Mientras la violencia armada y el desplazamiento forzado agravan la situación humanitaria en Haití, las organizaciones feministas advierten de que la protección de los derechos de las mujeres sigue siendo insuficiente. A este escenario se suma el reclamo de colectivos como Kay Trans Ayiti, que piden un movimiento feminista capaz de incluir también a las mujeres trans, históricamente invisibilizadas dentro y fuera de la respuesta institucional.
Cuando la comunidad internacional habla de Haití, la atención suele centrarse en el avance de las pandillas, el colapso institucional o la emergencia humanitaria. Mucho menos frecuente es escuchar cómo esta crisis afecta de manera diferenciada a las mujeres y niñas, quienes enfrentan mayores riesgos de violencia sexual, desplazamiento, pobreza y exclusión, mientras las organizaciones locales intentan sostener la defensa de sus derechos en uno de los contextos más complejos del continente.
Según ONU Mujeres, la violencia ejercida por grupos armados ha desplazado a más de un millón de personas en Haití y más de la mitad de esa población corresponde a mujeres y niñas. La inseguridad también ha provocado el cierre de centros de salud y de cientos de escuelas, lo que limita el acceso a servicios básicos y aumenta la carga de trabajo de cuidados que recae sobre las mujeres. Al mismo tiempo, la violencia sexual se ha intensificado, especialmente en los campamentos de personas desplazadas, donde la falta de protección incrementa la vulnerabilidad a agresiones, secuestros y explotación.
La crisis también ha deteriorado el acceso a la salud sexual y reproductiva. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierte que miles de mujeres desplazadas sobreviven en refugios improvisados sin condiciones mínimas de seguridad ni atención médica. El cierre de establecimientos sanitarios y el desplazamiento masivo han obligado a organizaciones comunitarias y asociaciones de parteras a desplegar clínicas móviles para atender embarazos, la planificación familiar y casos de violencia basada en género.
En este escenario han cobrado mayor relevancia las organizaciones feministas haitianas, que continúan prestando asistencia a las sobrevivientes y defendiendo sus derechos pese a las limitaciones impuestas por la inseguridad. Sin embargo, dentro del propio movimiento también ha surgido un debate sobre quiénes forman parte de esa defensa y quiénes continúan quedando al margen.
Ese es el punto que plantean Fedorah Pierre Louis y Naike Ledan en una reflexión publicada originalmente en openDemocracy. Las autoras sostienen que la crisis haitiana exige un feminismo capaz de responder a todas las formas de exclusión y cuestionan que las mujeres trans sigan enfrentando barreras para participar plenamente en algunos espacios de organización feminista.
Una de las voces que impulsa esa discusión es Kay Trans Ayiti, una organización comunitaria creada por mujeres trans haitianas que brinda acompañamiento, espacios seguros y defensa de derechos a una población particularmente expuesta a la discriminación y la violencia. Su trabajo se desarrolla en un contexto en el que la protección institucional es limitada y la exclusión por identidad de género suele superponerse a otras desigualdades, como la pobreza, el desplazamiento y la inseguridad.
Las autoras sostienen que ampliar la mirada del feminismo no implica restar importancia a los desafíos que enfrentan las mujeres cisgénero, sino reconocer que distintas formas de discriminación pueden coexistir y reforzarse mutuamente. En un país atravesado por múltiples crisis, argumentan que construir alianzas más amplias fortalece la capacidad colectiva para defender los derechos humanos.
La situación actual parece confirmar que las respuestas también deben ser integrales. De acuerdo con UNFPA, en 2025 aumentaron los casos de violencia basada en género registrados en Haití, y una parte importante de las víctimas corresponde a mujeres desplazadas por la violencia armada. El organismo insiste en que la protección requiere no solo atención médica y psicológica, sino también apoyo económico, acceso a vivienda y educación, y el fortalecimiento de las organizaciones locales que trabajan directamente con las comunidades.
Aunque la emergencia humanitaria continúa ocupando la mayor parte de la atención internacional, las organizaciones haitianas recuerdan que la reconstrucción del país también pasa por garantizar que ninguna mujer quede excluida de la defensa de sus derechos. En medio de una de las crisis más profundas de su historia reciente, el debate sobre un feminismo más inclusivo refleja una convicción compartida por muchos colectivos locales: la recuperación de Haití difícilmente será posible si una parte de sus mujeres sigue siendo invisible.
Referencias
Ledan, N., & Pierre Louis, F. (2021, 17 de septiembre). Haiti needs an inclusive feminism that defends all women, including trans women. OpenDemocracy. https://www.opendemocracy.net/en/haiti-feminism-trans-women/
ONU Mujeres. (2025, 1 de mayo). Media Factsheet: Haiti – Impact of ongoing violence on women and girls. https://www.unwomen.org/en/news-stories/press-release/2025/05/media-factsheet-haiti-impact-of-ongoing-violence-on-women-and-girls
UNFPA. (2025). Haiti Situation Report #2 – February 2025. https://haiti.unfpa.org/en/publications/haiti-situation-report-2-february-2025
UNFPA. (2025, 20 de mayo). Servicios de salud sexual y reproductiva para las mujeres haitianas: un asunto urgente en tiempos de crisis. https://lac.unfpa.org/es/news/salud-sexual-reproductiva-mujeres-haitianas-asunto-urgente-en-crisis








