La inteligencia y el talento no tienen género y perpetuar esta creencia limita el potencial de la mitad de la humanidad. La evidencia es clara: ni hombres ni mujeres son inherentemente superiores; ambos tienen la misma capacidad de pensar, crear y liderar.
Durante años ha circulado la creencia de que los hombres son más inteligentes que las mujeres. Sin embargo, la evidencia científica acumulada en décadas de investigación psicológica y cognitiva no respalda esta idea. La inteligencia es un constructo complejo, influido por múltiples factores, y no existe consenso científico sobre una superioridad global de un sexo respecto del otro.
La ciencia moderna ha demostrado que esto es un mito sin fundamento. Estudios de psicología y neurociencia muestran que no existen diferencias significativas en la inteligencia general entre hombres y mujeres.
Las pequeñas variaciones que se observan en habilidades específicas —como la ventaja masculina en algunas pruebas espaciales o la femenina en memoria verbal— no implican una superioridad global y muchas de ellas dependen de factores culturales, educativos y sociales.
En pocas palabras, la inteligencia y el talento no tienen género y perpetuar esta creencia limita el potencial de la mitad de la humanidad. La evidencia es clara: ni hombres ni mujeres son inherentemente superiores; ambos tienen la misma capacidad de pensar, crear y liderar.
1. Metaanálisis: diferencias triviales o inexistentes en inteligencia general
Una de las mayores revisiones de encuestas comparativas sobre inteligencia en niños —y, por extensión, en desarrollos cognitivos tempranos— analizó 79 estudios con más de 46 000 participantes y evaluó pruebas como la escala de inteligencia de Wechsler. Los resultados muestran que la diferencia en inteligencia general (CI) entre hombres y mujeres es pequeña o casi no existe al usar las pruebas actuales, y que desaparece por completo en las pruebas de inteligencia fluida.
Este metaanálisis indica que, aunque existen pequeñas diferencias en habilidades específicas (por ejemplo, los hombres suelen obtener mejores resultados en ciertas pruebas espaciales y las mujeres en tareas de procesamiento rápido), no hay una ventaja clara y constante en la inteligencia general entre los géneros.
2. Diferencias específicas, no globales
Otros estudios han encontrado que mujeres y hombres pueden destacar en distintas áreas cognitivas, pero esto no implica que uno sea “más inteligente” que el otro en general. Por ejemplo, las mujeres tienden a obtener puntajes más altos en tareas relacionadas con la memoria verbal y el procesamiento de la información. A veces, los hombres obtienen mejores resultados en algunas pruebas de percepción espacial. Estas variaciones son contextuales y específicas de las subcapacidades, no de la inteligencia general.
Además, investigaciones recientes con baterías completamente no verbales, como la Leiter3, confirman que no hay diferencias significativas en la inteligencia general entre hombres y mujeres, aunque sí pueden observarse variaciones en habilidades puntuales según el tipo de tarea.
3. Interpretación de los datos: ¿qué nos dicen realmente?
Es entender cómo funcionan las pruebas de inteligencia y qué miden.
La inteligencia no es un único “número” absoluto: es un conjunto de habilidades cognitivas complejas que incluye memoria, razonamiento, capacidad verbal, resolución de problemas y más. Las pruebas, como el CI, reflejan promedios en poblaciones; no determinan el valor o el potencial de los individuos.
Las diferencias entre grupos, cuando existen, suelen estar dentro de la variabilidad normal humana —más pequeñas que las diferencias individuales en cada género— y suelen depender más de factores culturales y educativos que de la biología.
También se sabe que las percepciones que las personas tienen sobre su propia inteligencia varían según el género. Los hombres tienden a autoevaluarse más alto que las mujeres en las estimaciones de inteligencia general. Esto se ha observado de manera consistente en estudios psicológicos y se interpreta más bien como un sesgo de autopercepción que como una prueba de capacidad real.
4. El consenso científico actual
Una considerable parte de la literatura revisada concluye que no hay evidencia de una superioridad de la inteligencia global entre hombres y mujeres. Las diferencias observadas en pruebas aisladas no reflejan un dominio generalizado de un sexo sobre el otro. Según los expertos en psicología de género, no hay diferencias importantes en la inteligencia que puedan relacionarse únicamente con el sexo biológico cuando se emplean medidas modernas y métodos exactos.
En conclusión, la ciencia contemporánea indica que hombres y mujeres son igualmente inteligentes en términos de capacidad cognitiva general. Las variaciones que se observan en ciertos tipos de pruebas son específicas de tareas y no representan superioridad global de un género, y muchas de esas variaciones dependen tanto de condiciones culturales como de factores individuales. La inteligencia —en toda su complejidad— no está definida por el género, sino por un conjunto de habilidades que varían ampliamente entre individuos de ambos sexos.








