El proyecto Women for Bees, impulsado por la UNESCO y Guerlain en la Reserva de Biosfera Oxapampa–Asháninka–Yánesha, fortalece el liderazgo de mujeres indígenas y rurales en la conservación de las abejas nativas sin aguijón, en la educación ambiental y en el desarrollo de emprendimientos sostenibles en la Amazonía peruana.
La conservación de la biodiversidad no siempre comienza en un laboratorio o en un área protegida. En la Amazonía peruana, son mujeres indígenas y rurales quienes lideran un proceso que combina conocimientos tradicionales, formación técnica y organización comunitaria para proteger a las abejas nativas sin aguijón, polinizadoras esenciales para el equilibrio de los ecosistemas y la producción de alimentos. Así lo documenta la UNESCO en una serie de testimonios sobre el proyecto Women for Bees, desarrollado en la Reserva de Biosfera Oxapampa–Asháninka–Yánesha (BIOAY), en la región de Pasco.
La iniciativa, impulsada por la UNESCO en alianza con la casa francesa Guerlain, busca fortalecer las capacidades de mujeres meliponicultoras —dedicadas a la crianza de abejas nativas sin aguijón— mediante escuelas de campo, asistencia técnica y acompañamiento permanente. El objetivo trasciende la producción de miel: pretende conservar especies fundamentales para la biodiversidad, generar oportunidades económicas sostenibles y consolidar el liderazgo femenino en la gestión ambiental de sus territorios.
Las historias recogidas por la UNESCO muestran que la meliponicultura se ha convertido en una alternativa que articula la conservación, el emprendimiento y el fortalecimiento comunitario. A través del aprendizaje técnico, las participantes han mejorado el manejo de las colonias, han incorporado cajas tecnificadas y han desarrollado nuevas iniciativas económicas vinculadas a la producción sostenible y a la valorización de los conocimientos locales.
Eva Gómez, integrante de la comunidad nativa Tsachopen y de la Asociación CHAMPET, recuerda que comenzó con apenas unas pocas cajas de abejas. Hoy maneja varias colonias y participa en un proyecto financiado por el Fondo Emprendedores por la Naturaleza, impulsado por el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) y administrado por Profonanpe. La iniciativa, denominada Café que Florece, polinizadores y la cultura Yánesha en acción, recibió un financiamiento de 90 mil soles para integrar la conservación de los polinizadores con la producción sostenible y el rescate de la cultura indígena local.
Además del incremento en la cantidad de colonias, Eva identifica otro cambio significativo: comprender que las abejas pueden generar nuevas oportunidades para las comunidades a través del desarrollo de productos derivados de la meliponicultura, como artesanías y cosméticos, y mediante la transmisión de estos conocimientos a otras mujeres de comunidades vecinas.
El proyecto también evidencia el papel que desempeñan las mujeres jóvenes en la conservación ambiental. Lesly Francisco, de la comunidad nativa Ñagazu, explica que antes muchas familias criaban abejas de manera empírica, sin conocer plenamente su función ecológica ni las técnicas necesarias para garantizar su supervivencia. Tras su participación en Women for Bees, no solo fortaleció sus conocimientos sobre el manejo de las colonias y la siembra de especies florales favorables para los polinizadores, sino que también comenzó a impartir actividades de educación ambiental dirigidas a niñas, niños y personas de su comunidad. Su experiencia demuestra que la conservación también puede convertirse en un proceso de aprendizaje intergeneracional.
Para Morelia Zevallos, fundadora del proyecto Santuario Apícola Oxapampa, el programa representó una oportunidad para profesionalizar una actividad que ya formaba parte de su vida. Gracias a las capacitaciones técnicas comprendió las diferencias entre la apicultura tradicional y la crianza de abejas nativas sin aguijón, mejoró la reproducción de colonias y proyecta crear un santuario destinado a la conservación de estos polinizadores. Paralelamente, comparte insumos y conocimientos con otras beneficiarias, fortaleciendo una red de colaboración entre mujeres dedicadas a la meliponicultura.
La UNESCO destaca que la conservación de las abejas también fortalece los vínculos familiares y comunitarios. En Villa Rica, Margarita Rivas y su hijo Hilario Quispe combinan la experiencia acumulada durante años en el cuidado de jardines y plantas con los conocimientos técnicos adquiridos en las escuelas de campo del proyecto. Mientras ella mantiene la vegetación que proporciona alimento a los polinizadores, él aplica nuevas técnicas de manejo de las colonias y acompaña a otras beneficiarias de la cooperativa Bionativas. Esta experiencia pone de relieve que proteger a las abejas también implica conservar los ecosistemas que las sostienen.
El componente educativo constituye otro de los pilares de la iniciativa. Celeste Zeña, integrante de la Cooperativa Agraria de Mujeres Innovadoras de Reserva de Biosfera (CAMIREB), elaboró una guía ilustrada para niñas y niños sobre las principales especies de abejas nativas de Oxapampa. El material incorpora ilustraciones, recomendaciones de cuidado y actividades pedagógicas que buscan acercar a las nuevas generaciones al conocimiento de los polinizadores y promover una cultura de respeto hacia la biodiversidad desde la infancia.
Las experiencias recopiladas por la UNESCO muestran, además, que la conservación puede convertirse en una oportunidad para diversificar las economías locales. Cledi Cano, meliponicultora independiente de Villa Rica, pasó de observar las abejas que rodeaban su hogar a desarrollar un espacio destinado a la reproducción de distintas especies y a proyectar un circuito interpretativo que permita a los visitantes conocer la importancia de estos polinizadores para los ecosistemas amazónicos. Su propósito es vincular la conservación con el turismo sostenible y con la educación ambiental.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura subraya que las abejas nativas sin aguijón desempeñan un papel esencial en la polinización de numerosas especies vegetales y, por tanto, en la conservación de la biodiversidad y de la seguridad alimentaria. En ese contexto, Women for Bees demuestra que fortalecer las capacidades de las mujeres indígenas y rurales no solo contribuye a proteger estos polinizadores, sino que también impulsa iniciativas productivas sostenibles, promueve el liderazgo comunitario y favorece la transmisión intergeneracional de conocimientos vinculados al cuidado del territorio.
Referencias
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2026, 26 de junio). Mujeres, abejas nativas y biodiversidad: historias que transforman comunidades. UNESCO. https://www.unesco.org/es/articles/mujeres-abejas-nativas-y-biodiversidad-historias-que-transforman-comunidades
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2018). Why bees matter: The importance of bees and other pollinators for food and agriculture. FAO.
Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas. (2016). The assessment report on pollinators, pollination and food production. IPBES.








