
Este año, el Día Internacional de la Mujer 2026 llama a la acción para desmantelar las barreras estructurales que impiden la igualdad de justicia: leyes discriminatorias, protecciones jurídicas deficientes y prácticas y normas sociales nocivas que socavan los derechos de las mujeres y niñas.
Estamos en el segundo cuarto del siglo XXI y ninguna nación ha cerrado las brechas jurídicas entre hombres y mujeres. Hoy día, en 2026, las mujeres solo tienen el 64 por ciento de los derechos jurídicos de los que gozan los hombres en todo el mundo. En áreas fundamentales de la vida, como el trabajo, el dinero, la seguridad, la familia, la propiedad, la movilidad, el comercio y la jubilación, la ley desfavorece sistemáticamente a las mujeres. Desde normas sociales nocivas hasta leyes discriminatorias, las mujeres y niñas se siguen enfrentando a obstáculos arraigados, incluso retrocesos, en el camino hacia la igualdad en la justicia. Si el progreso se mantiene al ritmo actual, se necesitarán 286 años para cerrar las brechas en la protección jurídica. Eso no es un cronograma, equivale más bien a una capitulación.
Sin sistemas de justicia que funcionen para las mujeres, los derechos se convierten en una promesa que nunca llega.
El Día Internacional de la Mujer 2026, con el tema “Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas”, marca un momento para expandir nuestra determinación colectiva. No importa lo profundamente arraigado que esté el sexismo o lo desalentadora que sea la política, nos negamos a dar marcha atrás o a abandonar nuestro mandato. En cambio, nos unimos para seguir luchando por los derechos y el empoderamiento de todas las mujeres y niñas.
Este año, el Día Internacional de la Mujer 2026 llama a la acción para desmantelar las barreras estructurales que impiden la igualdad de justicia: leyes discriminatorias, protecciones jurídicas deficientes y prácticas y normas sociales nocivas que socavan los derechos de las mujeres y niñas.
¿Qué sucede cuando la justicia se imparte en condiciones de igualdad?
En pocas palabras, tus derechos se protegen y defienden, y las leyes no se quedan en los libros, sino que se hacen cumplir para que todas las personas puedan disfrutar de igualdad de derechos y justicia. Así, el acceso de las niñas a la educación está protegido jurídicamente y es posible poner fin al matrimonio infantil. Las mujeres pueden elegir libremente trabajar, participar y liderar en la sociedad, y también en los sistemas políticos y judiciales. La solidez en la protección y prevención permite erradicar la violencia de género en todas sus formas. Las leyes familiares, laborales y de salud no discriminan a las mujeres. Los sistemas de justicia funcionan libres de sesgos, centrados en las supervivientes y respaldados por normas de tolerancia cero ante el abuso y la impunidad. La asistencia jurídica es asequible y accesible, por mencionar algunos ejemplos.
Foto: RDNE Stock project