La ineficiencia no es neutral, es una forma de injusticia social que erosiona la confianza, perpetúa la informalidad y frena el desarrollo económico y social del país. Mi experiencia me obliga a liderar la transformación con sentido de este sistema.

La política, en esencia, debe nacer de una profunda frustración y una esperanza inquebrantable. Mi vocación de servicio no surgió de un cálculo teórico, sino de la experiencia directa de dos realidades costarricenses que, aunque parezcan distantes, están íntimamente conectadas. Las dinámicas de fragmentación, polarización y los conflictos de intereses no hacen sino agravar un escenario donde la capacidad del Estado para responder y articular soluciones se ve permanentemente comprometida. Esta situación, más que un simple fallo administrativo, muestra una gran pérdida de confianza en el estado debido a problemas crónicos de gobernanza, creando una clara desconexión entre el Estado y la ciudadanía.

Por un lado, como la primera mujer en presidir la Cámara de Comercio de Costa Rica, sentí en carne propia la agonía del emprendedor honesto que ve su esfuerzo estrangulado. El Plan de Gobierno de Avanza lo describe con precisión: los trámites absurdos, el exceso de reglamentos y las cargas sociales regresivas sofocan a quien desea crear un puesto de trabajo. Vi cómo la ineficiencia se convertía en el enemigo silencioso de la prosperidad, castigando la formalidad y premiando la trampa.

Por otro lado, mi trabajo como representante de Costa Rica en la Comisión de Democracia y Derechos Humanos de la Unión Interparlamentaria me reveló una verdad aún más dolorosa. Cuando el Estado niega oportunidades, cuando la educación falla y el empleo no llega, la sociedad se vuelve terriblemente vulnerable. La desesperanza se convierte en el caldo de cultivo que empuja a los jóvenes a la delincuencia o los hace víctimas de la explotación, incluyendo la trata de personas y la migración forzada.

Mi pensamiento político se forjó en esta dualidad: la inseguridad no es solo un problema policial; es un problema de dignidad y de ausencia de futuro. Nuestro compromiso no es ofrecer asistencialismo, sino devolverle al ciudadano la capacidad de prosperar por su propio esfuerzo, desmantelando los obstáculos del Estado que se ha vuelto un lastre en lugar de un impulsor. La visión de Avanza es clara: reconstruir un Estado que sirva a la gente, activando con valentía e inteligencia las dos turbinas de la nación: la Turbina Económica, orientada a la prosperidad, la inversión y el emprendimiento. Y la Turbina Social, enfocada en la equidad, la educación y la movilidad social. Debemos asegurar que estos dos motores trabajen articulados, pues la prosperidad y la justicia social son inseparables.

Aspiramos a que Costa Rica recupere su competitividad y, sobre todo, su alma. Para lograrlo, mis prioridades para el próximo cuatrienio se centran en la Creación de Oportunidades Reales, un eje que es, a su vez, la mejor estrategia de seguridad social.

 Prioridad 1: Declaratoria de guerra a la ineficiencia y las trabas

La ineficiencia no es neutral, es una forma de injusticia social que erosiona la confianza, perpetúa la informalidad y frena el desarrollo económico y social del país. Mi experiencia me obliga a liderar la transformación con sentido de este sistema. El Estado debe ser un facilitador ágil y moderno, con el ciudadano en el centro de toda política pública.

Poner a la persona en el centro de la política pública no es una simple retórica o una muletilla discursiva; es, en cambio, la convicción fundamental que debe guiar todo proyecto estatal. Entendemos que la razón de ser de las instituciones, las leyes y todo el andamiaje que construimos colectivamente es, en última instancia, garantizar el bienestar y el mejoramiento de las condiciones de vida de cada ciudadano. Si el sistema institucional no logra materializar este fin esencial, entonces estamos ineludiblemente desviando el propósito de la acción política.

Nuestra primera acción será eliminar la cultura de las filas y la opacidad. Implementaremos finalmente la Ventanilla Única Digital con un sistema de interoperabilidad real, para que los trámites empresariales y personales se realicen en línea, con trazabilidad y transparencia garantizadas, tomando las mejores prácticas de experiencias nacionales e internacionales. La meta es transformar la mayoría de los trámites en gestiones digitales, minimizando el riesgo de corrupción inherente a la discrecionalidad. Esto requiere valentía regulatoria y un compromiso con la celeridad administrativa, asegurando que el esfuerzo honesto de los costarricenses no se detenga por la inercia institucional. Además, iniciaremos el rebalanceo de las cargas parafiscales, eliminando vestigios obsoletos que castigan la creación de empleo formal y reenfocando los recursos a áreas prioritarias.

 Prioridad 2: La Conexión de Costa Rica: Inversión en infraestructura competitiva

 La prosperidad no puede construirse sobre rutas colapsadas, puertos ineficientes o una conectividad digital rezagada. Una infraestructura competitiva reduce costos logísticos y, lo más importante, activa la generación masiva de empleo.

