Sexo anal, ¿por qué no?

Una de las principales ventajas es el placer que se obtiene, ya que el ano es un área con muchas terminaciones nerviosas que al ser estimulado produce placer y en muchos casos orgasmos.

“Sofia” tiene 31 años, es profesional en Administración de empresas y hace 3 años tiene una pareja estable; sin embargo, nunca ha tenido sexo anal por dos razones: el miedo a que le duela mucho y porque desde pequeña ese tema no era bien visto en su familia. Ahora quiere probar nuevas experiencias sexuales para evitar la monotonía en su relación.

Al igual que ella, hablar sobre sexo muchas veces genera recelo e incomodidad para algunas mujeres, en ocasiones porque ciertas prácticas son consideradas como sucias o dolorosas. Pero, ¿qué tanto conocemos? ¿ya lo habló con su pareja? ¿por qué no se anima a probarlo?

No importa si usted es una mujer madura o joven, el sexo anal es cosa de todas e informarse sobre el mismo le puede dar ese empujón que necesita para iniciarse en la práctica.

De acuerdo con la sexóloga Alexandra Montero, esta práctica está relacionada a diferentes motivos, desde gustos sexuales hasta la educación e información recibida. Sin embargo, para gran parte de la población femenina el sexo anal es visto como algo sucio y doloroso, de ahí su temor por probarlo.

Entre los mitos más comunes alrededor de esta práctica se dice que es dolorosa, produce hemorroides, se pierde el control del esfínter y que es sólo para personas del mismo sexo. Pero según la sexóloga, el sexo anal bien ejecutado será de un mayor disfrute tanto para la mujer como para el hombre.

En el caso de las mujeres una de las principales ventajas es el placer que se obtiene, ya que el ano es un área con muchas terminaciones nerviosas que al ser estimulado produce placer y en muchos casos orgasmos. Mientras en el hombre se atribuye que por lo cerrado que es el esfínter, siente una mayor sensación al penetrar; lo que genera mayor disfrute.

“Debemos hacer una autoevaluación para determinar la causa real de querer practicarlo o no, si es que hay un mito que esté impidiendo la posibilidad de permitirnos llevar a cabo la práctica y su disfrute o simplemente no lo deseamos y no es una práctica que nos llame la atención. En el caso de no desearlo, es una decisión que la pareja debe respetarla en su totalidad”, comentó Montero.

Este abordaje con la pareja, debe tratarse con la misma naturalidad que hablarían de cualquier otro tema. Lo ideal es que exista la confianza; sin embargo, si la mujer no se siente segura, podría aprovechar alguna película o noticia relacionada para conversar y así despejar las inquietudes que ambos tengan con respecto al tema.

 

Guía básica. Si como “Sofia” usted está considerando esta práctica en su vida sexual, debe conocer algunas acciones básicas como las reglas de higiene, lubricación del área, uso del preservativo, entre otros.

  • Lo primero es cerciorarse de que su pareja tenga las uñas bien cortadas y las manos limpias para comenzar con la estimulación previa.
  • La exploración previa del ano debe ir acompañada de pequeñas caricias, posteriormente pueden ir introduciendo algún dedo o algún juguete (dilatadores anales) con el fin de ir de forma gradual dilatando el ano hasta el momento adecuado para introducir el pene.
  • Lo mejor es un lubricante artificial, ya que el ano no es un área que lubrica de forma natural como es el caso de la vagina.
  • Entre las posiciones que más favorecen esta práctica están la de “cucharita”, “perrito” o “vaquerita”.
  • Al inicio la penetración debe ser controlada y suave, hasta el momento que se sienta cómoda para un mayor movimiento. Ante todo, la mujer debe estar relajada y utilizar lubricante en todo momento.
  • Nunca se debe usar el mismo preservativo que se utiliza para la vagina o viceversa.

 

No existe un momento adecuado en el encuentro sexual para el sexo anal, pero se recomienda que sea cuando la mujer esté bien relajada, ya que algunas dicen sentir dolor, esto se debe a una mala estimulación, no usar algún lubricante y la ejecución durante el acto no es la correcta.

“La mujer podría presentar dolor en penetraciones posteriores, ya que recordemos que el ano es un esfínter, de aquí la importancia de utilizar lubricante y estar relajada durante el acto para disminuir esa posibilidad de dolor”, explica la especialista.

Finalmente, utilizar un lubricante ayudará a que la penetración no sea dolorosa. Los mejores a utilizar para el sexo anal son aquellos a base de silicón, ya que son de una consistencia más densa, lo cual resbala con mayor facilidad y tienen mayor duración que los hechos a base de agua.

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Flor Monestel Sánchez

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