Si bien los beneficios de la radiación ionizante son innegables, es fundamental comprender que su uso conlleva riesgos inherentes, especialmente cuando se emplea de manera excesiva o injustificada

La tecnología de imagen médica, como las radiografías, las tomografías computarizadas (TC o scanner) y las fluoroscopias, ha revolucionado la medicina moderna. Estas herramientas permiten a nosotros los médicos diagnosticar fracturas, detectar cánceres en etapas tempranas, guiar procedimientos complejos y salvar innumerables vidas. Sin embargo, la mayoría de estas técnicas utilizan un elemento invisible y potente: la radiación ionizante.

Si bien sus beneficios son innegables, es fundamental comprender que su uso conlleva riesgos inherentes, especialmente cuando se emplea de manera excesiva o injustificada. Este escrito tiene como objetivo informar sobre los daños potenciales de la irradiación ionizante en radiología, siempre desde una perspectiva de uso responsable y beneficio-riesgo.

¿Qué es la Radiación Ionizante?

Imagine la radiación ionizante como partículas u ondas de alta energía tan potentes que pueden arrancar electrones de los átomos que forman nuestras células. Este proceso de «ionización» altera la estructura fundamental de nuestras células y, lo más crítico, de nuestro ADN.

El cuerpo humano tiene mecanismos para reparar este daño, pero cuando la exposición es muy alta o repetitiva, estos sistemas pueden verse sobrepasados.

Efectos del Daño por Radiación: Dos Tipos Principales

Los efectos de la radiación ionizante se clasifican en dos categorías:

  1. Efectos Deterministas (Efectos Tardíos):

-Qué son: Son efectos que sí dependen de la dosis. Existe un umbral por debajo del cual el efecto no ocurre, pero por encima, la probabilidad y severidad del daño aumentan con la dosis recibida.

-Ejemplos: La caída del cabello (alopecia) o el enrojecimiento de la piel (eritema) en pacientes que reciben radioterapia en un área específica. Estos efectos son raros en procedimientos de diagnóstico, pero pueden ocurrir en intervenciones guiadas por fluoroscopia muy largas y complejas.

  1. Efectos Estocásticos (Aleatorios):

-Qué son: Son los efectos más relevantes para la radiología diagnóstica. No tienen un umbral de dosis seguro conocido; teóricamente, incluso una dosis muy pequeña conlleva un riesgo mínimo de desencadenarlos. La probabilidad de que ocurran (no su gravedad) aumenta con la dosis recibida.

-Ejemplos: El principal efecto estocástico es el desarrollo de cáncer a largo plazo. La radiación puede dañar el ADN de una célula de manera que esta comience a dividirse sin control, dando lugar a un tumor años o incluso décadas después de la exposición. Otro efecto es el daño genético hereditario, aunque el riesgo para la población general por exposiciones médicas es extremadamente bajo en este aspecto.

¿Por qué se Habla de «Uso Excesivo»?

El problema no radica en una radiografía dental o una mamografía anual, donde el beneficio de detectar una enfermedad supera con creces el ínfimo riesgo. La preocupación surge con:

  • Solicitud de estudios redundantes: Realizar una tomografía sin verificar si ya se tiene un estudio similar reciente.
  • Exámenes por «garantía» o protocolo, sin una clara indicación médica.
  • La tomografía computarizada (TC): Una sola TC abdominal puede equivaler a cientos de radiografías de tórax. Su uso se ha disparado por su eficacia, pero debe ser prescrita con juicio clínico.
  • Falta de historial único: Pacientes que se atienden en diferentes centros y no informan de estudios previos, lo que puede llevar a repeticiones innecesarias.

El Principio ALARA: La Clave de la Seguridad

La comunidad médica y radiológica sigue estrictamente el principio ALARA (As Low As Reasonably Achievable – Tan Bajo Como Sea Razonablemente Posible). Esto significa que toda exposición a radiación debe justificarse (el beneficio debe superar el riesgo) y optimizarse (usar la mínima dosis necesaria para obtener la información diagnóstica requerida).

Las tecnologías modernas han reducido drásticamente las dosis necesarias para cada estudio, haciendo que la radiología actual sea mucho más segura que hace décadas.

¿Qué puede hacer como paciente?

Usted juega un papel activo en su seguridad:

  1. Pregunte y Dialogue: No tema preguntarle a su médico: «¿Por qué es necesario este estudio? ¿Qué información aportará que no den otras pruebas?»
  2. Informe sobre su historial: Siempre comente a su médico y al tecnólogo si está embarazada o podría estarlo. Informe de todos los estudios radiológicos previos que recuerde (fechas y tipos).
  3. Confíe en su médico: La decisión final de solicitar un estudio con radiación siempre se basa en una evaluación beneficio-riesgo a su favor. El riesgo de no diagnosticar una enfermedad grave suele ser mucho mayor que el riesgo teórico a largo plazo de la radiación.
  4. No se autoprescriba: Nunca insista en que le realicen un estudio radiológico si su médico no lo considera necesario.

La radiología es una aliada invaluable para la salud. El daño por irradiación ionizante es un riesgo real, pero controlado y minimizado gracias a los protocolos de seguridad modernos y al principio de justificación. El verdadero peligro no está en el uso informado y necesario, sino en el uso excesivo, negligente o injustificado.

La clave es el equilibrio: utilizar este poder tecnológico con respeto, responsabilidad y siempre con el único objetivo de preservar y mejorar la salud del paciente.

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