“Sororidad”

Si buscamos la palabra “Sororidad” en el diccionario de la Real Academia Española, no la encontraremos. Este es un neologismo proveniente del latín soror, sororis, hermana, e-idad, relativo a, calidad de. En francés, sororité, en italiano sororitá, en español, sororidad y soridad, en inglés, sisterhood.

La Sororidad es una dimensión ética, política y práctica del feminismo contemporáneo. Este término enuncia los principios éticos políticos de equivalencia y relación paritaria entre mujeres. Se trata de una alianza entre mujeres, propiciada por la confianza, el reconocimiento recíproco de la autoridad y el apoyo.

Aunque es común oír los comentarios de que las mujeres cuando alcanzamos el poder no permitimos que otras asciendan; que somos egoístas y las principales “puñaleras” entre nosotras mismas, la realidad es que sobredimensionamos este comportamiento que se da en pocas féminas.

Si bien es cierto que existen mujeres –y también hombres- que cuando obtienen una posición influyente y de poder dentro de las empresas, gobierno y asociaciones emerge en ellas un espíritu indomable de patanería, también es claro que al ser tan pocas las que tienen este tipo de cargo (aproximadamente un 3% presidentas de empresas y un 26% en gerencias) es mucho más notable sus defectos y mucho más altas las expectativas de liderazgo centrado en principios.

Contrario a lo que algunos opinan, la mayoría de las mujeres que formamos parte de un grupo, nos unimos en la búsqueda de relaciones positivas, compartimos generosamente el conocimiento y contribuimos con acciones de empoderamiento hacia las compañeras que van en ascenso.

Marcela Lagarde,  Antropóloga y feminista ,Catedrática de la Universidad Autónoma de México, sostiene que “la alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión y por crear espacios en que las mujeres puedan desplegar nuevas posibilidades de vida”.

La acepción para este vocablo es la misma en todos los países en donde se pronuncia: “amistad entre mujeres diferentes y pares, cómplices que se proponen trabajar, crear y convencer, que se encuentran y reconocen en el feminismo, para vivir la vida con un sentido profundamente libertario”, según palabras de Lagarde.

Mediante la sororidad se erradica  la violencia y el discrimen de mujeres hacia  mujeres, pues mientras la solidaridad se refiere a la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles, la sororidad va más allá y añade la modificación de las relaciones entre las féminas. Se trata de crear vínculos, de criticarnos en forma objetiva, madura y responsable; en criar a nuestros hijos libre de prejuicio hacia las mujeres.

En lo personal puedo dar testimonio de vivir la sororidad en el Programa para el Desarrollo de la Mujer Empresaria de la Cámara de Comercio de Costa Rica. Todas las miembros hemos comprendido el significado de esta palabra dentro de un ambiente tradicionalmente patriarcal, en donde algunos y algunas –muy pocos- esperan que las diferencias provoquen divisiones, enemistad, ataque de histeria y algún rasguño, porque así nos sigue viendo la sociedad. Sin embargo nos mantenemos unidas, construyendo, creando vínculos y asumiendo que cada una es un eslabón de encuentro con muchas otras para lograr la equidad de género.

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Marilyn Batista Márquez

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