Más de 21.000 mujeres producen café en Honduras, pero una parte de ellas comienza a ocupar espacios que durante mucho tiempo estuvieron alejados de la finca. Negocian con compradores extranjeros, aprenden los procedimientos de exportación, incorporan la trazabilidad digital y preparan sus cultivos para nuevas exigencias ambientales.
Durante décadas, una parte considerable del trabajo femenino en las economías agrícolas centroamericanas ha permanecido vinculada al cultivo, la recolección, la selección y el procesamiento. Son labores indispensables para que el producto exista, aunque con frecuencia se desarrollan lejos de los espacios donde se negocian precios, se establecen relaciones comerciales y se decide el destino de la producción. Algunas organizaciones de caficultoras hondureñas están empezando a ocupar esos espacios y, durante 2026, han dejado evidencia concreta de dicho desplazamiento.
Las exportaciones realizadas este año a Alemania e Italia y la primera operación comercial de una red integrada por productoras de cinco departamentos, muestran una participación que empieza a extenderse a otros eslabones de la actividad. Georreferenciar una finca, garantizar la trazabilidad del grano, comprender las normas ambientales de un mercado extranjero, utilizar herramientas digitales o aprender los procedimientos necesarios para exportar son competencias que acercan a las productoras a la toma de decisiones empresariales que inciden en el valor de su café.
Ese avance ocurre dentro de una actividad decisiva para Honduras, cuya cosecha 2025-2026 había generado aproximadamente 2.250 millones de dólares a mediados de agosto mediante la exportación de más de 7,18 millones de quintales, según la Secretaría de Agricultura y Ganadería. La dimensión femenina en el sector es considerable. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estima que más de 21.000 mujeres producen alrededor de 1,4 millones de quintales en unas 77.000 manzanas y advierte de que todavía enfrentan dificultades en materia de empoderamiento económico y de acceso a recursos.
En Corquín, Copán, una experiencia desarrollada en torno a Café de Mujeres BRISAS permite observar cómo la participación puede extenderse desde la finca hasta la gestión de la información y el acceso a mercados diferenciados. Dieciséis productoras vinculadas a PROEXO enviaron en mayo más de 420 sacos de café a Alemania tras un proceso que incorporó prácticas sostenibles, georreferenciación, levantamiento de polígonos, trazabilidad y control de calidad. El PNUD acompañó esta experiencia con un proyecto orientado a fortalecer las capacidades de las mujeres y a preparar su producción para cumplir con las exigencias del Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación.
La experiencia de BRISAS había comenzado antes de esa exportación. PROEXO documenta que el proyecto reúne a 52 productoras y que, en los últimos años, ha impulsado su presencia en distintos ámbitos de la organización. La iniciativa incorporó una estrategia de género para ampliar la participación femenina en órganos de decisión, desarrolló la marca Café de Mujeres BRISAS y adoptó herramientas digitales y tecnología blockchain para fortalecer la trazabilidad. La llegada del producto a Alemania en 2026 puede entenderse como parte de ese proceso de adquisición de capacidades productivas, comerciales y tecnológicas.
Cumplir las nuevas condiciones de acceso a determinados mercados implica conocer mucho más que la calidad del grano. La procedencia debe ser verificable y las parcelas deben estar identificadas, mientras la información acompaña al producto a lo largo de las diferentes etapas de la cadena. Honduras está acelerando precisamente la georreferenciación de sus fincas para proteger el acceso del café al mercado europeo. Para una productora, participar de ese conocimiento amplía su capacidad para comprender las condiciones en las que su café puede competir en el exterior.
En Lepaera, Lempira, diez mujeres vinculadas a la Asociación de Productores Hondureños de Café Sostenible participaron en abril en el envío de 285 quintales a Italia mediante el proyecto Soy Mujer. La relación con el comprador Best Coffee se desarrolló tras procesos de formación y del vínculo establecido a través de Slow Food Coffee Coalition. Mirtala Guerra, gerente de PROHCAS, explicó a La Prensa que la venta directa permite recibir un precio diferenciado, superior al de bolsa, y proporciona al comprador información sobre el origen del producto.
El recorrido de ese café continuó meses después en Torino, donde Costadoro presentó Soy Mujer durante las actividades de Terra Madre 2026. La empresa italiana identificó el producto con las mujeres de la comunidad PROHCAS y llevó a una de sus productoras al encuentro junto con representantes de INLOHER y Best Coffee. Para las participantes, la relación comercial había avanzado desde sus fincas en Lempira hasta un comprador europeo y, posteriormente, hacia un espacio internacional en el que el origen y las personas responsables de la producción formaron parte de la identidad del café.
