Una investigación realizada en Cataluña muestra cómo el diseño y las actividades predominantes pueden favorecer a unos grupos y desplazar a otros hacia los márgenes. El sesgo de género en el diseño solo ha considerado a los varones en los espacios públicos, mientras que en los privados prevalece el rol de la mujer en el cuido de la familia. 

Durante el recreo, un grupo de niños corre detrás de una pelota en el centro del patio. Alrededor de la cancha, varias niñas conversan, caminan o buscan algún rincón donde jugar sin interrumpir el partido. La escena resulta tan habitual que pocas veces nos detenemos a pensar por qué el espacio se distribuye de esa manera.

En marzo de 2024, el diario catalán ARA publicó los resultados de una investigación de las arquitectas Ewelina Jaskulska y Honorata Grzesikowska, quienes observaron durante un año los desplazamientos del alumnado en los patios de dos escuelas primarias de Cataluña. Su trabajo identificó diferencias en la manera en que niñas y niños utilizaban el espacio durante el descanso escolar. 

La disposición del patio facilita comprender lo que ocurre, ya que la cancha deportiva ocupa la zona central y concentra buena parte de la superficie disponible; las actividades que se desarrollan allí adquieren una posición privilegiada. Quienes prefieren otros juegos deben adaptarse a los espacios restantes.

La organización Equal Saree, especializada en arquitectura y urbanismo con perspectiva de género, ha documentado este problema en distintos centros educativos. En su proyecto Empatitzem, desarrollado en Santa Coloma de Gramenet, identificó que el fútbol suele ocupar el espacio principal de los patios y es utilizado mayoritariamente por niños de mayor edad, mientras que muchas niñas y otros niños quedan relegados a zonas periféricas con menos posibilidades de juego. 

La desigualdad no requiere una instrucción explícita, pues ninguna persona tiene que ordenar a las niñas que permanezcan junto a las paredes para que esa distribución termine convirtiéndose en una costumbre. El diseño del patio, las actividades que reciben mayor reconocimiento y las normas de convivencia influyen en las oportunidades que tiene cada estudiante para participar.

Desde la educación, este fenómeno se relaciona con el currículo oculto: los aprendizajes que niñas y niños incorporan a través de las prácticas cotidianas, aunque no formen parte de los contenidos oficiales. Equal Saree señala que los espacios educativos también transmiten valores y expectativas sobre cómo relacionarse con otras personas. 

Conviene evitar una interpretación que reproduzca los mismos estereotipos que se pretende cuestionar. Hay niñas que disfrutan del fútbol y niños que prefieren conversar o realizar actividades tranquilas. El problema surge cuando una modalidad de juego ocupa la mayor parte del espacio y las demás quedan subordinadas.

Transformar el patio requiere observar quién utiliza cada zona, qué actividades se desarrollan y qué estudiantes tienen dificultades para participar. La experiencia de Empatitzem incorporó al alumnado, al profesorado y a las familias en el análisis y el rediseño de los espacios escolares. Sus propuestas incluyeron una distribución más equilibrada, zonas de tranquilidad y una mayor diversidad de opciones de juego. 

La evidencia también comienza a incorporarse a las políticas educativas. Una evaluación piloto del programa Transformem els patis, iniciado en Barcelona en 2021, examinó la transformación de los patios escolares según criterios de coeducación, convivencia, diversidad de actividades, contacto con la naturaleza y una distribución equilibrada de los espacios. El programa partió de la necesidad de favorecer una participación más igualitaria y de ampliar las oportunidades de juego activo, especialmente entre las niñas. 

El recreo forma parte de la experiencia educativa. Allí se aprende a compartir, negociar, participar y reconocer los derechos de otras personas. También pueden consolidarse jerarquías que parecen naturales porque se repiten todos los días.

Una escuela que aspira a educar en igualdad necesita prestar atención a lo que sucede fuera del aula. Observar quién ocupa el centro del patio y quién permanece en las orillas puede ser un buen punto de partida y, por supuesto, para los espacios de intervención educativa si se pretende erradicar, con la educación, los estereotipos de género. 

Referencias

Díaz, C., & Granados, C. (2024, 14 de marzo). Los niños en el centro y las niñas en los márgenes: así se ve el género en el juego en los patios. ARA. https://es.ara.cat/criaturas/diferencias-comportamiento-ninas-ninos-patio_1_4960750.html

Equal Saree. (2020, 22 de enero). El pati de l’escola en igualtat: una proposta per coeducar en l’ús dels espais. El Diari de l’Educació. https://diarieducacio.cat/educaciolocal/2020/01/22/el-pati-de-lescola-en-igualtat-una-proposta-per-coeducar-en-lus-dels-espais/

Equal Saree. (s. f.). Empatitzem. Repensamos el uso de los patios escolares. https://equalsaree.org/es/project/empatitzem/

Equal Saree. (2025, 6 de febrero). Disseny de patis coeducatius. https://equalsaree.org/blog/2025/02/06/disseny-de-patis-coeducatius/