Elizabeth Odio Benito ha sido una voz firme en la defensa de los derechos humanos, especialmente en la erradicación de la violencia contra las mujeres a nivel nacional e internacional
“Buenos días doña Elizabeth y buenos días a todas las personas presentes en esta hermosa mañana:
Les saludo en nombre del Foro de Mujeres Políticas por Costa Rica y agradecemos la hospitalidad de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica en este 50 Aniversario y en esta Semana de los Estudios Generales, en la que en nombre de la Universidad representada por la Sede del Pacífico y del Programa 8M del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), así como de este Foro de Mujeres Políticas por Costa Rica, le rendimos un merecido homenaje a la Dra. Elizabeth Odio Benito.
Me corresponde presentar una semblanza y motivación de la Dra Elizabeth Odio Benito, una mujer íntegra y coherente, una figura clave en la historia jurídica y política de Costa Rica, reconocida internacionalmente por su defensa de los derechos humanos.
Quiero dividir esta semblanza en dos partes: un breve perfil general que no pretende incluir todo el extenso currículum de doña Elizabeth, pero sí darnos una idea de su monumental logro en los diversos ámbitos en los que se ha desarrollado y posteriormente, en una segunda parte, realizaré una reflexión sobre la razón que merecidamente origina este hermoso homenaje.
Elizabeth Odio Benito nació aquí en Puntarenas, un 15 de setiembre; mujer patriótica desde su nacimiento. Todavía no me voy a referir a su infancia y años de estudios secundarios; eso lo haré más adelante, pero en lo que respecta a su formación académica universitaria, obtuvo la licenciatura en Derecho en la Universidad de Costa Rica en 1964 con honores, y el título de Notaria Pública en 1965, en el mismo centro universitario.
Posteriormente, cursó Estudios de posgrado en Desarrollo Social y Económico en la Universidad de Buenos Aires, Argentina, y también en estudios de Género en la Universidad Nacional en Costa Rica.
En el campo de la educación universitaria y ya propiamente como, catedrática, docente y en otros ámbitos de la gestión universitaria, se ha destacado de la siguiente manera:
En la Universidad de Costa Rica impartió lecciones en la Escuela de Trabajo Social y en la Facultad de Derecho, siendo la primera mujer profesora de la facultad y su Directora de Docencia entre 1982 y 1984. También desempeñó el puesto de Vicerrectora de Docencia de la Universidad de Costa Rica (1988-1990) y fue Rectora interina. Por «su ejemplar labor como docente y catedrática», la Universidad de Costa Rica le confirió el rango de Profesora Emérita en 1995.[
En su amplísima Trayectoria Política y Diplomática destacan:
• Ser Segunda Vicepresidenta de Costa Rica (1998–2002) bajo el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez Echeverría.
• Ministra de Justicia y Gracia en dos periodos: 1978–1982 durante el gobierno de Rodrigo Carazo Odio y de 1990–1994 durante el gobierno de Rafael Ángel Calderón Fournier.
• Durante el gobierno de Miguel Ángel Echeverría de 1998-2002, al tiempo de desempeñarse como Segunda Vicepresidenta, también ocupó el cargo de Ministra de Ambiente y Energía (Parque Marino).
• Fue Procuradora General de la República.
• Embajadora Representante Permanente ante Naciones Unidas, Ginebra,1993.
• Embajadora, Jefa de Delegación en la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, Naciones Unidas, enViena (1993).
Asimismo, ha desarrollado una amplia y connotada carrera judicial internacional, entre la cual mencionamos:
• Presidenta de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) (2020–2022)
• Jueza de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (2016–2021)
• Jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) (2003–2012)
• Vicepresidenta del Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (ICTY) (1993–1995)
• Presidenta del Grupo de trabajo de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo (ONU) para redactar el Protocolo Opcional contra la Tortura (2000–2002)
Cito además algunos de los muchos reconocimientos y publicaciones que doña Elizabeth ha recibido:
• El Doctorado Honoris Causa por varias universidades, incluyendo St. Edwards University, en Texas, Estados Unidos de América.
• La Cátedra Elizabeth Odio Benito en la Universidad Nacional de Costa Rica.
• La Distinción Rodrigo Facio por la Universidad de Costa Rica.
• Ha sido nominada entre las “1000 Mujeres de Paz”para el Premio Nobel de la Paz.
• Es autora y coautora de múltiples publicaciones sobre derechos humanos, derecho penal internacional y derecho humanitario.
Dicho lo anterior, es imprescindible reconocer su legado, porque Elizabeth Odio Benito ha sido una voz firme en la defensa de los derechos humanos, especialmente en la erradicación de la violencia contra las mujeres. Su trayectoria combina profundidad académica, liderazgo político y compromiso internacional, convirtiéndola en una de las figuras más influyentes de Costa Rica en el ámbito jurídico global.
Y es aquí, donde continúo hacia la segunda parte de estas palabras con una reflexión que nos lleva al fundamento de este homenaje y que he querido titular como “Elizabeth Odio Benito: la justicia como acto de resistencia”.
En la historia costarricense, hay nombres que no solo ocupan cargos, sino que encarnan principios. Elizabeth Odio Benito es uno de ellos. Jurista, ministra, jueza internacional, vicepresidenta, ya los he mencionado… Pero más allá de esos distinguidos cargos, su legado se mide en convicciones: la defensa irrestricta de los derechos humanos, la lucha contra la tortura, la dignificación de las mujeres en contextos de violencia, la sororidad sin duda ni pausa.
