A finales de 2021, Ruanda acogía a poco más de 127.000 personas refugiadas, principalmente de la República Democrática del Congo (RDC) y Burundi. De ellas, el 76% son mujeres, niñas y niños
Al finalizar una visita de una semana a la República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, ha instado a incrementar la ayuda internacional para la paz y en la región y los esfuerzos humanitarios para que las personas refugiadas y desplazadas internas puedan optar por retornar a sus hogares de forma segura y reconstruir sus vidas.
“El retorno voluntario, seguro y digno sigue siendo la solución más duradera para muchas personas refugiadas en la RDC y Ruanda. ACNUR agradece los recientes esfuerzos por la paz, en particular, el acuerdo de Washington y el proceso de paz de Doha, que han reconocido la importancia de abordar las cuestiones relacionadas con los refugiados. Su verdadero valor se medirá por las acciones concretas que aportarán seguridad, estabilidad e inversiones duraderas en las comunidades, de modo que los retornos no solo sean posibles, sino también sostenibles”, afirmó Grandi.
Durante la visita de Grandi, una muestra de esa esperanza se materializó cuando 533 refugiados ruandeses, en su mayoría mujeres, niñas y niños, retornaron voluntariamente a su país desde el este de la RDC, el 25 de agosto de 2025. Esta repatriación, que fue el resultado de los compromisos derivados de las reuniones tripartitas entre la RDC, Ruanda y ACNUR, celebradas durante todo un mes en Addis Abeba, es un importante paso para fomentar la confianza en los procesos de paz en curso.
En Kinshasa, Grandi se reunió con el presidente Félix Tshisekedi para discutir el apoyo de ACNUR al retorno seguro y digno de las personas refugiadas y desplazadas internas. El Alto Comisionado reconoció el compromiso del presidente y destacó la importancia de mantener el impulso en los retornos como parte de los actuales esfuerzos por la paz.
En Sake, una ciudad situada a 60 kilómetros de Goma, Grandi habló con personas desplazadas por la violencia en múltiples ocasiones sobre sus esperanzas de estabilidad y los inmensos retos a los que se enfrentan para reconstruir sus vidas. También se reunió con socios humanitarios y con las autoridades de facto.
“Durante décadas, la población de la República Democrática del Congo ha soportado conflictos y desplazamientos repetidos. Esperamos que los recientes esfuerzos de paz creen las condiciones para que el acceso humanitario se garantice sin obstáculos, lo que contribuiría a reducir el sufrimiento y a satisfacer necesidades urgentes. También instamos a la comunidad internacional a que demuestre una mayor solidaridad. Solo mediante una acción colectiva será posible poner fin al ciclo de la violencia y permitir que las comunidades reconstruyan sus vidas”, afirmó Grandi.
Durante su visita a Ruanda, el Alto Comisionado también elogió el enfoque progresista del país hacia la inclusión de las personas refugiadas en la sociedad. En su reunión con el presidente Paul Kagame, Grandi destacó las oportunidades para promover una paz duradera en la región y reafirmó la disposición de ACNUR para apoyar los esfuerzos dirigidos a abordar las situaciones de las personas refugiadas tanto en Ruanda como en la República Democrática del Congo.
“El compromiso de larga data de Ruanda con la protección e inclusión de las personas refugiadas establece un ejemplo poderoso. Su enfoque muestra lo que es posible cuando las personas desplazadas reciben la oportunidad de aprender, trabajar y prosperar, y merece un fuerte apoyo internacional”, afirmó.
De cara al futuro, Grandi reafirmó la disposición de ACNUR a apoyar los esfuerzos regionales por la paz, con inclusión de la repatriación voluntaria bajo el marco tripartito.
Foto: UNOCHA/Francis Mweze








