Ocho años después de la firma del acuerdo de paz, las mujeres colombianas hoy siguen definiendo lo que significa la paz… y la paz es una historia que todavía está evolucionando
Hasta 2016, la guerra era lo único que generaciones de colombianos habían conocido, mientras el conflicto armado interno se prolongaba durante 52 interminables años. En este periodo, algunas mujeres se unieron a las fuerzas insurgentes. Muchas más, especialmente en zonas rurales marginadas, vivieron en constante inseguridad y miedo. Sufrieron violencia sexual y la muerte de familiares. Algunas perdieron sus tierras y sus medios de vida.
Sin embargo, perseveraron. Cuando la paz parecía imposible, los movimientos de mujeres nunca se rindieron. En la década de 2010, cuando un proceso de paz finalmente comenzó a consolidarse, las mujeres estaban listas para actuar. Se movilizaron en todo el país para ganarse un lugar y una voz en la mesa de negociaciones. A medida que avanzaban las conversaciones, exigieron una representación igualitaria y presentaron testimonios de primera mano de las violaciones de sus derechos y la devastación en sus comunidades.
Cuando se firmó la paz en el papel, las mujeres exigieron –y consiguieron– disposiciones en el acuerdo de paz para salvaguardar y promover sus derechos y para asegurarse de que lo que les había sucedido no volviera a ocurrir.
Para cuando se alcanzó un acuerdo de paz formal en 2016, las mujeres representaban aproximadamente el 20 % del equipo negociador del gobierno nacional y el 43 % de las delegaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la proporción más alta en la historia moderna. El promedio mundial de delegadas es de tan solo el 5 %, a pesar de la evidencia de que la participación femenina en los procesos de paz aumenta la probabilidad de que un acuerdo perdure.
El papel de las mujeres en el proceso de paz de Colombia
En Colombia, más de 1500 mujeres contribuyeron a la elaboración del Plan de Acción Nacional, que refleja sus experiencias directas con la guerra, incluyendo comunidades rurales, afrocolombianas, indígenas y desplazadas. Entre otros delitos, más de 35.000 personas sufrieron violencia sexual, de género o reproductiva entre 1957 y 2016; el 90 % eran mujeres. Más de un tercio eran niñas, niños y adolescentes. Sus experiencias aún atormentan a personas, familias y comunidades enteras.
La importante presencia de las mujeres en las negociaciones y su visible incidencia pública hicieron posible que la paz incorporara la perspectiva de género, los derechos de las mujeres y el acceso a la justicia.
“Nosotras, las mujeres de Colombia, nos aseguramos de que el texto y las definiciones del acuerdo de paz incluyeran tanto a hombres como a mujeres”, recuerda Janneth Lozano, excoordinadora de la Red de Educación Popular de Mujeres de América Latina y el Caribe (REPEM). “El acuerdo reconoce cómo la guerra impacta la vida de las mujeres de manera diferente. Reconoce cómo hemos sido víctimas de la exclusión sistemática y que hemos sido víctimas de los peores actos de violencia y de la pobreza más profunda”.
Cinco datos sobre el proceso de paz de Colombia y el rol de las mujeres
- El primer acuerdo de paz del mundo que integra plenamente una perspectiva de género, con más de 100 compromisos con los derechos de las mujeres.
- Las mujeres participaron en la redacción del acuerdo, desde ambos lados del conflicto. Las conversaciones de paz de Colombia fueron históricas al incluir mujeres como negociadoras tanto del Gobierno (20 %) como de las FARC (43 %).
- No se amnistió la violencia sexual: El acuerdo trata la violencia sexual relacionada con el conflicto como un crimen de guerra que no puede ser amnistiado.
- El sistema de justicia posterior a la firma del acuerdo de paz en Colombia cuenta con una mayoría de juezas y una comisión de género para garantizar la rendición de cuentas.
- Más de 1500 mujeres contribuyeron a la elaboración del plan nacional decenal de Colombia para situar la igualdad de género en el centro de una paz duradera.
Plan de acción nacional
Uno de los hitos más recientes en el proceso de paz de Colombia fue la adopción en 2024 de un plan de acción nacional sobre mujeres, paz y seguridad, en consonancia con una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. El plan de acción incluye:
- Reintegración de excombatientes: Tras el acuerdo de paz, ONU Mujeres comenzó a apoyar a casi 3.000 excombatientes en 11 regiones para que depusieran las armas y se reunieran con sus familias y comunidades. Han asumido nuevos roles como ciudadanas, estudiantes, emprendedoras, madres y líderes políticas.
- Restauración de los derechos sobre la tierra: Con una nueva ley nacional que restituye las tierras confiscadas ilegalmente a sus legítimos propietarios, ONU Mujeres ha ayudado a mujeres de todo el país a conocer sus derechos, obtener documentos de propiedad formales y adquirir habilidades empresariales y agrícolas. Como dice Nelly Velandia, líder rural del centro-oriente de Colombia: «Para nosotras, la paz es defender la tierra, la soberanía alimentaria y los derechos de las mujeres. De eso se trata la consolidación de la paz».
- Sanación y recuperación: El apoyo psicosocial continuo ayuda a personas y comunidades a recuperarse del trauma, buscar justicia y gestionar la inseguridad persistente en muchas comunidades. En la costa del Pacífico, una iniciativa singular es la red de Cantadoras del Pacífico, impulsada por ONU Mujeres. Esta red ha reunido a mujeres de todas las edades para interpretar música tradicional afrocolombiana, preservando su cultura y promoviendo la paz. Su himno, Cantamos por la Libertad resuena en toda Colombia, simbolizando el poder de la resistencia y la esperanza.
- Defendiendo a las defensoras del medio ambiente: El cambio climático está ejerciendo nuevas presiones sobre la paz, alimentando el conflicto y la inestabilidad. Al mismo tiempo, defender la naturaleza es cada vez más peligroso: en 2023, 79 defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en Colombia, la cifra más alta del mundo. Un nuevo programa de ONU Mujeres, financiado por el Gobierno de Alemania, ayuda a defender a estas defensoras trabajando con las autoridades locales para proteger su derecho a liderar, defender y sostener los ecosistemas y medios de vida locales.
Durante los próximos 10 años, el plan exige que las instituciones gubernamentales de todo el país prioricen la igualdad de género en las medidas de seguridad, recuperación y consolidación de la paz. Exige garantías para el liderazgo de las mujeres y disposiciones para erradicar la violencia contra las mujeres, entre otras medidas.
El plan responde a las prioridades de las mujeres y a la vez demuestra su compromiso continuo con una paz duradera.
Los acuerdos de paz de Colombia impulsaron una búsqueda de justicia y sanación que continúa hasta el día de hoy.
Fuente: OnuMujeres
Foto: Joel Duarte








