En las comunidades cacaoteras de Nicaragua, mujeres que durante años participaron en la producción están ampliando su presencia en la dirección de cooperativas, en los servicios técnicos, en los viveros, en la transformación y en el desarrollo de derivados. El cambio ocurre en un sector que incorpora nuevas técnicas de fermentación, trazabilidad y acceso a compradores especializados, lo que abre espacios para que ellas participen en actividades que generan mayor valor.

La producción de cacao en Nicaragua atraviesa un proceso de especialización que abarca desde las fincas hasta la comercialización internacional. En ese recorrido, algunas mujeres rurales han comenzado a ocupar posiciones distintas de las que tradicionalmente han desempeñado en la actividad agrícola. Dirigen organizaciones, prestan servicios técnicos, administran viveros, experimentan con derivados y participan en procesos de transformación, mientras que las cooperativas a las que pertenecen mejoran la fermentación, incorporan la trazabilidad y buscan compradores fuera del país.

La participación femenina en la industria no parte de cero; según datos del programa NICACAO, se estima que las mujeres representan alrededor del 40 % de las personas que integran unas 54 organizaciones vinculadas al cacao en la Costa Caribe Norte. El proyecto, ejecutado por la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial junto con instituciones nicaragüenses y financiado por la Unión Europea, se propuso fortalecer toda la cadena con una atención explícita a mujeres, jóvenes y comunidades indígenas y afrodescendientes.

Esa estrategia reconoce una diferencia importante entre trabajar en la producción y participar en las distintas actividades que determinan su valor. Por esa razón, las acciones dirigidas a las mujeres incluyen formación técnica, gestión empresarial y financiera, transformación de cacao, elaboración de chocolate y derivados, economía circular y fortalecimiento de emprendimientos. El propósito es alcanzar la presencia femenina en los espacios de liderazgo y de toma de decisiones dentro de las organizaciones.

La experiencia de Rosibel Benavidez permite observar ese desplazamiento, ya que su relación con el cacao comenzó acompañando las actividades agrícolas de su familia y, posteriormente, asumió responsabilidades propias como productora. Con los años se incorporó a espacios comunitarios hasta llegar a formar parte de la junta directiva de la Cooperativa de Servicios Agroforestales y Comercialización de Cacao, COPESIUNA.

Su recorrido forma parte de un proceso más amplio, pues, como lo documenta la ONUDI, se observa un aumento del número de mujeres en cargos de dirección en las ocho cooperativas atendidas por PROCACAO y NICACAO. Acceder a esos puestos implica intervenir en organizaciones que toman decisiones sobre producción, asistencia técnica, procesamiento y comercialización, ámbitos con consecuencias directas en los ingresos y en las posibilidades de crecimiento de las familias productoras.

El conocimiento agronómico constituye otra vía para modificar dicha participación. Esmelda Salmerón incorporó material genético mejorado y estableció una parcela policlonal con distintas variedades de cacao. La experiencia le permitió superar los 15 quintales de cacao seco por manzana al año, según la ONUDI, y posteriormente compartir los conocimientos adquiridos con otras personas de su comunidad.

La trayectoria de Deysi Navarro Enríquez muestra cómo la formación técnica puede convertirse en una actividad económica propia. Después de trabajar con su familia en la ganadería, se formó en poda, injertación, fertilización orgánica, diseño de plantaciones y manejo de viveros. Con esos conocimientos comenzó a ofrecer servicios a otras personas productoras y asumió la dirección del grupo Los Triunfadores, en Rosita.

Actualmente, gestiona 3,5 hectáreas de cacao bajo sistemas agroforestales y mantiene un vivero establecido en 2023 que suministra plantas de cacao y de especies forestales. Su experiencia ha avanzado en el aprovechamiento del mucílago, una parte del fruto que puede utilizarse para elaborar otros productos. Deysi ha elaborado artesanalmente una jalea con mucílago de cacao, piña y jengibre que ha comercializado localmente. El producto permanece en una fase inicial, pero muestra una búsqueda concreta de generar ingresos a partir de componentes que habitualmente tienen menor aprovechamiento económico.

Otra productora, Paulina Fargas Martínez, llegó al cacao desde el extremo opuesto de la cadena. Formaba parte de un grupo de mujeres que elaboraba chocolate y enfrentaba dificultades para conseguir suficiente materia prima. La necesidad de abastecer esa actividad la llevó a cultivar cacao, vinculando directamente la producción con la transformación. Su experiencia ayuda a entender por qué el valor económico del cultivo no se limita a la venta del grano.

