Respuesta mundial a crisis en Afganistán debe centrarse en derecho de mujeres y niñas

La respuesta mundial a la violenta crisis sociopolítica que golpea a Afganistán debe tener, en su centro, los derechos de la población femenina -adulta y menor de edad- del país asiático, advirtió la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU Mujeres).

Es necesario promover las garantías fundamentales de ese sector, planteó la agencia especializada, en una declaración que difundió el 18 de agosto, tres días después de la toma del poder por la organización fundamentalista afgana Talibán.

Se trata de derechos logrados mediante considerable esfuerzo, aseguró, además, ONU Mujeres, en el texto de cuatro párrafos.

“Los derechos de las mujeres y niñas deben estar en el centro de la respuesta mundial a la crisis actual”, expresó.

“Los derechos de las mujeres y niñas deben ir en una sola dirección, y es hacia adelante”, indicó, para agregar que “las mujeres y niñas afganas han desempeñado un papel decisivo en la historia de su país”, y que “es fundamental que lo sigan haciendo y que se proteja sus derechos ganados con tanto esfuerzo”.

“Estamos al tanto de los recientes acontecimientos acaecidos, con profunda preocupación”, por lo que “pedimos a Afganistán que proteja los derechos humanos fundamentales de todas las personas, incluidas las mujeres y niñas”, precisó.

Asimismo, que “cumpla con las obligaciones de proteger a la ciudadanía y permita que el personal humanitario pueda acceder sin restricciones al país para prestar servicios y asistencia oportuna y vital”.

“En concordancia con la declaración pronunciada por el Secretario General de las Naciones Unidas, ONU Mujeres mantiene su pleno compromiso de apoyar a las mujeres y niñas de Afganistán”, puntualizó.

La agencia especializada mundial hizo, así, referencia a lo expresado por el funcionario internacional, el portugués António Guterres, un día después de la violenta irrupción en Kabul, la capital nacional, por parte de los talibanes.

En el pronunciamiento, al llamar, a la comunidad internacional, a unirse y usar todo recurso disponible para asistir a la población afgana, Guterres dijo que, “primero, debemos hablar, con una sola voz, para defender los derechos humanos en Afganistán”.

“Estamos recibiendo escalofriantes informes de severas restricciones a los derechos humanos a nivel nacional”, informó, para precisar que “estoy particularmente preocupado por relatos de violaciones a los derechos humanos, en aumento, contra las mujeres y las niñas de Afganistán quienes temen una vuelta a los días más oscuros”.

El jerarca de Naciones Unidas hizo, así, referencia al período durante el cual la mayor parte del país estuvo bajo el brutal control talibán

Surgido en 1994, en el marco de la guerra civil afgana (1992-1996), el movimiento estuvo en control, desde 1996, hasta 2001, de aproximadamente tres cuartas partes de los algo más de 652 mil kilómetros cuadrados que constituyen el territorio nacional.

La criminal administración talibana -caracterizada por las brutales violaciones a los derechos humanos, en particular de las mujeres y las niñas- fue derrocada en diciembre de 2001, cuando se llevó a cabo una invasión militar, a Afganistán, encabezada por Estados Unidos.

No obstante esa derrota, el movimiento se mantuvo, desde entonces, en resistencia armada y, tras el reciente retiro de las tropas estadounidenses -las fuerzas extranjeras que aun ocupaban militarmente a Afganistán-, la ofensiva talibana logró el objetivo de derrocar al gobierno del presidente (2014-2021) Mohammad Ashraf Ghani, cuando tomó el control, el 15 de agosto, de Kabul.

En su declaración del 16 de agosto, Guterres expresó, además, que “es esencial que los derechos, ganados con esfuerzo, de las mujeres y las niñas afganas sean protegidos”.

“Ellas están mirando hacia la comunidad internacional en procura de apoyo”, indicó.

“La misma comunidad internacional que les aseguró que las oportunidades se expandirían, la educación sería garantizada, las libertades se ampliarían, lo los derechos serían asegurados”, planteó, a continuación, en referencia al período de dos décadas durante el cual los talibanes no gobernaron.

Respecto al uso que el grupo armado musulmán hace de la religión, para justificar las violaciones a los derechos humanos -que incluyen crímenes de lesa humanidad-, una estudiante afgana dijo, a la agencia informativa española Efe, que el movimiento está integrado por personas carentes de sensibilidad humana, quienes, en su arbitraria interpretación y aplicación de la Sharia -la legislación del Islam- demuestran que no comprenden el contenido del Corán -el libro sagrado de esa religión-.

Al formular la evaluación, en declaraciones que Efe reprodujo el 16 de agosto, la mujer, identificada solamente como Khadija, de 23 años, advirtió que la violenta llegada, de la agrupación, al poder, plantea una situación de terror, principalmente para las mujeres en ese país del este asiático.

En opinión de Khadija, “los talibanes son como animales, no entienden el Corán”.


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