En Costa Rica, el 43,6 % de los hogares tiene jefatura femenina y las mujeres dedican más del doble de tiempo que los hombres al trabajo doméstico no remunerado. Organizar las finanzas familiares requiere reconocer estas diferencias y distribuir las responsabilidades económicas de acuerdo con las posibilidades de cada integrante.
Administrar el dinero de un hogar implica decidir cómo se distribuyen los ingresos entre alimentación, vivienda, transporte, educación, servicios y otras necesidades familiares. También supone reconocer quién aporta los recursos, quién realiza las compras y quién asume la responsabilidad cotidiana de que el dinero llegue a tiempo para el siguiente pago.
En Costa Rica, estas decisiones se toman en hogares con composiciones familiares y condiciones económicas diversas. La Encuesta Nacional de Hogares 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) señala que el 43,6 % de los hogares tiene jefatura femenina. El indicador permite dimensionar la participación de las mujeres en la organización familiar, aunque la jefatura declarada no implica necesariamente que una sola persona aporte todos los ingresos ni tome todas las decisiones económicas.
A esta realidad se suma la distribución desigual del trabajo doméstico. Según la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2022, también del INEC, las mujeres dedican en promedio 32 horas y 4 minutos semanales al trabajo doméstico no remunerado, mientras que los hombres destinan 15 horas y 44 minutos. La diferencia supera las 16 horas semanales e incluye actividades indispensables para el funcionamiento de los hogares que no generan remuneración directa.
Estos datos permiten comprender por qué la gestión familiar no debería limitarse a sumar salarios y restar gastos. El tiempo destinado a preparar alimentos, limpiar, acompañar a personas dependientes, organizar citas médicas o atender necesidades escolares también condiciona las posibilidades de trabajar, generar ingresos y disponer de recursos propios.
Una distribución desigual de estas tareas puede afectar especialmente a las mujeres que combinan empleo remunerado con responsabilidades domésticas y de cuidado. Por ello, hablar del presupuesto requiere reconocer las contribuciones económicas y las labores que permiten sostener la vida cotidiana.
Según explica Laura Moreno, vicepresidenta de Relaciones Corporativas de BAC, el primer paso para un presupuesto familiar equitativo consiste en identificar los ingresos disponibles y los compromisos que deben cubrirse durante el mes. El alquiler o la cuota de vivienda, los suministros, la alimentación, el transporte, la educación, los medicamentos y las obligaciones crediticias forman parte de los gastos que conviene registrar antes de decidir cuánto dinero puede destinarse a otros propósitos.
El presupuesto también debe contemplar desembolsos que no ocurren todos los meses, pero que pueden anticiparse, como matrículas, mantenimiento de la vivienda, pagos anuales y actividades familiares. Si se ignoran hasta el momento de pagarlos, pueden comprometer recursos ya destinados a otras necesidades, indicó Moreno.
La planificación resulta más útil cuando participan las personas adultas que comparten responsabilidades económicas. Conocer cuánto aporta cada integrante, cuáles son sus obligaciones y qué gastos pueden asumir conjuntamente permite distribuir los compromisos con mayor claridad.
La corresponsabilidad no exige que todas las personas aporten la misma cantidad de dinero. En hogares con ingresos distintos, una distribución proporcional puede resultar más adecuada que dividir cada factura por partes iguales. También es necesario considerar las responsabilidades de cuidado y las circunstancias que limitan la disponibilidad de tiempo para generar ingresos.
Hablar de dinero puede prevenir desacuerdos derivados de expectativas no discutidas. Una compra importante, un préstamo o un compromiso asumido con familiares puede afectar al presupuesto común si las demás personas desconocen su impacto. Revisar estas decisiones antes de asumir nuevas obligaciones facilita establecer prioridades compartidas.
El presupuesto tampoco debe convertirse en un mecanismo para vigilar o restringir unilateralmente los gastos de otro integrante del hogar. Cada persona necesita conocer la situación económica familiar y participar, de acuerdo con sus responsabilidades y posibilidades, en las decisiones que afectan sus recursos y su vida cotidiana.
En el caso de las niñas, los niños y los adolescentes, la educación financiera puede comenzar con conversaciones acordes con su edad. Explicar por qué se planifica una compra, cómo se comparan precios o por qué algunas decisiones deben esperar les permite familiarizarse con la gestión del dinero sin trasladarles preocupaciones económicas propias de las personas adultas.
Moreno añade que la revisión del presupuesto debe realizarse con cierta periodicidad. Un cambio de empleo, una reducción de ingresos, el nacimiento de un hijo, una enfermedad o una nueva responsabilidad de cuidado pueden modificar las prioridades familiares y exigir ajustes en la distribución de los gastos.
Contar con un registro permite, además, identificar desembolsos repetidos que no se contemplaron en la planificación inicial. Pequeñas compras, servicios digitales y pagos realizados por comodidad pueden acumularse a lo largo del mes. Revisarlos ayuda a distinguir cuáles responden a necesidades o preferencias que el hogar desea mantener y cuáles podrían reducirse para atender otras prioridades.
El presupuesto familiar debe reflejar la realidad de quienes integran el hogar. Su utilidad depende de que permita conocer los recursos disponibles, anticipar compromisos y distribuir responsabilidades, sin desconocer las diferencias en ingresos, tiempo y trabajo que existen en cada familia.
Referencias
Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2025). Encuesta Nacional de Hogares, julio de 2025. Resultados generales. https://admin.inec.cr/sites/default/files/2025-10/reenaho2025.pdf
Instituto Nacional de Estadística y Censos. (2023). Encuesta Nacional de Uso del Tiempo 2022. Resultados generales. https://admin.inec.cr/sites/default/files/2023-06/reENUT2022.pdf