Desde Puntarenas hasta La Haya, su voz ha resonado en los pasillos del poder con una claridad que incomoda de manera asertiva y también transforma de manera contundente. Como he indicado anteriormente, fue la primera mujer latinoamericana en integrar la Corte Penal Internacional, y presidió la Corte Interamericana de Derechos Humanos entiempos donde la región ardía en desigualdad y represión. No habló desde la neutralidad, sino desde la urgencia ética.
Elizabeth Odio Benito no pidió permiso para incomodar. Denunció la impunidad, cuestionó el patriarcado institucional y defendió la memoria como herramienta jurídica. Su trayectoria es testimonio de que el derecho no es solo técnica, sino también narrativa: una forma de contar quién merece justicia y quién ha sido históricamente silenciado.
Hoy, su nombre no solo habita libros de derecho, sino también el imaginario de quienes creen que la ley puede y debe ser aliada de la dignidad.
En tiempos de retroceso democrático y violencia estructural, hablar de la obra y trayectoria de Elizabeth Odio Benito es preguntarnos: ¿qué significa ejercer el poder con conciencia? Y es que en ese ejercicio de conciencia que también implica resistencia, doña Elizabeth eligió siempre estar del lado de las mujeres.No como gesto simbólico, sino como convicción política. Desde los estrados internacionales hasta los ministerios costarricenses, su palabra fue escudo y lanza: denunció la violencia institucional, visibilizó las heridas que el derecho tradicional ignoraba, y exigió que la justicia hablara también en femenino.
Fue pionera en incorporar la perspectiva de género en espacios donde el poder se resistía a escuchar. En la Corte Penal Internacional, su voz se alzó para que los crímenes sexuales en contextos de guerra fueran reconocidos como crímenes de lesa humanidad. En Costa Rica, impulsó reformas que protegieran a las mujeres frente a la violencia doméstica y la discriminación estructural.
Elizabeth Odio Benito no solo abrió puertas: las sostuvo para que otras mujeres y cada vez más mujeres, pudieran entrar. Su legado es también colectivo, sembrado en cada abogada, activista, jueza y ciudadana que hoy exige dignidad sin concesiones.
Por eso, el Foro de Mujeres Políticas por Costa Rica, junto con la Universidad de Costa Rica, le rendimoseste homenaje, que no se limita a ser sólo un reconocimiento. Tampoco es un cierre, sino una continuidad. Este homenaje es una afirmación. Porque su vida nos recuerda que la política puede ser ética, que el derecho puede ser justo, y que las mujeres pueden —y deben— ocupar todos los espacios de decisión.
Este reconocimiento es también una invitación: a seguir construyendo país desde la palabra firme, la memoria viva y la acción colectiva.
Concluyo diciendo que honrar a Elizabeth Odio Benito es más que mirar hacia atrás: es asumir el presente con lucidez y coraje.
Su vida nos recuerda que la justicia no es un ideal abstracto, sino una práctica cotidiana que exige valentía, rigor y ternura. Que el derecho puede ser herramienta de emancipación cuando se escribe con conciencia histórica y se aplica con sensibilidad humana. Que la política, lejos de ser cálculo, puede ser compromiso ético con quienes han sido históricamente excluidas.
Es por eso entonces, que esta mañana, el Foro de Mujeres Políticas por Costa Rica y la Universidad de Costa Rica en esta Sede del Pacifico y en el marco de la Semana de los Estudios Generales, le rendimos este homenaje no solo por lo que hizo, sino por lo que nos enseñó a hacer: nombrar lo injusto, defender lo digno, y construir país desde la palabra clara, el gesto firme y la acción contundente. Eso es resistencia.
En cada mujer que alza la voz, en cada joven que estudia derecho con vocación transformadora, en cada espacio donde se decide con equidad, Elizabeth Odio Benito sigue hablando y nos convoca.
Al inicio de mis palabras, les manifesté que más adelante me referiría a los primeros años de vida de doña Elizabeth y por eso, cierro estas palabras como las inicié, devolviéndome a sus raíces: La hija de Emiliano Odio Madrigal y Esperanza Benito Ibáñez, que jugó en los jardines de la Escuela Delia Urbina de Guevara y caminó los pasadizos del Colegio Superior de Señoritas, ciertamente ha recorrido un largo camino, para permitir que el camino de muchas niñas, jóvenes y mujeres sea libre, seguro y pleno, y con opciones de participación en todos los sentidos, incluyendo la política.
Es así como se le atribuyen las siguientes palabras que precisamente tienen que ver con las infancias en nuestra Patria: “Hay que acabar con todos los estereotipos de género que otorgan superioridad y supremacía a los varones y enseñar a niñas y niños su condición de iguales. Solidaridad y respeto son valores esenciales que deben impregnar nuestra formación. El verdadero cambio vendrá de ahí”.
Muchas gracias doña Elizabeth, celebramos su vida, su obra, su legado y su pasión incansable para modelar e impulsar a las mujeres a siempre seguir adelante en todos los espacios, hacia el verdadero cambio. ¡Seguimos! Muchas gracias.”
*Inés Revuelta Sánchez, comentarista política y de realidad nacional. Discurso presentado en el Homenaje a la Dra. Elizabeth Odio Benito, en la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica, el viernes 5 de setiembre del 2025:
(Publicado originalmente en La Revista CR, setiembre 2025)
