Defiendo un Estado moderno, digital y eficiente, donde cada decisión pública esté guiada por el interés común y no por intereses personales. Gobernar con ética es gobernar con respeto a la gente, y eso empieza dando el ejemplo.
Ser mujer y hacer política en este 2025 es un rol importante y de mucho valor, ya que no solo se representa al país en puestos de poder y toma de decisiones, sino que además representa a una gran población de Costa Rica, que ha tenido y sigue luchando por oportunidades más justas, más equitativas y más representativas. Estar en la política es defender y velar no solo por mis derechos, sino también por todas las mujeres del país.
Ser mujer en política es un honor, un privilegio, un compromiso y un desafío, que no solo se practica en una asamblea legislativa o una casa presidencial, sino que también se ejerce desde un lugar de trabajo, un hogar, una comunidad y cada ámbito en el que nos rodeamos. En cada espacio de toma de decisiones, las mujeres hemos demostrado que el liderazgo también implica escucha, cooperación y la capacidad de construir soluciones sostenibles para el bien común.
Es por eso que, con honor y orgullo, asumí la candidatura a vicepresidenta de la república de la mano de Juan Carlos Hidalgo. Quiero estar al servicio del pueblo, ayudar a que las personas puedan acceder a distintas oportunidades equitativamente, desde la educación, ayudas para abrir negocios, salud y más. Además, quiero cumplir mi compromiso ético como profesional y como representante de todos los y las costarricenses.
Costa Rica atraviesa momentos difíciles: olas de inseguridad atormentan a los ciudadanos, falta de empleo y oportunidades laborales son el pensamiento del día a día de las personas, problemas de infraestructura vial provocan que un trayecto de pocos kilómetros se convierta en horas de viaje. Es por eso que debemos enfocar la mirada en los problemas diarios que viven los ciudadanos: las brechas sociales, la inseguridad ciudadana, el desempleo, la desconfianza institucional y los servicios de salud.
Desde mi experiencia en el sector privado, social y político, creo que el desarrollo sostenible debe ir de la mano con la equidad, la innovación y la eficiencia del Estado. El reto es emparejar la cancha: ofrecer oportunidades reales, fortalecer el sistema educativo y la red de cuido, ampliar el acceso a empleo digno y garantizar que ninguna mujer deba elegir entre cuidar y trabajar.
La Costa Rica que soñamos requiere decisiones valientes, diálogo honesto y una gestión pública que ponga a la persona en el centro de todas las políticas.
Creo firmemente que la reactivación económica debe ser una prioridad y con rostro humano. Quiero impulsar una economía que no solo crezca, sino que además sea inclusiva; hay que apostar por fortalecer a las PYMES y al emprendimiento femenino, haciendo los trámites más fáciles y sencillos para las personas y brindando, además, oportunidades de empleo y crecimiento a las mujeres, disminuyendo así las trabas que constantemente enfrentan.
Es crucial también formar alianzas con los bancos y los emprendedores, para que puedan acceder a créditos y financiamientos de forma más simple. La Costa Rica del futuro tiene que ser sostenible, y por eso creo en un modelo que equilibre desarrollo con responsabilidad ambiental y social.
Bajo esta misma línea, es importante fortalecer de igual forma la red de cuido del país. Es de vital importancia ampliar la cobertura y flexibilidad de las mismas; integrar la atención de la niñez, las personas mayores y las personas con discapacidad bajo un sistema unificado no solo alivia a las familias, sino que también impulsa la economía y fortalece la igualdad. Se necesitan capacitaciones constantes y que den la oportunidad a las mujeres a participar de las mismas con el fin de que puedan tener un trabajo estable y justo.
Es necesario que los centros de salud de primera línea puedan atender a las personas en horarios ampliados, pues no todos los ciudadanos pueden recibir el servicio, ya que se encuentran trabajando, o bien el tiempo de traslado es tanto que, para el momento en que salen de sus trabajos y llegan al centro, el mismo ya está cerrado.
En cuanto a la educación, Costa Rica atraviesa la crisis más seria de su historia. Miles de estudiantes egresan de la primaria sin comprender lo que leen, escuelas permanecen cerradas o en condiciones indignas y las brechas territoriales y socioeconómicas siguen ampliándose. Es por eso que es necesario impulsar una transformación profunda del sistema educativo, garantizando calidad y acceso efectivo, asegurando una formación integral e inclusiva.
Es indispensable que la educación que reciben los menores hoy día sea acorde al contexto actual. La educación se debe modernizar, se debe adaptar a las necesidades que van a enfrentar las personas jóvenes al momento de conseguir trabajo o estudios; que enseñe pensamiento crítico, tecnología, arte, civismo y respeto por el ambiente.
Me preocupa, además, la inseguridad que hoy nos duele como país. Donde cada día se escucha en las noticias sobre un nuevo asesinato, una muerte en carretera por violencia y hasta personas que salen perjudicadas por daños colaterales. La seguridad no se trata solo de reforzar las fuerzas policiales o de endurecer las leyes, sino de abordar la raíz del problema: la exclusión, la falta de oportunidades y la desesperanza que alimentan el delito.
La seguridad se construye desde los hogares, las escuelas y las comunidades. Por eso creo en una estrategia integral que combine la prevención con la acción firme del Estado, apoyando a las familias y recuperando el control de los espacios públicos. La seguridad ciudadana debe ser una prioridad; las personas deben sentirse seguras al transitar por la calle, al ir al supermercado o a cualquier tipo de trámite.
Y, por último, pero no menos importante, hay que mejorar la proyección del Estado, mejorar su ética y transparencia. Así como las personas deben sentirse seguras al caminar por la calle, también lo deben sentir al hablar de su gobierno. Los ciudadanos deben tener acceso a la información del país, a los proyectos, planes y datos de interés social. La confianza se gana con hechos, no con discursos.
Por eso defiendo un Estado moderno, digital y eficiente, donde cada decisión pública esté guiada por el interés común y no por intereses personales. Gobernar con ética es gobernar con respeto a la gente, y eso empieza dando el ejemplo.
Quiero un país donde las niñas crezcan sabiendo que pueden llegar tan lejos como sueñen; donde las personas jóvenes encuentren oportunidades para prosperar aquí, sin tener que irse; donde las personas mayores vivan con dignidad y las mujeres no sean heroínas silenciosas, sino protagonistas visibles del desarrollo nacional.
Fuente: Fernández O., Yolanda. (2026). La Costa Rica que soñamos. En “Costa Rica en voz de mujer: Pensamiento político de las mujeres candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República 2026” (pp. 175–180). D3 Ediciones Scientia.








