A escala mundial, las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres recibieron menos del 1 por ciento (142 millones de dólares) del financiamiento destinado a la ayuda humanitaria entre 2021 y 2022

Parte I

Un nuevo informe mundial de ONU Mujeres lanza una funesta advertencia: la mitad de las organizaciones dirigidas por mujeres o que trabajan por la defensa sus derechos en zonas de crisis humanitarias podrían cerrar en un plazo de seis meses como consecuencia de los recortes de financiamiento. Esto tendría consecuencias devastadoras para millones de mujeres y familias que dependen de los servicios que prestan estas organizaciones.

En una encuesta mundial realizada por ONU Mujeres, el 90 por ciento de las 411 organizaciones de mujeres que trabajan en 44 países afectados por crisis declararon afectaciones por la reducción de la ayuda exterior. Más del 60 por ciento ha tenido que reducir ya sus servicios, lo que ha interrumpido la prestación de ayuda vital, desde la atención sanitaria de emergencia y los servicios contra la violencia de género hasta la asistencia económica y el alojamiento.

¿Qué está pasando con los fondos destinados a la defensa de los derechos de las mujeres en contextos de crisis humanitarias?

El sistema humanitario mundial está sometido a una intensa presión. En 2024 se necesitaron 44.790 millones de dólares para responder a la escalada de conflictos y catástrofes, pero solo se alcanzó el 7 por ciento de ese objetivo. Al mismo tiempo, los principales Gobiernos donantes han anunciado fuertes recortes a la ayuda exterior.

Cuando el sistema humanitario en su conjunto se ve obligado a reducir sus actividades, las organizaciones locales y nacionales dirigidas por mujeres se encuentran entre las más afectadas, a pesar de encontrarse en la primera línea del suministro de ayuda y atención a las comunidades marginadas.

¿Por qué los recortes a la ayuda humanitaria afectan en mayor medida a las mujeres y niñas?

Cuando las organizaciones dirigidas por mujeres y las que se dedican a defender sus derechos se ven obligadas a reducir sus actividades o a cerrar, las mujeres y niñas que viven en contextos de crisis pierden el acceso a una ayuda esencial que puede salvarles la vida.

El 62 por ciento de las organizaciones encuestadas ya han recortado servicios.

Más de 500 mujeres y niñas mueren cada día en situaciones de crisis por complicaciones evitables durante el embarazo y el parto.

La mayoría de los recortes a los servicios han afectado a aquellos que luchan contra la violencia de género (67 por ciento), seguidos de los que se abocan a la atención de la salud y los medios de vida.

Sin las organizaciones que defienden los derechos de las mujeres, las supervivientes de violencia de género tienen menos lugares seguros a donde acudir, y la salud y la seguridad económica de las mujeres se ven expuestas a un peligro cada vez mayor.

Los datos recientes disponibles por países muestran que estas interrupciones del financiamiento resultan devastadoras:

En el Afganistán, el 50 por ciento de las organizaciones señalaron que los programas destinados a las mujeres se están viendo directamente afectados por los recortes. 

En Ucrania, el 72 por ciento de las organizaciones dirigidas por mujeres y de defensa de los derechos de las mujeres informaron de severas perturbaciones en las actividades humanitarias y de desarrollo. Lo más grave es que más del 60 por ciento de las organizaciones se han visto obligadas a suspender o reducir los servicios de atención a la violencia de género, lo que ha dejado a las supervivientes sin acceso a refugios seguros, asistencia jurídica o apoyo para aquellas que sufren traumas. Una de cada tres organizaciones afirma que podría tener que cerrar en un plazo de seis meses si no consigue financiamiento a través de otras fuentes.

Foto: Raheem Oluwadamilare