Mientras estas mujeres amplían sus conocimientos y responsabilidades, algunas organizaciones cacaoteras nicaragüenses están sofisticando sus procesos. COPESIUNA desarrolló los protocolos de fermentación H’Wani y C’Mayaya con apoyo técnico especializado. Las diferencias observadas en los perfiles sensoriales contribuyeron a despertar el interés de compradores de cacao especializado y forman parte de un proceso que incluye certificación, trazabilidad y control de calidad.

La cooperativa concretó posteriormente su primera exportación consolidada a Europa, junto con La Campesina y Flor de Pancasán. El comprador fue Silva Cacao y la operación incluyó cacao orgánico de alta calidad y cacao convencional. Las fuentes no atribuyen el desarrollo de los protocolos ni la operación comercial exclusivamente a las mujeres, por lo que corresponde entenderlo como un avance de las organizaciones en las que ellas participan y en las que comienzan a asumir responsabilidades cada vez mayores.

Esta distinción resulta necesaria para comprender la dimensión de género, ya que el crecimiento de una cooperativa o la apertura de un mercado extranjero no implica automáticamente que sus beneficios económicos se distribuyan de manera equitativa. Lo que puede modificar la posición de las mujeres es su acceso al conocimiento, a la toma de decisiones y a las actividades que acompañan al producto una vez que sale de la finca.

La propia estrategia de NICACAO reconoce otra dificultad, debido a que una mayor participación económica puede incrementar la carga de trabajo de las mujeres cuando las responsabilidades domésticas y de cuidados continúan recayendo principalmente sobre ellas. Incorporarse a una actividad productiva de mayor valor no garantiza, por sí mismo, la autonomía económica si el cambio no alcanza las condiciones bajo las cuales se trabaja y se participa en la toma de decisiones.

La transformación que comienza a observarse en el cacao nicaragüense cobra relevancia precisamente por su complejidad. Rosibel interviene en la dirección de una cooperativa, Esmelda convierte el conocimiento agronómico en productividad y transferencia técnica, Deysi presta servicios y explora nuevos usos del fruto, mientras Paulina conecta la producción con una actividad de transformación que ya conocía desde el chocolate. Ninguna representa por sí sola el cambio del sector, pero juntas permiten observar cómo se amplían los espacios desde los cuales las mujeres participan en la economía.

El cacao que Nicaragua busca colocar en mercados especializados exige cada vez más conocimientos en genética, manejo agroforestal, fermentación, calidad, trazabilidad y comercialización. Si las mujeres permanecieran únicamente en los primeros trabajos de la cadena, una parte importante del nuevo valor generado seguiría produciéndose lejos de su alcance. Su incorporación a los espacios técnicos, empresariales y organizativos modifica esa posibilidad, pues el avance decisivo de la participación femenina no se reduce a que haya más mujeres cultivando cacao, sino a que puedan intervenir en las decisiones, los conocimientos y las actividades que determinan cuánto vale lo que producen y hasta dónde pueden llegar sus beneficios. 

Referencias

NICACAO. (s. f.). Primera exportación de COPESIUNA, en consorcio con cooperativas cacaoteras.
https://www.nicacao.org/documento/historias-de-vida/primera-exportacion-de-copesiuna-en-consorcio-con-cooperativas-cacaoteras/

NICACAO. (s. f.). Paulina, el cacao marcó un punto decisivo en su vida.
https://www.nicacao.org/documento/historias-de-vida/paulina-cacao-marco-un-punto-decisivo-en-su-vida/

NICACAO. (s. f.). Proyecto de Fortalecimiento de la Cadena de Valor del Cacao en Nicaragua.
https://www.nicacao.org/

NICACAO. (s. f.). PROCACAO fortalece las capacidades de mujeres para transformación del cacao.
https://www.nicacao.org/documento/boletines-informativos/boletin-informativo-procacao-73-procacao-fortalece-las-capacidades-de-mujeres-para-transformacion-del-cacao/

NICACAO. (2024, 15 de junio). Boletín informativo NICACAO 09.
https://www.nicacao.org/wp-content/uploads/2024/06/Boletin-NICACAO-09-Final.pdf

Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. (2023). Strengthening the cocoa value chain in Nicaragua NICACAO [Documento de proyecto].
https://downloads.unido.org/ot/30/34/30347942/Annex%20I%20-%20NICACAO%20signed%20by%20Goverment%20-%20UNIDO%20v19dic2023.pdf

Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. (2024, 28 de marzo). The inspiring rise of women leaders in Nicaragua’s cacao communities.
https://www.unido.org/stories/inspiring-rise-women-leaders-nicaraguas-cacao-communities

Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. (2025, 10 de julio). Rooted in cocoa: A journey of growth and empowerment.
https://www.unido.org/stories/rooted-cocoa-journey-growth-and-empowerment

Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial. (2026). ELLEvate.
https://www.unido.org/sites/default/files/unido-publications/2026-04/ELLEvate%20Book_0.pdf