Mientras la ética médica siga subordinada a la lógica del beneficio económico, será difícil que la salud deje de percibirse y tratarse como un lujo al alcance de unos pocos, en lugar de lo que realmente es: un derecho fundamental.

Es comprensible que cueste cuestionar aquello de lo que uno depende para vivir. Imagina a un profesional de la salud que, día tras día, se forma, se esfuerza y se compromete con el bienestar de sus pacientes, pero cuyo sustento está ligado, directa o indirectamente, a tratamientos, productos o protocolos que quizás no siempre son los más necesarios ni los más adecuados. No se trata de mala fe individual, sino de un sistema diseñado de tal manera que, en muchos casos, los incentivos económicos terminan pesando más que las decisiones clínicas puramente basadas en la evidencia o en el interés del paciente.

La industria lo sabe muy bien: los dermatólogos suelen depender de la venta o prescripción de cremas y tratamientos cosméticos; los pediatras, en parte, del calendario de vacunación (aunque las vacunas son esenciales, su comercialización también genera intereses); los cardiólogos, muchas veces, de medicamentos como las estatinas… y así sucesivamente en casi todas las especialidades. Detrás de cada consulta, receta o procedimiento, hay no solo ciencia y vocación, sino también un modelo de negocio cuidadosamente estructurado.

Mientras la ética médica siga subordinada a la lógica del beneficio económico, será difícil que la salud deje de percibirse y tratarse como un lujo al alcance de unos pocos, en lugar de lo que realmente es: un derecho fundamental. No se trata de desconfiar de los profesionales, sino de reconocer que incluso los mejores pueden verse atrapados en estructuras que priorizan el lucro sobre el cuidado.

Por eso, hacen falta leyes claras, transparentes y firmes: normas que protejan tanto a los pacientes como a los propios profesionales, liberándolos de conflictos de interés y devolviendo el centro de atención a lo que verdaderamente importa: la salud, la dignidad y el bienestar de las personas.

#drmigueltorresbatista #medicinafuncionalintegral #medicinapreventiva #prostitucionmedica