva es una variante o tipo de agresión adaptativa  e indirecta de hostilidad deliberada hacia el objeto despreciado, no menos destructiva que otros tipos de violencia”, comentó.

Las primeras alertas son ignorar, obstaculizar a la otra persona, hostilidad en el trato,  fingimiento, todo eso va acompañado de episodios  sistemáticos de ira. Ante esta situación, es urgente que la víctima busque atención psicológica.

Para la experta es necesario que quien sufre este tipo de agresión revise los procesos de autoafirmación y autoestima para mejorar los mecanismos de afrontamiento ante situaciones de amenaza e ira y sobre todo, no reproducir patrones de conducta agresiva.

Un informe de  la Dirección de Vigilancia de la Salud que va del 2010 al 2014 indica que la cantidad de casos de abuso psicólogo superaron por primera vez en 2014 a los de agresión física, 2.128 en total, siendo las mujeres las principales víctimas de este tipo de violencia intrafamiliar.

rcastropetra@gmail.com

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Rita Castro Vargas

2 Responses

  1. ruthmogo0177@gmail.com'
    Ana Morales

    Hola mi nombre es Ana. Actualmente estoy divorciada por segunda vez y tengo 39 años. Fui víctima también de este tipo de agresión en ambos matrimonios. Y quiero comentarles que este tipo de agresión se presenta cada vez mas en la actualidad y la gente lo ve como algo normal que simplemente hay que aguantar porque según dicen “es parte del matrimonio” Pero quiero decirles que esto debe cambiar. Se debe inculcar desde la niñez, sobretodo a los niños varones los cuales crecen con la idea primitiva de que a ellos no les toca los quehaceres del hogar o el simple hecho de hacerles creer que la mujer le corresponde la crianza de los hijos y ellos solo deberan llevar el dinero al hogar. En esta sociedad en que vivimos ya no hay valores morales. Lo único que importa es la “estabilidad económica y solamente se educa a los niños y niñas para ser profesionales y ooder así obtener cosas materiales. Pero dejamos de lado algo tan importante como son los valores que no se deben solo dar en la escuela. Se debe comenzar en el hogar.

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    • Marilyn Batista Márquez

      Estimada lectora. Como bien usted comenta, nadie debe ser agredido, aún cuando esa agresión sea resultado de algún error. Somos esposas, compañeras, amigas, pero no esclavas. Siga hacia adelante, usted todavía es joven y tiene un futuro que forjar con o sin un hombre al lado.

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