Su postura le valió amenazas de muerte, resistencia comunitaria y ataques directos por “traicionar la cultura”. Sin embargo, sostuvo su convicción con una idea sencilla y contundente: “Si educas a una niña, educas a toda una nación”.
En Malawi, uno de los países con las mayores tasas históricas de matrimonio infantil en África, la tradición ha sido durante décadas una frontera ardua de cruzar. En ese escenario, Theresa Kachindamoto —jefa tradicional del distrito de Dedza— tomó una decisión que marcaría un antes y un después: enfrentar prácticas culturales que condenaban a las niñas a la maternidad forzada, la deserción escolar y la pobreza estructural.
Kachindamoto fue la primera mujer en asumir el liderazgo supremo tradicional de su jurisdicción, con autoridad sobre cerca de 900.000 personas. Al asumir el cargo, se encontró con una realidad alarmante: niñas de 12 y 13 años casadas y embarazadas, muchas veces entregadas por sus propias familias como parte de arreglos tradicionales no registrados legalmente.
Lejos de mirar hacia otro lado, declaró públicamente que no permitiría ningún matrimonio infantil bajo su autoridad. En los primeros años de su mandato anuló más de 850 matrimonios tradicionales, una cifra ampliamente citada en reportajes iniciales. Con el paso del tiempo, distintas organizaciones y medios internacionales documentaron que el número total de uniones anuladas superó las 2.000 y podría alcanzar las 3.500 en el período analizado.
Sin embargo, su acción no se limitó a “romper matrimonios”. Kachindamoto implementó un sistema comunitario de corresponsabilidad: exigió a padres y madres que firmaran compromisos formales para que sus hijas regresaran a la escuela y advirtió que destituiría a cualquier jefe local que autorizara bodas infantiles. En paralelo, trabajó con líderes tradicionales para erradicar rituales de iniciación sexual temprana que exponían a las niñas a la violencia y al abuso.
Su postura le valió amenazas de muerte, resistencia comunitaria y ataques directos por “traicionar la cultura”. Sin embargo, sostuvo su convicción con una idea sencilla y contundente: “Si educas a una niña, educas a toda una nación”. Esa visión coincidió con el marco legal del país, que en 2015 prohibió por ley el matrimonio antes de los 18 años, aunque la práctica continuó en zonas rurales donde la autoridad tradicional sigue teniendo peso real.
El impacto fue tangible. Miles de niñas dejaron el vestido de novia por el uniforme escolar y la figura de Kachindamoto se convirtió en un referente internacional en la defensa de los derechos de la niñez. Su trabajo fue reconocido por organizaciones globales y medios de comunicación como Al Jazeera, El País y la coalición internacional Girls Not Brides.
Theresa Kachindamoto falleció en agosto de 2025, pero su legado permanece como un recordatorio incómodo y necesario: no toda tradición merece ser preservada cuando su costo es la vida y el futuro de las niñas. En contextos en los que la cultura se utiliza para justificar la violencia, su liderazgo demuestra que romper con lo establecido también puede ser un acto profundo de amor y justicia.
Fuentes consultadas
Houreld, K. (2016). Malawi’s fearsome chief, terminator of child marriages. Al Jazeera.
https://www.aljazeera.com/features/2016/5/16/malawis-fearsome-chief-terminator-of-child-marriages
El País. (2024, 15 de enero). Theresa Kachindamoto: “Ninguna niña va a casarse bajo mi jurisdicción”. https://elpais.com/planeta-futuro/2024-01-15/theresa-kachindamoto-jefa-tradicional-de-malaui-ninguna-nina-va-a-casarse-bajo-mi-jurisdiccion.html
Girls Not Brides. (2025). In memoriam: The legacy of Senior Chief Theresa Kachindamoto.
https://www.girlsnotbrides.org/articles/in-memoriam-legacy-senior-chief-theresa-kachindamoto/








