Las denuncias de abusos contra escolares awajún y wampis en Perú evidencian una crisis que también se manifiesta en Colombia y en Guatemala. La distancia a los servicios, la discriminación y la falta de atención adecuada dificultan la protección de las víctimas.

En la provincia peruana de Condorcanqui, las denuncias de violencia sexual contra escolares indígenas se acumulan desde hace más de una década. Muchas de las víctimas pertenecen a los pueblos awajún y wampis, cuyas comunidades habitan territorios amazónicos donde llegar a una escuela, un centro de salud o una oficina judicial puede requerir largos desplazamientos. Las dificultades de acceso a los servicios públicos agravan una situación que las organizaciones de mujeres indígenas llevan años denunciando.

La Defensoría del Pueblo del Perú informó en junio de 2024 que desde 2010 se habían presentado 524 denuncias por presunta violencia sexual contra estudiantes indígenas en Condorcanqui. La institución reclamó la separación inmediata de los docentes denunciados, la realización de investigaciones diligentes y la adopción de medidas de protección para las niñas y adolescentes afectadas. La cifra corresponde a denuncias registradas y no equivale a 524 condenas ni permite determinar el número total de víctimas.

El problema continúa, ya que, en septiembre de 2026, la Defensoría publicó el Informe Defensorial n.º 287, dedicado a las condiciones educativas de los adolescentes indígenas de Condorcanqui. El documento identificó deficiencias en la prevención y atención de la violencia sexual, dificultades para registrar las denuncias, demoras en los procedimientos disciplinarios y problemas para separar preventivamente al personal denunciado. También señaló carencias de infraestructura y de materiales educativos pertinentes a las lenguas awajún y wampis.

La periodista Alejandro Millán Valencia recogió para BBC News Mundo los testimonios de Rosemary Pioc, dirigente del Consejo de Mujeres Awajún y Wampis, y de Mónica Maureira, integrante de una delegación de expertas del mecanismo de seguimiento de la Convención de Belém do Pará. Ambas describieron las dificultades para acceder a la atención judicial y sanitaria, así como las consecuencias que enfrentan niñas y adolescentes tras las agresiones.

Entre las preocupaciones recogidas por la BBC figuran los embarazos tempranos, las infecciones por VIH y el sufrimiento psicológico de las víctimas. Estas situaciones requieren una atención especialmente cuidadosa porque la presencia del VIH en una comunidad no implica que todas las infecciones se hayan producido por violencia sexual. Determinar la vía de transmisión en cada caso exige información clínica y epidemiológica específica y, además, garantizar la confidencialidad de las personas afectadas.

El Ministerio de Educación peruano informó en enero de 2025 que había adoptado medidas administrativas para impedir que los docentes denunciados continuaran ejerciendo determinadas funciones en Condorcanqui. Según su comunicado, se habían bloqueado 469 registros de docentes y se habían separado preventivamente a 139 docentes. Estas actuaciones muestran una respuesta institucional, aunque no permiten determinar cuántas denuncias derivaron en sanciones penales.

La violencia sexual contra niñas indígenas también está documentada en Colombia. UNICEF informó de que entre 2019 y noviembre de 2022, el Instituto Nacional de Medicina Legal realizó más de 1.500 valoraciones de niñas, niños y adolescentes indígenas por presuntos delitos sexuales. Se trata de exámenes médico-legales asociados a hechos denunciados o investigados, no de sentencias condenatorias.

En Colombia, las condiciones de protección de la infancia indígena están, además, relacionadas con el conflicto armado y con la presencia de grupos que ejercen control sobre determinados territorios. UNICEF ha advertido sobre los riesgos de reclutamiento, de utilización de menores y de violencia sexual, así como sobre las dificultades para mantener entornos escolares y comunitarios seguros. Las características de estos hechos difieren de las denuncias contra docentes en Perú, aunque ambos casos evidencian la importancia de contar con mecanismos de protección accesibles.

Guatemala aporta otra perspectiva al problema, pero no deja de ser grave. Según información del Ministerio Público citada por UNICEF, durante 2023 se registraron más de 6.261 casos de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual, con un promedio de 17 denuncias diarias. Esta cifra comprende a la población infantil y adolescente del país, sin identificar exclusivamente a las víctimas indígenas, por lo que no debe utilizarse como una estimación específica para estos pueblos.

En octubre de 2024, UNICEF publicó el testimonio de una adolescente guatemalteca que recibió atención especializada tras sufrir violencia sexual. La historia muestra la importancia de contar con servicios que acompañen a las víctimas y a sus familias durante la recuperación. También permite observar que la denuncia constituye una parte del proceso: la atención sanitaria, el apoyo psicológico y las medidas de protección son necesarios independientemente del resultado judicial.

Las barreras para acceder a la justicia han sido examinadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. En su informe sobre violencia sexual en Mesoamérica, la Comisión identificó dificultades particulares para las niñas y mujeres indígenas, relacionadas con la discriminación y la falta de procedimientos adaptados a sus necesidades. La ausencia de intérpretes y de servicios culturalmente pertinentes puede dificultar que una víctima comprenda el procedimiento o relate los hechos en condiciones adecuadas.

Estas dificultades adquieren especial importancia cuando las niñas hablan una lengua indígena y las instituciones atienden únicamente en español. La posibilidad de denunciar requiere personal cualificado, confidencialidad y procedimientos que eviten repetir innecesariamente el relato de la agresión. También exige que las familias conozcan las rutas de atención y que los servicios lleguen a comunidades alejadas.

