Ambos sexos liberan sustancias similares: dopamina, que refuerza la sensación de placer; oxitocina, que favorece la conexión emocional; endorfinas, que generan bienestar; y prolactina, que aparece tras el orgasmo.

El orgasmo, tanto en hombres como en mujeres, comparte una misma base: la activación del sistema nervioso central y la liberación de neurotransmisores que generan placer y bienestar. Sin embargo, la experiencia no es idéntica, pues existen diferencias fisiológicas, bioquímicas y neurológicas que marcan matices importantes.

En el plano fisiológico, el orgasmo masculino suele ir acompañado de la eyaculación, un proceso en el que el semen es expulsado a través de la uretra. Después de este momento, aparece lo que se conoce como período refractario: un intervalo en el que el hombre no puede volver a alcanzar otro orgasmo de inmediato. Su duración depende de la edad, la salud y otros factores. Además, durante el clímax se producen contracciones rítmicas en músculos como el pubococcígeo, la próstata y los conductos deferentes.

En las mujeres, en cambio, el orgasmo no implica necesariamente eyaculación, aunque algunas pueden experimentarlo. Tampoco existe un período refractario obligatorio, lo que permite que muchas puedan tener orgasmos múltiples en rápida sucesión. Las contracciones también están presentes, pero ocurren en el útero, la vagina y el músculo pubococcígeo, con variaciones en intensidad y duración.

Desde el punto de vista bioquímico, ambos sexos liberan sustancias similares: dopamina, que refuerza la sensación de placer; oxitocina, que favorece la conexión emocional; endorfinas, que generan bienestar; y prolactina, que aparece tras el orgasmo. La diferencia está en la magnitud: en los hombres, el aumento de prolactina es más marcado y se relaciona directamente con el período refractario. En las mujeres, en cambio, este aumento es más leve o variable. La oxitocina, aunque se libera en ambos, parece tener un papel más destacado en el orgasmo femenino, especialmente en lo que respecta a la vinculación afectiva.

En el nivel neurológico y molecular, los estudios de neuroimagen muestran que hombres y mujeres activan áreas cerebrales muy similares durante el orgasmo, como el núcleo accumbens, la amígdala, la corteza prefrontal, el tálamo y la ínsula. Sin embargo, hay matices: en las mujeres se observa una desactivación más marcada de la amígdala y de la corteza prefrontal medial, lo que sugiere una mayor desconexión de pensamientos racionales y del miedo. En los hombres, la activación del área tegmental ventral y del núcleo accumbens es especialmente intensa durante la eyaculación.

En cuanto a las vías nerviosas, ambos dependen del nervio pudendo para la sensibilidad genital.

Foto: Cottonbro Studio