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El turismo de pobreza

Las favelas de Río de Janeiro y los barrios populares de Mumbai forman parte de circuitos turísticos que permiten conocer de cerca territorios marcados por la desigualdad. El llamado slum tourism plantea una discusión que también alcanza a nuestras ciudades: ¿qué ocurre cuando la precariedad se transforma en experiencia, imagen o producto para quienes pueden marcharse después de contemplarla?

Rocinha aparece en las guías de Río de Janeiro junto con playas, monumentos y miradores. Desde comienzos de la década de 1990, esta favela se incorporó regularmente a recorridos turísticos en los que visitantes extranjeros caminan por sus calles, conocen comercios, observan viviendas y escuchan explicaciones sobre la vida de sus habitantes.

La socióloga brasileña Bianca Freire-Medeiros documentó cómo uno de los mayores asentamientos populares de Brasil terminó convirtiéndose en una atracción internacional.

La diferencia importa porque visitar un barrio popular no convierte automáticamente al visitante en un espectador de la pobreza. Hay recorridos organizados o guiados por habitantes, iniciativas que generan empleo, pequeños negocios que reciben visitantes y proyectos interesados en desmontar la representación de estos territorios exclusivamente como espacios de violencia. Una investigación con 175 residentes de Rocinha encontró posiciones diversas frente al turismo, alejadas tanto de la aprobación absoluta como del rechazo generalizado.

El problema surge cuando la vida cotidiana de quienes habitan esos lugares se convierte principalmente en aquello que otra persona ha pagado por ver.

El enorme asentamiento de Mumbai se ha convertido en uno de los casos más estudiados del turismo de pobreza. El investigador Peter Dyson encontró que estos recorridos podían modificar algunos prejuicios de los visitantes, aunque las representaciones ofrecidas sobre un territorio tan complejo eran necesariamente parciales.

Otra investigación, de Melissa Nisbett, mostró un problema diferente: al presentar Dharavi como ejemplo de productividad, esfuerzo y capacidad emprendedora, algunos turistas terminaban admirando la resiliencia de sus habitantes mientras perdían de vista problemas materiales como el hacinamiento, el saneamiento o el acceso al agua.

La pobreza puede entonces dejar de observarse como resultado de relaciones económicas y políticas y convertirse en una experiencia inspiradora para quien la contempla durante unas horas.

Río de Janeiro ofrece otra dimensión histórica. Denise de Morais Bastos estudió la relación entre el turismo y las favelas durante las décadas de 1960 y 1970, cuando las políticas públicas impulsaban la retirada de asentamientos, en particular los ubicados en zonas valoradas de la ciudad. Su investigación encontró indicios de que el desarrollo turístico formó parte de los discursos favorables a dichas remociones.

Décadas después, algunos de esos territorios que habían sido considerados obstáculos para la imagen de la ciudad comenzaron a comercializarse precisamente por su singularidad.

La favela pasó de aquello que debía ocultarse a aquello que también podía mostrarse. Ese cambio no se limita únicamente a la industria turística. La precariedad ha adquirido un valor visual en la cultura contemporánea.

Una pared deteriorada puede convertirse en fondo fotográfico; un edificio abandonado, en escenario para una sesión de moda; materiales asociados históricamente a viviendas inconclusas pueden incorporarse deliberadamente a restaurantes, hoteles y comercios que venden una experiencia de autenticidad.

No todo esto es turismo de guetos. Confundir los fenómenos impediría comprenderlos.

Una persona que fotografía arquitectura deteriorada no necesariamente está haciendo turismo de pobreza, y un restaurante con concreto expuesto tampoco reproduce las condiciones de una favela. Lo que sí comparten algunas de estas prácticas es la posibilidad de separar una estética de las condiciones materiales que la produjeron originalmente.

El ladrillo sin revestimiento puede ser una decisión de diseño para quien pueda permitírselo. Para otra familia puede significar que no existen recursos para terminar su vivienda. La diferencia radica precisamente en la posibilidad de elegir.

Guy Debord ofreció en La sociedad del espectáculo, publicada en 1967, una herramienta para pensar esa transformación. Su planteamiento no consistía simplemente en denunciar una sociedad obsesionada con las fotografías. Para Debord, el espectáculo era una forma de relación social mediada por imágenes, en una sociedad en la que la experiencia y su representación habían adquirido una relación cada vez más compleja.

Más de medio siglo después, esa reflexión permite mirar de otra manera una favela convertida en fotografía, en recuerdo turístico o en contenido para redes sociales. La imagen puede mostrar la desigualdad, denunciarla o ayudar a comprenderla, pero también puede extraerla de su contexto y convertirla en algo consumible.

Por eso, la discusión sobre el turismo de la pobreza no se resuelve prohibiendo las fotografías ni condenando todos los recorridos por comunidades populares. La pregunta fundamental es quién controla la representación, quién obtiene los beneficios y qué lugar ocupan quienes viven allí. Un recorrido construido por una comunidad para contar su historia no equivale a observar a sus habitantes como parte del paisaje.

Para quien visita una favela, la precariedad puede terminar al concluir el recorrido. Para quien fotografía una pared deteriorada al guardar el teléfono. Para quien consume su estética al abandonar el restaurante. Las condiciones materiales que hicieron posible esa imagen permanecen después de que el espectador se ha marchado y por supuesto, que permanecen para las personas empobrecidas.

Referencias

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Debord, G. (1967). La société du spectacle. Buchet-Chastel.

Dyson, P. (2012). Slum tourism: Representing and interpreting reality in Dharavi, Mumbai. Tourism Geographies, 14(2), 254–274. https://doi.org/10.1080/14616688.2011.609900

Freire-Medeiros, B. (2009). The favela and its touristic transits. Geoforum, 40(4), 580–588. https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2008.10.007

Freire-Medeiros, B. (2010). Entre tapas e beijos: A favela turística na perspectiva de seus moradores. Sociedade e Estado, 25(1), 33–51. https://doi.org/10.1590/S0102-69922010000100003

Hoogendoorn, G., Letsatsi, N., Malleka, T., & Booyens, I. (2020). Tourist and resident perspectives on ‘slum tourism’: The case of the Vilakazi precinct, Soweto. GeoJournal, 85(4), 1133–1149. https://doi.org/10.1007/s10708-019-10016-2

Morais Bastos, D. de. (2023). Turismo y favelas en la ciudad de Río de Janeiro en las décadas de 1960 y 1970: Imágenes turísticas y políticas de desalojo. Territorios, (49-Esp.). https://doi.org/10.12804/revistas.urosario.edu.co/territorios/a.12794

Nisbett, M. (2017). Empowering the empowered? Slum tourism and the depoliticization of poverty. Geoforum, 85, 37–45. https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2017.07.0