La dimensión sanitaria también es importante; por ese motivo, la Organización Panamericana de la Salud recordó en junio de 2026 que la violencia sexual afecta a aproximadamente una de cada seis niñas menores de 18 años, según las estimaciones de UNICEF citadas por el organismo. La OPS presentó entonces una herramienta dirigida al personal sanitario para mejorar la identificación, la atención y el acompañamiento de niñas, niños y adolescentes afectados por distintas formas de violencia.

La atención temprana puede incluir la valoración de lesiones, la prevención de infecciones, la asistencia psicológica y el seguimiento de la salud sexual y reproductiva, según la edad y las circunstancias clínicas. Cuando existe riesgo de infección por VIH, las decisiones sobre pruebas y profilaxis deben tomarse oportunamente por el personal sanitario. La intervención debe respetar la dignidad de las víctimas y evitar que el acceso a la atención dependa de haber presentado previamente una denuncia penal.

La prevención también debe considerar las condiciones de las escuelas, especialmente en las comunidades donde el personal docente ejerce una figura de autoridad y las alternativas educativas son limitadas. En estas condiciones, las niñas pueden enfrentar mayores dificultades para denunciar una agresión o solicitar protección. La supervisión institucional, los procedimientos de denuncia accesibles y la separación preventiva, cuando corresponda, son medidas que requieren un seguimiento efectivo.

En América Latina existen experiencias de prevención y atención desarrolladas con la participación de organizaciones indígenas. Un estudio difundido por el Fondo de Población de las Naciones Unidas en 2026 examinó más de cincuenta iniciativas de trece países relacionadas con la protección, la justicia, la reparación y la atención a mujeres y niñas indígenas. Su principal aporte consiste en reunir modelos que pueden evaluarse y adaptarse a las necesidades de distintos territorios, sin asumir que una misma intervención funcionará de manera idéntica en todas las comunidades.

Las denuncias de Condorcanqui, los registros médico-legales de Colombia y la experiencia de atención documentada en Guatemala muestran diferentes aspectos de una responsabilidad compartida por las instituciones públicas, pues es urgente prevenir las agresiones, investigar los hechos y garantizar la atención a las víctimas. Las niñas indígenas necesitan acceder a esos servicios sin que la distancia, el idioma o la pertenencia étnica determinen sus posibilidades de protección.

Referencias

Comisión Interamericana de Derechos Humanos. (2011). Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia sexual en Mesoamérica (OEA/Ser.L/V/II, Doc. 63). Organización de los Estados Americanos. https://elsalvador.unfpa.org/sites/default/files/pub-pdf/acceso_justicia_victimas_vs_mesoamerica_2011_esp_final.pdf

Defensoría del Pueblo del Perú. (2024, 14 de junio). La Defensoría del Pueblo rechaza los actos de violencia sexual contra estudiantes awajún y exige la separación inmediata de los docentes. https://www.defensoria.gob.pe/defensoria-del-pueblo-rechaza-actos-de-violencia-sexual-contra-estudiantes-awajun-y-demanda-la-separacion-inmediata-de-docentes/

Defensoría del Pueblo del Perú. (2024). La actuación del Estado frente a la violencia sexual contra la niñez y adolescencia indígena awajún en la provincia de Condorcanqui (Documento Defensorial n.º 001-2024-DP/AMACCPI/PPI). https://www.defensoria.gob.pe/documentos/documento-defensorial-n-001-2024-dp-amaccpi-ppi/

Defensoría del Pueblo del Perú. (2026, 16 de septiembre). El servicio educativo brindado a adolescentes indígenas en la provincia de Condorcanqui (Informe Defensorial n.º 287). https://www.defensoria.gob.pe/informes/informe-defensorial-n-287/

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2024, 11 de octubre). «Si no fuera por la ayuda que recibí, no estuviera viva». https://www.unicef.org/guatemala/historias/si-no-fuera-por-la-ayuda-que-recib%C3%AD-no-estuviera-viva

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. (2024). La niñez indígena merece que se tomen medidas urgentes para garantizar sus derechos. https://www.unicef.org/colombia/historias/medidas-derechos-indigenas

Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia y Organización Panamericana de la Salud. (2026). Violencia contra niñas, niños y adolescentes en América Latina y el Caribe: Nuevos datos y soluciones. https://www.unicef.org/lac/informes/violencia-ninas-ninos-adolescentes-america-latina-caribe-nuevos-datos-soluciones

Ministerio de Educación del Perú. (2025, 18 de enero). Minedu intensifica acciones en Condorcanqui para proteger a estudiantes. https://www.gob.pe/institucion/minedu/noticias/1092845-minedu-intensifica-acciones-en-condorcanqui-para-proteger-a-estudiantes

Organización Panamericana de la Salud. (2026, 16 de junio). Violencia contra niñas, niños y adolescentes: OPS lanza un nuevo kit para fortalecer la respuesta de los sistemas de salud. https://www.paho.org/es/noticias/16-6-2026-violencia-contra-ninos-ninas-adolescentes-ops-lanza-nuevo-kit-para-fortalecer

Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2026). Prácticas prometedoras y modelos interculturales replicables para prevenir y responder a las violencias contra las mujeres, jóvenes y niñas indígenas en América Latina y el Caribe. https://lac.unfpa.org/es/publications/pr%C3%A1cticas-prometedoras-y-modelos-interculturales-replicables-para-prevenir-y-0?page=104