Los niveles a los que llega el machismo en la cruelmente patriarcal sociedad de Afganistán son, además de repudiables, sorprendentes: las afganas no pueden dar a conocer su nombre a “hombres extraños”.

Tal negativa ancestral respecto a la identidad de las mujeres, que genera no solamente a una situación discriminatoria sino de violencia de género, es enfrentada por un movimiento femenino que apunta a poner fin a esa indignidad.

De acuerdo con una investigación periodística llevada a cabo por la radioemisora British Broadcasting Corporation (BBC), esa costumbre está arraigada de tal modo en la sociedad de ese mediterráneo país del sur asiático, que las mujeres suelen ceñirse a ella.

“En Afganistán, los miembros de la familia a menudo obligan a las mujeres a mantener su nombre en secreto”, indicó la emisora, en la extensa nota informativa derivada de su investigación.

“No se lo pueden decir a ningún ‘extraño’, ni siquiera a los médicos”, agregó.

En este sentido, relató el caso de una mujer quien, de regreso de una consulta médica durante la cual le fue diagnosticado el nuevo coronavirus que causa la mundialmente propagada Enfermedad Coronavirus 2019 (Coronavirus Disease 2019, Covid-19), entregó, a su marido, las recetas de los medicamentos que le fueron prescrito.

Al observar que el nombre de su esposa aparecía en las recetas, el marido la agredió físicamente, de acuerdo con la narración.

“El problema comienza al nacer”, ya que “se necesitan años para dar un nombre a una niña”, indicó el medio, para agregar que, “cuando una mujer se casa, su nombre no se menciona ni en las invitaciones de boda”, además de que, “si se pone enferma, su nombre tampoco se menciona en las recetas del médico”, y, “cuando muere, su nombre no aparece en su certificado de defunción ni en su lápida”.

La radio relató, asimismo, la historia de otra afgana, quien formuló declaraciones a la BBC a condición de que su nombre no fuese revelado ni que su voz fuese reproducida, ya que se trata de una mujer quien justifica la costumbre.

“Cuando alguien me pide que les diga mi nombre, pienso en el honor de mi hermano, de mi padre y de mi prometido, así que me niego a decirlo”, reveló.

«Por qué debería enfadar a mi familia? Cuál es el punto de mencionar mi nombre?”, expresó, para agregar que “quiero que me llamen la hija de mi padre, la hermana de mi hermano, y, en el futuro, quiero que me llamen la esposa de mi esposo, luego la madre de mi hijo”, precisó.

La emisora indicó que, diferentes zonas de Afganistán, la mención del nombre de una mujer, aun si lo hace un hombre, puede considerar como un insulto, razón por la cual es posible encontrar afganos “reacios a mencionar los nombres de sus hermanas, esposas o madres, en público, porque se considera vergonzoso y deshonroso”.

“En general, las mujeres solo se conocen como la madre, la hija o la hermana del hombre mayor de su familia”, indicó el medio, y explicó que “la ley afgana dicta que solo el nombre del padre debe registrarse en un certificado de nacimiento”.

Pero no todas las afganas aceptan la negación de su identidad, lo que ha generado un movimiento femenino, en redes sociales, que procura terminar con esa costumbre.

La consigna que lo identifica es una pregunta precisa: “WhereIsMyName?” (“DondeEstáMiNombre?”).

Su creadora y principal promotora, Laleh Osmany, planteó la idea a un grupo de amigas, para llevar a cabo una campaña de reflexión sobre la razón por la cual se niega, a las afganas, su identidad.

“La campaña está un paso más cerca de lograr su objetivo de persuadir, al gobierno afgano, de que registre el nombre tanto de la madre como el del padre en los certificados de nacimiento”, dijo, a la BBC.

En tal contexto, la legisladora Maryam Sama planteó el tema en la Cámara del Pueblo -la cámara baja del parlamento afgano también constituido por la Cámara de los Ancianos-.

Sama formuló, allí, la solicitud de que el nombre de la madre sea también registrado en cada certificado de nacimiento, tras lo cual informó, en la red social Twitter, que existe, entre los legisladores, la tendencia a apoyar un debate profundo de la iniciativa.

El planteamiento de la parlamentaria recibió apoyo, en redes sociales, donde también fue objeto de burla machista, indicó la BBC.

“Algunas respuestas se burlaban de ella, diciendo en broma que la próxima (legislatura) debería hacer campaña para que pongan los nombres de todos los familiares a los certificados de nacimiento”, precisó.

Para contextualizar esa costumbre discriminatoria, la emisora consultó al sociólogo afgano Ali Kaveh.

“La razón principal para negarles, a las mujeres, su identidad, es la sociedad patriarcal, en la cual el ‘honor’ masculino no solo obliga, a las mujeres, a mantener sus cuerpos ocultos sino, también, a ocultar sus nombres”, comenzó a explicar el sociólogo.

“En la sociedad afgana, las mejores mujeres son las que no se ven ni se escuchan”, reflexionó.

“Los hombres más duros y difíciles son los hombres más respetados y honorables de la sociedad”, siguió planteando, y, “si las mujeres miembros de su familia son liberales, se las considera promiscuas y deshonrosas”.

Por su parte, Shakardokht Jafari, física afgana del británico Centro Tecnológico de Surrey, señaló que “para que las mujeres afganas tengan una identidad independiente, también necesitan independencia financiera, social y emocional”.

Además, “en un país como Afganistán, el gobierno debería emprender acciones legales contra quienes niegan la identidad a estas mujeres”, agregó.

En opinión de Jafari, “cuando las luchas civiles no pueden cambiar una sociedad altamente patriarcal y tradicional, como la de Afganistán, los gobiernos deben intervenir y usar medios legales para luchar contra la misoginia”.