Jennifer Lawrence, aseguró a Vogue -revista estadounidense de moda, estilo, cultura-, que la diferencia de pago se mantiene en la industria del cine, sin importar cuánto las mujeres se esfuerzan en su desempeño profesional

La actriz cinematográfica estadounidense Jennifer Lawrence es una fuerte crítica de la brecha salarial de género que existe en su gremio, como también lo es de la reciente decisión, de la mayoría conservadora en la Corte Suprema de Estados Unidos, de eliminar el derecho al aborto.

Entrevistada extensamente por Vogue -revista estadounidense de moda, estilo, cultura-, la artista planteó, en el primer caso, que la diferencia de pago se mantiene, en la industria del cine, sin perjuicio de cuánto las mujeres se esfuercen en su desempeño profesional.

Lawrence, de 32 años, vinculó la decisión de tener hijos, con la oposición al acceso irrestricto a armas -un fenómeno que golpea fuertemente a la sociedad estadounidense-.

Respecto a la suspensión del embarazo, la decisión corresponde a las mujeres, aseguró Lawrence, quien ha pasado por dos abortos espontáneos, antes de dar a luz, hace siete meses, a su hijo.

En cuanto al tema del desequilibrio salarial, Vogue informó que, “el hackeo de computadoras de (la empresa productora y distribuidora de películas) Sony Pictures, en 2014, reveló que la compensación de Lawrence por ‘American Hustle’ fue considerablemente menor a la de sus coestrellas masculinas”.

“Más recientemente, Vanity Fair informó que ella ganó 5 millones de dólares menos que Leonardo DiCaprio por ‘Don’t look up’”, agregó.

Vanity Fair es una revista estadounidense dedicada a la cobertura de temas en los campos de moda, cultura popular, temas de actualidad.

Respecto a la inequidad en materia pago, la actriz considera que esa injusta diferencia es insultante.

“No importa cuánto yo haga” para lograr la igualdad, comenzó a plantear.

Y, a manera de denuncia, preguntó: “de todos modos, no me van a pagar lo mismo que a ese tipo, por mi vagina?”.

En el polarizador tema de embarazo frente a aborto, Lawrence reveló que sufrió dos interrupciones no provocadas.

Al respecto, dijo que, siendo veinteañera, decidió poner fin a su primer embarazo, pero “tuve un aborto espontáneo, sola, en Montreal”, en alusión a la ciudad ubicada en la oriental, costera y francoparlante provincia Canadiense de Quebec.

Agregó que estuvo embarazada, nuevamente, hace alrededor de dos años -mientras participaba en la filmación de “Don’t look up”-, pero también ocurrió una interrupción no provocada.

Sobre esto, dijo que se angustia al tratar de imaginar a niñas y adolescentes con embarazos no deseados, quienes están enfrentadas a lo que describió como opciones limitadas.

“Recuerdo haber pensado sobre eso, un millón de veces, mientras estaba embarazada, haber pensado sobre las cosas que estaban ocurriendo a mi cuerpo, y que era un fenomenal embarazo, pero que cada segundo de mi vida era diferente”, relató.

“Y, algunas veces, pensaba: que pasaría si yo estuviese forzada a esto?”, agregó, en referencia a la reciente decisión, de la Corte Suprema de Estados Unidos (Supreme Court of the United States, Scotus), contra el aborto.

En la sentencia de mayor impacto -hasta ahora-, lograda en una votación dividida 6-3, ese bloque logró, el 24 de junio, la anulación del fallo mediante el cual, en 1973, la mayoría progresista de entonces -7 a 2- determinó que el derecho al aborto es, en Estados Unidos, una garantía constitucional.

Cuarenta y nueve años después, el grupo conservador actual refutó a aquellos magistrados, cuando estableció que el derecho constitucional a la interrupción del embarazo no existe, y que, a causa de ello, cada uno de los cincuenta estados debe determinar si, en su específica jurisdicción, será reconocido -esto, en el caso de que el Congreso no intervenga-.

Los votos en mayoría -masivamente cuestionados, a nivel popular- fueron emitidos por Samuel Alito, Amy Coney Barrett, Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh, Clarence Thomas, además de Roberts -quien, no obstante su posición, señaló que lo ideal habría sido prohibir el aborto después de la semana 15-.

Tres de los integrantes del sexteto fueron designados por el desprestigiado y misógino ex presidente (2017-2021) Donald Trump –cronológicamente: Gorsuch, Kavanaugh, Coney-.

La votación en defensa del derecho al aborto estuvo a cargo de Breyer, Elena Kagan, y Sonia Sotomayor -la tercera, de ascendencia puertorriqueña-.

En las declaraciones a Vogue, la actriz interrelacionó los temas de tener hijos y apoyar la restricción del acceso a armas -actualmente fácil-.

“Estoy criando a un pequeño niños que va a ir a la escuela, algún día”, planteó, para agregar que “las armas son la causa número uno de muertes de niños, en Estados Unidos, y hay gente que sigue votando por políticos quienes reciben dinero de la NRA”, lo que “vuela mi mente”.

La actriz hizo, así, referencia, a la ultraderechista y ultranacionalista National Rifle Association (Asociación nacional del Rifle, NRA), que, manipulando la segunda de las 28 enmiendas a la Constitución de Estados Unidos, promueve la generalizada portación de armas.

La Segunda Enmienda -vigente desde el 15 de diciembre de 1791- establece que “aunque una fuerza militar correctamente regulada es necesaria para la seguridad de un Estado libre, el derecho del pueblo a poseer y portar armas no será violado”.

“O sea, Sandy Hook no cambió nada? Como nación dijimos: okay!”, agregó.

Lawrence aludió a la masacre ocurrida, el 14 de diciembre de 2012, en una escuela primaria en la localidad e Sandy Hook, ubicada en el nororiental estado de Connecticut, cuando un hombre -quien poco después cometió suicidio, y mató a su madre-, asesinó, a balazos, a 26 personas -incluidos 20 niños en el grupo etario de seis y siete años-.

“Estamos permitiendo que nuestros niños arriesguen sus vidas por nuestro derecho a una segunda enmienda que fue escrita hace más de doscientos años”, denunció, en la forma de reflexión.

Al respecto, aseguró que “tenemos que vivir en el futuro que ellos (los conservadores) están creando”.