Especialistas advierten que prácticas ampliamente normalizadas, como el conteo de calorías, el ayuno intermitente o la eliminación de grupos alimenticios, pueden convertirse en señales tempranas de trastornos de la conducta alimentaria. El fenómeno afecta especialmente a niñas y adolescentes que crecen bajo presiones sociales que vinculan la apariencia física con el éxito, la aceptación y el valor personal.

La preocupación por la alimentación saludable forma parte de una conversación cada vez más presente en redes sociales, medios de comunicación y espacios de bienestar. Sin embargo, profesionales de la salud mental y de la nutrición advierten que algunas conductas promovidas como hábitos positivos pueden convertirse en factores de riesgo cuando dejan de responder a necesidades físicas y comienzan a estar guiadas por la culpa, la ansiedad o el miedo a ganar peso.

El Centro de Cuidados y Atención Diurna para Desórdenes Alimenticios (CADDA), en Chile, alertó sobre el incremento de prácticas restrictivas que suelen presentarse como parte de estilos de vida saludables, pero que pueden constituir etapas iniciales de un trastorno de la conducta alimentaria (TCA). Entre ellas se encuentran el ayuno intermitente, la eliminación de determinados grupos de alimentos sin supervisión profesional y el registro constante de calorías mediante aplicaciones digitales.

Macarena Zuleta, psicóloga clínica y codirectora de CADDA, señaló que muchas de estas conductas surgen de una intención genuina de mejorar la salud. El problema surge cuando las reglas alimentarias se vuelven rígidas y la relación con la comida empieza a estar marcada por la preocupación constante, la culpa o la necesidad de control.

Las señales de alerta pueden manifestarse en distintos ámbitos. Desde una perspectiva física, los especialistas identifican síntomas como la fatiga, los mareos o las alteraciones hormonales. En el plano emocional aparecen sentimientos persistentes de culpa, ansiedad o pensamientos recurrentes relacionados con el peso corporal. A nivel social, es frecuente que las personas comiencen a evitar reuniones familiares, celebraciones o actividades que involucren comida.

Aunque los trastornos alimentarios pueden afectar a personas de cualquier edad o género, las adolescentes continúan siendo el grupo con mayor incidencia. La situación preocupa especialmente porque los diagnósticos se están dando en edades cada vez más tempranas. Según las especialistas consultadas por CADDA, actualmente se registran casos en niñas y niños desde los 8 o 9 años.

Este fenómeno no puede comprenderse únicamente desde una perspectiva individual. Diversas investigaciones han documentado que las niñas están expuestas desde edades tempranas a mensajes que asocian la delgadez con la disciplina, el éxito, el autocontrol y la aceptación social. La presión estética sobre los cuerpos femeninos continúa siendo significativamente mayor que la ejercida sobre los hombres y suele intensificarse durante la adolescencia, una etapa marcada por profundos cambios físicos y emocionales.

Las redes sociales han amplificado estas dinámicas; por eso, el informe de CADDA advierte que los algoritmos favorecen la exposición repetida a contenidos relacionados con la pérdida de peso, las dietas, las rutinas de transformación corporal o los desafíos alimentarios. Una búsqueda inicial sobre alimentación o ejercicio puede derivar rápidamente en una secuencia continua de mensajes centrados en la reducción del peso y la modificación del cuerpo.

La preocupación no radica únicamente en la información errónea, sino que también influyen la exposición constante a estándares corporales difíciles de alcanzar y la normalización de prácticas restrictivas que se presentan como muestras de disciplina o de autocuidado.

La evidencia científica también cuestiona la efectividad de los enfoques excesivamente restrictivos. El nutricionista español Ismael Galancho, citado por la revista Men’s Health, sostiene que las dietas rígidas suelen ser difíciles de mantener a lo largo del tiempo y generan niveles más altos de frustración. Según explica, los modelos de alimentación flexibles muestran mejores resultados en la salud física y emocional porque reducen el miedo a determinados alimentos y disminuyen la probabilidad de desarrollar conductas problemáticas relacionadas con la comida.

Esta perspectiva coincide con una corriente creciente de especialistas que promueve hábitos sostenibles en lugar de prohibiciones permanentes. La alimentación saludable no se construye a partir de la perfección diaria ni del control absoluto, sino mediante prácticas equilibradas que permitan satisfacer las necesidades nutricionales sin convertir la comida en una fuente constante de angustia.

La discusión adquiere una relevancia particular para las mujeres; de ahí que las especialistas consultadas por CADDA también hayan observado un aumento de diagnósticos en mujeres durante la menopausia, una etapa en la que las transformaciones corporales suelen coincidir con nuevas presiones sociales relacionadas con la edad, la imagen física y las expectativas de feminidad.

Los trastornos de la conducta alimentaria son enfermedades psiquiátricas complejas cuya evolución depende en gran medida de la detección temprana y del acceso a un tratamiento especializado. Sin embargo, la prevención comienza mucho antes del diagnóstico. Implica cuestionar los mensajes que equiparan la delgadez con el éxito, reconocer la diversidad corporal y promover una relación con la alimentación basada en el bienestar y no en la culpa.

Las especialistas coinciden en que la salud alimentaria no debería medirse por la cantidad de reglas que una persona es capaz de seguir. Cuando comer deja de responder al hambre, al disfrute o al cuidado personal y comienza a estar gobernado por el miedo, la vigilancia constante o la necesidad de cumplir un ideal corporal, la conversación ya no gira en torno a hábitos saludables, sino a una forma de malestar que merece atención.

Referencias

24 Horas. (2026, 13 de junio). Estas son las conductas restrictivas que los especialistas relacionan con los trastornos alimentarios. https://www.24horas.cl/amp/tendencias/bienestar/conductas-restrictivas-especialistas-trastornos-alimentarios

Yasnikowski, I. (2026, 13 de junio). Especialistas advierten que las dietas estrictas suelen ser insostenibles y dañinas. Infobae. https://www.infobae.com/salud/2026/06/13/especialistas-advierten-que-las-dietas-estrictas-suelen-ser-insostenibles-y-daninas/

Academy for Eating Disorders. (2024). Eating disorders: Critical points for early recognition and intervention. https://www.aedweb.org

World Health Organization. (2024). Mental health and eating disorders. World Health Organization. https://www.who.int