Su labor, tanto como periodista, como escritora y educadora, resultó prolífera y enérgica. Mujer de carácter y voluntad firmes, Domitila fue una incansable luchadora por la mujer, la educación, la enseñanza y la cultura.

Tiene el mérito de ser la primera  mujer periodista en Cuba  (1847-1937). Desde muy temprana edad comienza a manifestar grandes inclinaciones por la literatura, lo que la motiva a fundar en 1866 la revista El Céfiro. Domitila García era hija del periodista e imprentero Rafael García. Cursó estudios de instrucción primaria en su hogar. En 1859, su padre se estableció en Manzanillo (provincia de Oriente) con una imprenta de su propiedad. Al año siguiente (1860) empezó a publicar el periódico La Antorcha. En esa imprenta se inicia Domitila García ―que apenas tenía 13 años― en las labores periodísticas y tipográficas.

A los 21 años de edad compone en la imprenta de su padre el primer documento revolucionario editado en 1868. En los años siguientes le da continuidad a esa labor que había iniciado en1865, cuando la Junta de Conspiradores que combate al colonialismo español imperante en la isla le confía la impresión de las proclamas y las circulares que se enviaban al extranjero como propaganda política. Tiempo después, la joven se traslada a La Habana donde publica la primera obra de antología realizada en el país: Álbum Poético Fotográfico de Escritores y Poetisas Cubanas, el cual dedica a su coprovinciana Gertrudis Gómez de Avellaneda. En esa época este publica su novela Los enemigos íntimos.

En 1869 colabora en el mensuario El Eco de las Damas, y en 1870 imprime, a riesgo de su vida, el periódico revolucionario Laborante. Años después  se edita su libro Consejos y consuelos de una madre a su hija, premiado en varios eventos literarios y medalla de bronce en la Exposición Universal de París. En 1888 da a conocer la biografía del eminente médico cubano Tomás Romay, la cual redacta con notas históricas sobre la vacuna en América.

Es considerada la Decana de las maestras de Instrucción Superior.  Fundadora de la Academia de Tipógrafas y Encuadernadoras de La Habana,  colaboró además en las publicaciones  El Correo de las Damas y El Diario de la Familia. Esta  figura en calidad de Socia de Mérito y Facultativa de Honor en casi todas las sociedades literarias y de recreo de la Cuba de entonces. Vive su vejez en la pobreza y en el anonimato. Fallece en La Habana a la edad de 91 años.