Los mosquitos no actúan al azar. Para localizar a sus presas, utilizan varios sentidos a la vez. El dióxido de carbono que exhalamos es su primera señal de alerta. Después, combinan estímulos visuales, el calor corporal y, sobre todo, los olores.
¿Alguna vez te has preguntado por qué los mosquitos parecen tenerte en la mira, mientras a otras personas apenas los rozan? Esa sensación de ser un “imán” para estos insectos no solo es molesta: también aumenta el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por sus picaduras.
Este misterio ha intrigado a la humanidad durante siglos. Y ahora, un estudio preliminar publicado en bioRxiv aporta nuevas pistas. La investigación, llamada Mosquito Magnet Trial, se llevó a cabo en un festival de música en los Países Bajos, con la participación de cientos de voluntarios. El escenario no pudo ser más realista: música, multitudes, bebidas y hábitos diversos, todo lo que los mosquitos encuentran en la vida cotidiana.
El objetivo fue claro: descubrir cómo influyen nuestros hábitos, lo que consumimos y hasta la microbiota de nuestra piel en la atracción que ejercemos sobre estos insectos. Los resultados son tan sorprendentes como reveladores: explican por qué algunos resultan irresistibles para los mosquitos, mientras otros parecen casi invisibles.
Mosquitos y su atracción por los humanos
Los mosquitos no actúan al azar. Para localizar a sus presas, utilizan varios sentidos a la vez. El dióxido de carbono que exhalamos es su primera señal de alerta. Después, combinan estímulos visuales, el calor corporal y, sobre todo, los olores.
Aquí está la clave: nuestro olor corporal. Según el estudio, la microbiota de la piel —es decir, los microorganismos que viven en ella— juega un papel decisivo. Las personas con mayor presencia de bacterias como Streptococcus resultaron mucho más atractivas para los mosquitos. En cambio, otros perfiles bacterianos parecían actuar como un “escudo natural”, reduciendo la cantidad de aterrizajes.
Esto demuestra que el olor no depende únicamente de la higiene o del sudor, sino de la interacción entre los microbios de la piel y los compuestos volátiles que producen. En pocas palabras: tu piel emite señales químicas que, para los mosquitos, pueden ser un banquete irresistible.
Hábitos que aumentan tu atractivo
Uno de los hallazgos más llamativos fue la relación entre el consumo de cerveza y la atracción de los mosquitos. Quienes habían bebido en las horas previas al experimento fueron mucho más picados, sin importar el nivel de alcohol en sangre.
Otro resultado curioso: dormir acompañado la noche anterior aumentó las probabilidades de ser picado. Aunque suene extraño, podría deberse a cambios en los olores corporales o a la microbiota compartida en un mismo espacio cerrado.
Y hay más: quienes habían consumido cannabis en las últimas 48 horas también resultaron más atractivos para los mosquitos. Este efecto no se observó con otras sustancias como cocaína, anfetaminas o éxtasis, lo que resalta la particularidad del vínculo entre cannabis y mosquitos.
Factores que reducen las picaduras
No todo son malas noticias. El estudio también identificó prácticas que ayudan a reducir la atracción. Una de las más efectivas fue aplicar protector solar en los antebrazos después de una ducha reciente. Al parecer, el protector bloquea o disfraza los olores corporales que atraen a los mosquitos.
De manera sorprendente, no ducharse en la mañana también redujo el interés de los insectos. Aunque parezca contraintuitivo, ciertos residuos en la piel podrían interferir con los compuestos que los mosquitos encuentran atractivos.
En conclusión, pequeños ajustes en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia en la cantidad de picaduras, algo especialmente útil en zonas donde estos insectos transmiten enfermedades.
Por qué te prefieren los mosquitos
Durante años se ha hablado de la “sangre dulce” o del tipo sanguíneo como factores determinantes. Sin embargo, este estudio no encontró pruebas sólidas que respalden esas creencias. Lo que sí quedó claro es que la combinación de olores, microbiota y conductas sociales es lo que realmente marca la diferencia.
Por eso, dentro de un mismo grupo de amigos, algunos pueden salir llenos de picaduras mientras otros apenas notan la presencia de los mosquitos. Estos insectos parecen tener un “gusto” muy definido por señales químicas invisibles, más que por características físicas evidentes.
Comprender estos factores no solo satisface la curiosidad: también abre la puerta a estrategias prácticas para reducir el riesgo de contacto con los mosquitos.
Conclusiones
El Mosquito Magnet Trial dejó claro que los mosquitos no eligen al azar. Buscan señales químicas específicas que varían de persona a persona. Factores como beber cerveza, fumar cannabis o dormir acompañado aumentan la atracción, mientras que usar protector solar puede reducirla de forma significativa.
Estos hallazgos ofrecen una explicación científica a la eterna pregunta de por qué algunos son más picados que otros. Y, lo más importante, abren el camino a nuevas formas de prevención. Porque más allá de la molestia, entender estas dinámicas es clave para disminuir el riesgo de enfermedades transmitidas por estos insectos.
Referencia Blanken, S. L., Inklaar, M. R., Wan, Z., Evers, F., et al. (2025). Blood, sweat, and beers: investigating mosquito biting preferences amidst noiseand intoxication in a cross-sectional cohort study at a large music festival. bioRxiv. DOI: 10.1101/2025.08.21.671470
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Foto: Jimmy Chan
