Fuente: La Prensa, Panamá

La respuesta, lo mismo estatal que social, una vez que finalice la actual pandemia de la Enfermedad Coronavirus 2019 (Coronavirus Disease 2019, Covid-19), debe ser inclusiva en términos de género, estableciendo el necesario -y hasta ahora virtualmente inexistente- espacio de participación femenina.

La primera línea de respuesta a la crisis sanitaria Panameña -lo mismo que a nivel mundial- está constituida por mujeres, al igual que el frente de atención al hogar, reconoció la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres), en un análisis sobre el impacto de la pandemia en las panameñas.

“Aunque todas las personas han estado afectadas por la crisis provocada por la pandemia COVID – 19, ésta tiene impactos diferenciados en las mujeres de Panamá”, ya que “son las primeras en responder como trabajadoras del hogar remuneradas -empleadas domésticas- o no remuneradas -amas de casa-, como profesionales de la salud, voluntarias de la sociedad civil, voluntarias comunitarias y cuidadoras remuneradas o no”, planteó.

“En ellas los efectos de la crisis se multiplican al ser las ‘responsables designadas’ de evitar el contagio familiar, mantener la salubridad del hogar, dar soporte emocional, y administrar los recursos de la familia”, agregó, en el, estudio que tituló “Panamá: Análisis preliminar sobre el impacto de la pandemia del COVID-19 en las mujeres. Diagnóstico y recomendaciones para la reactivación económica y social”.

“Además, trabajan en primera fila en los sectores imprescindibles para la satisfacción de las necesidades básicas en el sector salud -hospitales, laboratorios, farmacias, limpieza, administración, etc.-, y en el comercio minorista donde son el 52%”, señaló, en e texto de 21 páginas.

Por lo tanto, “la alta exposición de las mujeres trabajadoras en la salud, sobrerrepresentadas en la primera línea en enfermería, servicios y limpieza, y su baja participación en la toma de decisiones y menores remuneraciones es un desafío a nivel global”, advirtió.

Al citar daros oficiales, de acuerdo con los cuales constituyen un 76 por ciento de la fuerza laboral en los sectores social y de salud del país -solamente en enfermería, por encima de 90 por ciento-, la agencia especializada de Naciones Unidas planteó que “las mujeres panameñas están en la primera línea de lucha contra la pandemia.

Se trata de “puestos de trabajo de alto riesgo y que suelen estar en condiciones desfavorables de contratación y remuneración en relación a los demás trabajadores del sector de la salud”, precisó.

Al mismo tiempo, medidas implementadas por la mayoría de los países afectados a nivel mundial -Panamá no es la excepción-, tales como el distanciamiento social, o, en algunos casos, la cuarentena obligatoria, significan que la permanencia constante de todos los miembros de las familias, en los respectivos hogares, ha recargado el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres, indicó la agencia.

De modo que el cuidado de niños, la atención a familiares con alguna dolencia, se convierten en tareas 24/7, a las que, en numerosos casos, se agrega, simultáneamente, la modalidad laboral del teletrabajo.

Por otra parte, en el caso de las familias con niños, a todo lo anterior se suma la supervisión de participación en cursos virtuales y de tareas asignadas también en línea.

Al respecto, ONU Mujeres indicó, en el análisis, que “la distribución desigual del cuidado en el hogar se incrementa ya que mayoritariamente las mujeres, por los roles estereotipados de género tradicionales, son quienes asumen los nuevos retos del acompañamiento en el proceso educativo virtual o por módulos de los hijos e hijas en este momento de emergencia, en aquellos hogares en los que se ha mantenido la escolarización virtual y se cuenta con conexión a internet”.

Pero “en los hogares en los que no se ha mantenido la escolarización en línea o no se cuenta con internet, el peso del acompañamiento educativo es aún mayor, así como la incertidumbre por el nivel de aprendizaje y el aprovechamiento efectivo del curso”, agregó, en alusión a los hogares de escasos recursos, frecuentemente monoparentales encabezados por una mujer.

Tal cuadro de situación “se reproduce desproporcionadamente para las mujeres jefas de familia y las de hogares en situación de pobreza general y pobreza extrema”, indicó, además.

La “nueva normalidad” ha puesto, así, en mayor evidencia, las brechas de género con las cuales las mujeres se ven contantemente obligadas a lidiar, en el contexto de los históricos usos sociales machistas, lo que, además, incluye la violencia.

En este sentido, ONU Mujeres propuso, en el análisis, entre una serie de recomendaciones, el logro, en Panamá de un acuerdo nacional sobre la erradicación de la violencia de género.

“Conscientes del impacto que tiene la violencia contra las mujeres, y las afectaciones que esto tiene para sus vidas, para su inserción en el ámbito laboral remunerado, se recomienda el llamado a un Pacto Nacional contra la violencia hacia las mujeres”, señaló.

Se trata de “un amplio abanico de sectores que deben estar llamados a erradicar este problema”, precisó, sin identificarlos.

En términos generales, reflexionó que “la crisis incrementa los riesgos y hace más vulnerable a la población con mayores desigualdades”, por lo que “la respuesta estatal y social requiere que sus programas (de recuperación tras la pandemia) tengan un enfoque integral y conciten la participación organizada de las mujeres y de la comunidad en su diversidad”.

Ello “significa establecer mecanismos para lograrlo, procurando que los planes de estímulo al empleo y la vida digna post pandemia, cuenten al máximo con información, conocimientos y desarrollo de herramientas y capacidades para su aprovechamiento”, explicó.

En ese sentido, recomendó la inclusión de la perspectiva de género en el análisis de las políticas macroeconómicas, además de priorizar el acceso de las mujeres a las políticas que apunten a la recuperación de la economía, y la implementación de estímulos fiscales para las mujeres.

Respecto a la pandemia, según datos de la estadounidense Universidad Johns Hopkins, al 7 de julio, a nivel mundial, el total de casos de Covid-19 llegó a casi 11.8 millones, con Estados Unidos encabezando la lista, al haber llegado a casi tres millones, seguido por Brasil (casi 1.7 millones).

En el ámbito latinoamericano, Brasil está en el primer lugar, seguido por Perú (309.278), y Chile (301,019).

A nivel centroamericano, Panamá permanece primero en la lista, con 40,291, seguida por Honduras (25,428).