La lactancia materna reduce los costos de atención médica, impulsa el desarrollo cognitivo, fortalece las economías y proporciona a las y los niños un comienzo saludable
La Semana Mundial de la Lactancia Materna se celebra cada año durante la primera semana de agosto, impulsada por la OMS, UNICEF, los Ministerios de Salud y socios de la sociedad civil de todo el mundo. Es un momento para reconocer la lactancia materna como una base sólida para la salud, el desarrollo y la equidad a lo largo de la vida.
Bajo el lema de la campaña en curso de la OMS «Comienzos saludables, futuros esperanzadores», la Semana Mundial de la Lactancia Materna destacará especialmente el apoyo constante que las mujeres y los bebés necesitan del sistema de atención de la salud durante su recorrido de lactancia.
Esto significa garantizar que cada madre tenga acceso al apoyo y la información que necesita para amamantar durante todo el tiempo que desee hacerlo, invirtiendo en asesoramiento especializado sobre lactancia materna, haciendo cumplir el Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna y creando entornos (en el hogar, en la atención de la salud y en el trabajo) que apoyen y empoderen a las mujeres.
No se trata sólo de hacer lo correcto: también es cuestión de economía inteligente.
La lactancia materna ofrece un futuro esperanzador no solo para los niños, sino también para las sociedades. Reduce los costos de atención médica, impulsa el desarrollo cognitivo, fortalece las economías y proporciona a los niños un comienzo saludable.
El apoyo especializado a la lactancia materna dentro de los sistemas de atención de la salud es esencial para mejorar los resultados maternos e infantiles y construir comunidades más fuertes y saludables.
La leche materna es el alimento ideal para los lactantes. Es segura y limpia y contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia. Además, suministra toda la energía y nutrientes que una criatura necesita durante los primeros meses de vida, y continúa aportando hasta la mitad o más de las necesidades nutricionales de un niño durante la segunda mitad del primer año, y hasta un tercio durante el segundo año.
Los niños amamantados muestran un mejor desempeño en las pruebas de inteligencia, son menos propensos al sobrepeso o la obesidad y, más tarde en la vida, a padecer diabetes. Las mujeres que amamantan también presentan un menor riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario.
Foto: Wendy Wei