Una experiencia diferente comenzó este mismo año con la creación de la Red Nacional de Mujeres Cafetaleras de Honduras. Apenas seis meses después de organizarse, las productoras de Cortés, Copán, Comayagua, El Paraíso e Intibucá realizaron en septiembre su primera exportación mediante una operación concebida para aprender directamente las etapas comerciales, operativas y documentales requeridas para exportar café fuera del país.
La compra del lote estuvo a cargo de Agrisapien Coffee y la transacción se realizó mediante Kaffea-X, un mercado digital especializado en café, mientras que Exportadora Café de Occidente acompañó los procedimientos necesarios para completar el envío. Carmen Cartagena, fundadora de la Red, explicó que uno de los propósitos es trasladar el conocimiento adquirido a otras productoras en próximas cosechas. La organización busca que las caficultoras conozcan el valor de su producto y participen directamente en su comercialización.
Las experiencias de BRISAS, Soy Mujer y la Red Nacional tienen historias, alcances y estructuras diferentes, por lo que no corresponde presentarlas como evidencia de una transformación generalizada de toda la caficultura hondureña. Su coincidencia en 2026 permite observar, sin embargo, un movimiento económico relevante. Mujeres que conocen la producción desde la finca están adquiriendo capacidades para intervenir en actividades en las que circulan información comercial, tecnología, normas internacionales, compradores y decisiones sobre el destino del producto.
Esa ampliación de funciones tiene una consecuencia particular desde la perspectiva de género. El trabajo de las mujeres ha formado parte de la economía cafetalera desde mucho antes de que aparecieran estas iniciativas, pero trabajar en una cadena productiva no implica necesariamente tener la misma capacidad de decisión en ella. Participar en la comercialización, conocer el precio y las condiciones de venta, entender los requisitos de un mercado extranjero o intervenir en una exportación amplía el margen desde el cual una productora puede negociar y tomar decisiones económicas.
Las nuevas exigencias del comercio internacional están transformando el negocio del café mediante la trazabilidad, la información digital, la regulación ambiental y las relaciones más directas entre el origen y el comprador. Para las mujeres hondureñas que ya participan en esos procesos, el cambio abre una posibilidad que trasciende la cosecha. Su conocimiento comienza a recorrer la misma cadena que el grano. Allí donde antes su trabajo podía quedar oculto detrás del producto terminado, empiezan a aparecer como productoras que conocen el mercado, participan en decisiones comerciales y construyen relaciones con compradores en el exterior. La transformación adquiere sentido económico precisamente en ese punto, cuando producir café deja de ser el límite de su participación y se convierte en el punto de partida para disputar una mayor presencia en el valor que genera.
Referencias
Amaya, L. (2026, 18 de septiembre). Mujeres cafetaleras hondureñas concretan su primera exportación de café. La Prensa.
https://www.laprensa.hn/sanpedro/mujeres-cafetaleras-hondurenas-primera-exportacion-cafe-DH32063264 www.laprensa.hn
Costadoro. (2026, septiembre). Il programma degli eventi di Costadoro a Terra Madre 2026. Costadoro.
https://costadoro.it/blog/il-programma-degli-eventi-di-costadoro-a-terra-madre-2026/ Costadoro
Productores Exportadores de Café de Occidente. (s. f.). Brisas. PROEXO.
https://www.proexo.org/brisas/ PROEXO
Productores Exportadores de Café de Occidente. (s. f.). PROEXO.
https://www.proexo.org/proexo/ PROEXO
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. (2026, 19 de mayo). Más de 420 sacos de café libres de deforestación, producidos por mujeres, se exportan desde Corquín a Alemania. PNUD Honduras.
https://www.undp.org/es/honduras/noticias/mas-de-420-sacos-de-cafe-libres-de-deforestacion-se-exportan-desde-corquin-alemania UNDP
Rivera, J. C. (2026, 6 de mayo). Mujeres esperan exportar el segundo contenedor de café a Italia. La Prensa.
https://www.laprensa.hn/economia/dineroynegocios/mujeres-exportar-segundo-contenedor-cafe-italia-PA30473518 www.laprensa.hn
Secretaría de Agricultura y Ganadería. (2026, 15 de agosto). Café hondureño exporta más de 7 millones de quintales y apunta a cifra récord de $2,350 millones en divisas. Gobierno de la República de Honduras.
https://prensa.sag.gob.hn/2026/08/15/cafe-hondureno-exporta-mas-de-7-millones-de-quintales-y-apunta-a-cifra-record-de-2350-millones-en-divisas/ SAG Prensa
Secretaría de Agricultura y Ganadería. (2026, 27 de agosto). Honduras acelera la georreferenciación de fincas de café para garantizar exportación a la Unión Europea. Gobierno de la República de Honduras.
https://prensa.sag.gob.hn/2026/08/27/honduras-acelera-la-georreferenciacion-de-fincas-de-cafe-para-garantizar-exportacion-a-la-union-europea/ SAG Prensa








