Una Costa Rica de oportunidades, que llega a acuerdos y que tiene una visión país. Una Costa Rica que cree y que ejecuta a futuro, y en grande, una Costa Rica digna, que apuesta por el respeto, el diálogo y promueve bienestar para todas las personas.
Hoy puedo decir con gran orgullo que soy la niña que creció en San Carlos, y tuvo la oportunidad de estudiar en una universidad pública, para luego liderar diferentes proyectos a nivel privado e internacional. Tuve además la dicha de poder sumar conocimiento, pasión y compromiso a diferentes proyectos país como Primera Dama de la República, y posteriormente continuar preparándome en la parte académica.
Las diversas experiencias de liderazgo en el sector público y privado me han permitido tener una visión de este país como nuestra casa común, una que necesita dar soluciones y respuestas reales a las personas; una que debe tener en cuenta que el mundo que vivimos ya cambió, y ello requiere cambios profundos en las instituciones, procesos y políticas, de manera que coloquemos a las personas en el centro, porque ya están cansadas de que las cosas no funcionen.
Necesitamos un país más ágil, más eficiente y más transparente, y una economía más competitiva, así como un país más equitativo, más inclusivo y más humano. Para lograrlo, ya no basta con proyectos de mejora; necesitamos hacer transformaciones en áreas prioritarias:
Equidad y tejido social: La democracia debe ser para todas las personas, no puede ser el privilegio de unas pocas. Esto es posible si se crean oportunidades reales para que la ciudadanía participe en igualdad de condiciones. Debemos tener la posibilidad de vivir dignamente, aspirar a condiciones que permitan la movilidad social y contar con los medios para satisfacer nuestras necesidades. Por ello, impulsaremos políticas activas para generar empleo de calidad, ampliar el acceso a la educación formal y técnica, facilitar el crédito productivo y mejorar la competitividad del país.
Inversión social como pilar democrático: Cuidar de todas las personas, sin excepciones. Una democracia sólida debe mostrar especial cuidado por los más vulnerables: nuestro programa reafirma el compromiso con la inversión social como la herramienta de inclusión y dignidad al beneficio de nuestros conciudadanos: auxilio económico directo, becas, capacitación, sistemas de cuidados, seguro social y pensiones no contributivas.
Entrega democrática: La democracia debe legitimarse diariamente en la vida cotidiana de las y los habitantes. Para lograrlo, el Estado debe garantizar servicios esenciales como salud, seguridad, educación e infraestructura, asegurando que cada costarricense viva con tranquilidad, aprenda con dignidad y se movilice sin obstáculos.
Fortalecimiento institucional democrático: La vida democrática exige instituciones independientes, transparentes y respetadas. Impulsaremos medidas que consoliden la división de poderes, incrementen la eficiencia de los órganos de control y garanticen que cada institución cumpla su mandato sin interferencias indebidas. Nuestro objetivo será lograr una arquitectura institucional que proteja la legalidad, a la vez que fortalezca la confianza ciudadana.
Capacidad ejecutiva: Una democracia eficaz requiere que la administración pública en su conjunto opere con agilidad, coherencia y responsabilidad. Promoveremos una revisión integral de los procedimientos, estructuras y dinámicas institucionales que inciden en la toma de decisiones. Esto es para asegurar que el aparato estatal responda de forma oportuna y resuelva, por ejemplo, los rezagos en infraestructura, las listas de espera en los servicios de salud, la crisis educativa, la fragmentación en los servicios de fomento productivo y la creciente criminalidad y violencia. Se trata de modernizar prácticas, eliminar cuellos de botella y articular controles que protejan sin paralizar.
Al hablar de estas transformaciones como base, proponemos una hoja de ruta compartida, rigurosa y posible. Esta incluye 635 propuestas para un país pensado desde la cooperación, no desde la confrontación y el revanchismo; desde la evidencia, no desde la ocurrencia; desde la ética pública, no desde el cálculo electoral. Pensamos en un país que requiere cambios con acciones claras en cuatro grandes bloques temáticos prioritarios:
Bienestar, protección social e inclusión: abordar la salud, la educación, las políticas sociales, las pensiones y el sistema nacional de cuidados como condiciones esenciales para una sociedad más justa.
Impulsar políticas de igualdad de derechos, atención a poblaciones específicas y una mirada transversal sobre el curso de vida. Reafirmamos que el bienestar no es un lujo, sino la base del progreso y de la cohesión social.
Un Estado que construye y resuelve: que invierte con planificación y transparencia en infraestructura, movilidad y vivienda, y que al mismo tiempo se moderniza mediante la transformación digital, la simplificación de trámites y el fortalecimiento de la democracia. Un Estado que actúa, que rinde cuentas y que cumple.
Seguridad con la seriedad que amerita el país: no con miedo ni desarmando el Estado de Derecho que tanto costó construir a las generaciones que nos precedieron. Sino con políticas basadas en evidencia y conocimiento científico: prevención, inteligencia policial, justicia efectiva y atención integral a las causas sociales de la violencia. Proponemos seguridad con derechos y seguridad con justicia.
Estabilidad económica, desarrollo productivo y sostenibilidad ambiental, partiendo de tres premisas:
Apostamos por un modelo de crecimiento basado en la innovación, valor agregado y una política industrial moderna que genere empleo y oportunidades, en equilibrio con la transición energética, la gestión ambiental y la adaptación al cambio climático.
Contamos con un programa de gobierno que contiene metas de inversión pública que podemos financiar. Hoy, Costa Rica está en condiciones de invertir más porque su situación fiscal es más sólida. Hemos llegado a este punto gracias a decisiones valientes que, en 2018, ordenaron las finanzas públicas y devolvieron credibilidad al país en materia económica.
Fortalecer la democracia es renovar el pacto que nos une como sociedad: es sembrar confianza, dignidad y oportunidades para que Costa Rica siga siendo tierra de libertad, prosperidad y equidad social.
Yo soy hija, soy esposa, hermana, prima, amiga, soy costarricense y también soy mamá. Mi inspiración para asumir este reto hacia la Presidencia también es mi hijo. Quiero luchar para que él y las generaciones futuras puedan disfrutar de una Costa Rica de paz, de esperanza, diálogo e igualdad.
Una Costa Rica de oportunidades, que llega a acuerdos y que tiene una visión país. Una Costa Rica que cree y que ejecuta a futuro, y en grande, una Costa Rica digna, que apuesta por el respeto, el diálogo y promueve bienestar para todas las personas.
Esa es la Costa Rica que quiero para mi hijo y para los hijos e hijas de esta tierra, ¡porque Costa Rica merece más!
Fuente: Dobles C., Claudia. (2026). Costa Rica: nuestra casa común. En “Costa Rica en voz de mujer: Pensamiento político de las mujeres candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República 2026” (pp. 23–29). D3 Ediciones Scientia.








