Más de 12 millones de personas desplazadas de sus hogares, entre ellas mujeres y niñas víctimas de violencia sistemática, además de alimento, necesitarán apoyo mental y psicosocial para enfrentar el futuro
Desde que estalló el conflicto, el número de personas en riesgo de sufrir violencia sexual y de género se ha triplicado en Sudán, de acuerdo con datos de ONU Mujeres. Muchas víctimas no denuncian por miedo al estigma, a represalias o porque carecen de servicios disponibles para apoyarlas. Es una crisis dentro de una de las mayores crisis del mundo.
En medio de un conflicto devastador, que comenzó el 15 de abril de 2023, millones de personas se han visto desplazadas de sus hogares. Entre ellas, mujeres, niñas y niños que, además de perderlo todo, cargan con las secuelas físicas y psicológicas de una violencia sistemática, según afirma el reportaje de Davis Makori, publicado el 25 de mayo en el periódico El País.
“La crisis de Sudán es una crisis de protección, un fracaso a la hora de proteger a los más vulnerables que tendrá efectos traumáticos y psicológicos a largo plazo en los supervivientes”.
En Plan International trabajamos en múltiples centros y campos para personas desplazadas en Sudán y la región para brindar no solo asistencia humanitaria vital, sino también protección especializada para mujeres, niñas y niños afectados por el trauma del conflicto”, añade el reportaje.
Según Amnistía Internacional, la población de Sudán hace frente a violaciones generalizadas de los derechos humanos y del derecho humanitario que dan lugar a víctimas civiles masivas, violencia de género y desconexión de Internet que impiden distribuir ayuda humanitaria a millones de civiles que intentan sobrevivir sin alimentos o agua.
La situación, que va cobrando cada día más vidas, requiere de manera urgente aumentar la inversión en atención psicosocial, desplegar más unidades móviles sanitarias y garantizar que el apoyo llegue incluso a las comunidades más remotas.
“Muchas agencias humanitarias comparten ahora el consenso de que la crisis de Sudán es una crisis de protección, un fracaso a la hora de proteger a los más vulnerables que tendrá efectos traumáticos y psicológicos a largo plazo en los supervivientes”.
Las consecuencias de este empeoramiento recaen sobre niños, niñas y mujeres que necesitarán desesperadamente no solo ayuda vital, sino también apoyo mental y psicosocial para curarse y recuperar sus esperanzas y aspiraciones de un futuro mejor.
El conflicto interno ha causado la muerte de más de 14.000 personas y el desplazamiento de más de 10 millones. La población de Sudán hace frente a violaciones generalizadas de los derechos humanos y del derecho humanitario que dan lugar a víctimas civiles masivas, violencia de género y desconexión de Internet que impiden distribuir ayuda humanitaria a millones de civiles que intentan sobrevivir sin alimentos o agua.
Foto: Ahmed Akacha








