Una investigación de la BBC reveló el crecimiento de mercados informales de donación de esperma que operan a través de redes sociales y plataformas digitales. Especialistas advierten que detrás de este fenómeno existe un problema muy grave: las dificultades que muchas mujeres enfrentan para acceder a procesos seguros, regulados y asequibles de reproducción asistida.

La maternidad suele abordarse como una decisión personal. Sin embargo, para miles de mujeres, convertirse en madre también implica enfrentar barreras económicas, administrativas y sociales que condicionan sus posibilidades de ejercer libremente sus derechos reproductivos.

Una investigación realizada por la periodista Gemma Dunstan para la BBC Gales documentó cómo mujeres que buscan quedar embarazadas recurren cada vez más a mercados informales de donación de esperma gestionados a través de redes sociales, grupos privados y plataformas digitales. La investigación expone prácticas que incluyen presiones para mantener relaciones sexuales, solicitudes de imágenes íntimas, la ausencia de controles médicos y acuerdos sin garantías legales.

Aunque el reportaje revela los riesgos de estos mercados irregulares, la historia también muestra otra realidad: muchas mujeres llegan a estos espacios tras encontrar obstáculos para acceder a tratamientos regulados de fertilidad.

Algunas no cumplen los requisitos establecidos por los sistemas públicos de salud. Otras enfrentan listas de espera prolongadas o costos imposibles de asumir en clínicas privadas. También existen mujeres solteras o parejas del mismo sexo que enfrentan barreras adicionales para llevar a cabo sus proyectos reproductivos. Cuando estas limitaciones se acumulan, la búsqueda de alternativas puede trasladarse a entornos que carecen de supervisión sanitaria y de protección jurídica.

La Organización Mundial de la Salud ha señalado que la infertilidad constituye una condición médica que afecta a millones de personas en todo el mundo y que el acceso a los servicios de fertilidad continúa siendo profundamente desigual. En numerosos países, los tratamientos especializados quedan fuera del alcance económico de una parte importante de la población.

La investigación de la BBC recoge los testimonios de mujeres que describen sentirse en situación de vulnerabilidad precisamente porque el deseo de formar una familia se convierte en una necesidad emocional intensa. Esa situación puede ser aprovechada por personas que ofrecen soluciones rápidas, económicas o aparentemente accesibles, sin los controles que exigen los sistemas regulados.

La Autoridad de Fertilización Humana y Embriología del Reino Unido advirtió que las mujeres corren el riesgo de ser explotadas por donantes sin escrúpulos. La preocupación no se limita a posibles problemas sanitarios. También incluye situaciones de coerción sexual, conflictos sobre la filiación, la ausencia de garantías legales y dificultades para verificar antecedentes médicos o personales de quienes participan en estos procesos.

Desde una perspectiva de derechos humanos, el problema trasciende el ámbito individual. El derecho a formar una familia, reconocido en diversos instrumentos internacionales, exige que los Estados generen condiciones que permitan a las personas ejercer sus decisiones reproductivas de manera segura y libre de violencia. Cuando las opciones accesibles son insuficientes o inexistentes, aumentan los riesgos asociados a los mercados informales que operan fuera de los mecanismos de protección institucional.

La situación adquiere una dimensión particular para las mujeres. Históricamente, las responsabilidades reproductivas han recaído de forma desproporcionada sobre ellas y las consecuencias físicas, emocionales y sociales de los procesos de fertilidad también suelen afectarles con mayor intensidad. Por ello, las políticas públicas vinculadas a la salud reproductiva no pueden limitarse a la atención médica. También deben incorporar protección jurídica, información accesible, acompañamiento psicológico y mecanismos que reduzcan las desigualdades económicas.

Organismos internacionales han insistido en que la salud sexual y reproductiva forma parte integral de los derechos humanos. Esto incluye no solo el derecho a evitar embarazos no deseados, sino también la posibilidad de acceder a servicios que les permitan concretar proyectos de maternidad cuando así lo desean.

La investigación de la BBC muestra cómo las plataformas digitales se han convertido en un espacio donde confluyen necesidades legítimas y riesgos reales. Sin embargo, el fenómeno plantea una pregunta más amplia para los sistemas de salud y las políticas públicas: ¿qué ocurre cuando las mujeres que desean ser madres consideran que las vías seguras están fuera de su alcance?

La respuesta no pasa únicamente por perseguir mercados informales o eliminar grupos en redes sociales. También exige revisar las barreras que empujan a las mujeres hacia esos espacios. Garantizar un acceso seguro, asequible y regulado a los servicios de reproducción asistida constituye una medida de protección frente a situaciones que pueden comprometer su salud, sus derechos y su autonomía reproductiva.

Referencias

Dunstan, G. (2026, 11 de junio). El mercado ilegal de semen en el que se engaña a mujeres vulnerables que desean quedar embarazadas. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/ckg8n3vxn8lo

Human Fertilization and Embryology Authority. (2026). Guidance on unregulated sperm donation. HFEA. https://www.hfea.gov.uk

Organización Mundial de la Salud. (2023). Infertilidad. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/infertility

Fondo de Población de las Naciones Unidas. (2024). Salud y derechos sexuales y reproductivos. UNFPA. https://www.unfpa.org