Mi paso por la Asamblea Legislativa me enseñó que la política financiera de nuestras instituciones autónomas es una herramienta de desarrollo nacional. Hace más de quince años, impulsé una reforma para asegurar que la banca estatal invirtiera aquí, en proyectos de infraestructura clave (CCSS, ICE, Acueductos), buscando que el capital tico generara empleo en Costa Rica. Hoy, esa visión debe ampliarse con urgencia y estrategia.

Lideraremos una reforma audaz a la Ley de Concesiones para acelerar las Alianzas Público-Privadas (APP), garantizando la finalización de obras estancadas. Esto incluye asegurar la reactivación y ejecución del Tren Eléctrico Metropolitano bajo un esquema de alianza internacional transparente. Además, transformaremos la infraestructura digital y energética, acelerando la subasta y el despliegue de la tecnología 5G y preparando el país para la adopción temprana de 6G. La conectividad de última generación no debe ser un privilegio del GAM, sino un derecho que potencie el talento en cada cantón del país. Esta visión nos colocará de nuevo como un país pionero y que lidera las transformaciones en el mundo, como lo hemos hecho tantas veces en el pasado.

Prioridad 3: Talento Tico 4.0: Rescatar a la juventud de la vulnerabilidad

Consideramos que la crisis educativa es el origen sistémico de la crisis de seguridad y de la exclusión de oportunidades. La educación de nuestros jóvenes es el primer escudo social que el Estado debe garantizar. El conocimiento forjado en cada aula, sin importar su ubicación en el territorio nacional, se convierte en su pasaporte ineludible hacia la dignidad y el bienestar.

Mi compromiso inquebrantable con la defensa de los Derechos Humanos y la lucha frontal contra cualquier forma de explotación me conduce a una certeza política fundamental. La vía más sólida y efectiva para erradicar la pobreza multidimensional es a través de una reestructuración masiva e inmediata de la capacitación laboral. Hemos delineado una meta ambiciosa, pero perfectamente viable y necesaria para el futuro del país: reentrenar a 250.000 ciudadanos, mediante la facilitación de becas y la implementación de programas intensivos de corta duración. Estos esfuerzos deben dirigirse prioritariamente hacia los campos de alta demanda de la Cuarta Revolución Industrial, incluyendo la inteligencia artificial, el análisis de datos y la ciberseguridad. De esta forma, aseguramos que la adopción tecnológica no se perciba como una amenaza de desplazamiento, sino que se convierta, estratégicamente, en un multiplicador de las capacidades de nuestra fuerza laboral, impulsando de manera significativa su productividad, su valor competitivo y, sobre todo, la dignidad de cada persona.

Simultáneamente, la meta es clara: posicionar a nuestro país no como un espectador, sino como un líder proactivo en la nueva revolución tecnológica. Esto se articula mediante la implementación de un currículo K-12 (desde preescolar hasta la educación secundaria) centrado en el desarrollo del pensamiento digital, la lógica computacional y la ética de la inteligencia artificial. Esta base es fundamental para formar una generación que pueda desarrollar su talento plenamente sin necesidad de emigrar, creando un ecosistema de innovación que florezca de manera descentralizada en todas las regiones. Incentivaremos vigorosamente el emprendimiento regional y la creación de nuevas industrias, incluyendo los deportes electrónicos (e-gaming), articulando la formación técnica (INA, CTPs) de manera directa con las necesidades del mercado local. Así, garantizaremos que un joven, ya sea en Cieneguita o en La Cruz, pueda construir su proyecto de vida con esperanza, dignidad y un futuro promisorio en su propio entorno.

 Visión de país desde una mujer política

Mi visión de Costa Rica en el futuro es la de un país que ha recuperado su carácter y su liderazgo regional. Un país donde la seguridad, la educación y las oportunidades no sean tres luchas distintas, sino una misma batalla ganada gracias a un liderazgo que une la técnica y la empatía. Un liderazgo auténtico y transformador que entiende que la solidez de las finanzas públicas solo tiene sentido si se traduce en la restauración de la dignidad humana. Liderar desde la Vicepresidencia de la República significa ser la líder operativa que remueve los obstáculos del pasado. Esto es necesario para que cada costarricense, sin importar su origen o condición, pueda ejercer su derecho fundamental: el derecho a prosperar por su propio esfuerzo y a construir un futuro seguro y lleno de esperanza.

Fuente: Arguedas M., Evita. (2026). De la inacción al talento: Mi visión para una Costa Rica de dignidad y oportunidades reales. En Costa Rica en voz de mujer: Pensamiento político de las mujeres candidatas a la Presidencia y Vicepresidencia de la República 2026” (pp. 31–38). D3 Ediciones Scientia.