La brecha verde de género revela un contraste en cómo los hombres y las mujeres se relacionan con el cambio climático. Mientras ellos muestran mayor distancia o escepticismo, ellas sostienen la acción ambiental desde el cuidado, la comunidad y la resiliencia ante las crisis.
En los últimos años, el debate sobre el cambio climático ha incorporado un ángulo inesperado, como lo es la brecha de género en la percepción y la acción ambiental. El reportaje de Deutsche Welle sobre la llamada “brecha verde de género” muestra que las mujeres participan más en iniciativas ecológicas y expresan una mayor preocupación por el futuro del planeta, mientras que los hombres tienden a mostrarse más escépticos o menos involucrados.
La politóloga Amanda Clayton, de la Universidad de California, explica que no se trata de que las mujeres sean “más verdes”, sino de que los hombres se comprometen menos, sobre todo en países ricos donde el debate climático se ha politizado y se percibe como un costo económico. En ese escenario surge el concepto de “petromasculinidad”, acuñado por la politóloga estadounidense Cara Daggett, que describe cómo la identidad masculina se ha vinculado históricamente al uso de combustibles fósiles, al automóvil y a los empleos en los sectores extractivos. La transición energética, en consecuencia, se interpreta como una amenaza para esa masculinidad tradicional.
El contraste se vuelve más evidente al observar quién sostiene la acción climática en las comunidades. Según ONU Mujeres, la crisis ambiental impacta de manera diferenciada: las mujeres enfrentan barreras de acceso a los recursos naturales, a la tierra y al financiamiento, y están más expuestas a la inseguridad alimentaria y a la migración ambiental. En América Latina, más de 63 millones de mujeres viven en zonas rurales y sostienen la producción de alimentos, el acceso al agua y la organización comunitaria ante desastres. Ese papel se relaciona con el llamado “nexo clima-cuidados”, que describe cómo las tareas domésticas y comunitarias no remuneradas se extienden al ámbito ambiental.
La experiencia costarricense ofrece un ejemplo concreto, ya que en 2023 el Instituto Nacional de las Mujeres y el Ministerio de Ambiente lanzaron el Plan de Acción sobre Igualdad de Género y su relación con la Acción por el Clima. El documento reconoce explícitamente el aporte de las mujeres a la respuesta a eventos hidrometeorológicos y plantea cinco ejes estratégicos para integrar la perspectiva de género en la mitigación y la adaptación. La iniciativa valida la experiencia de las mujeres en materia de resiliencia climática y busca reducir las brechas en el sector ambiental.
La desconexión masculina, en cambio, también tiene raíces culturales, como afirma el psicólogo sueco Vidar Vetterfalk, de la organización MÄN, que trabaja en talleres en los que los hombres exploran sus vínculos con la naturaleza sin culpa ni reproches. La idea es abrir un espacio para que encuentren un propósito en la acción climática y se alejen de la percepción de que la sostenibilidad es un asunto ajeno a su identidad.
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que las mujeres son más vulnerables a los efectos del cambio climático porque dependen en mayor medida de los recursos naturales para su subsistencia. Sin embargo, también son protagonistas de soluciones sostenibles, desde la gestión comunitaria del agua hasta proyectos de energías renovables. La CEPAL añade que las brechas digitales y de financiamiento limitan la capacidad de las mujeres para escalar sus iniciativas, lo que refuerza la necesidad de políticas públicas con enfoque de género.
La brecha verde de género no solo refleja desigualdades históricas y sociales, sino que también plantea un desafío para la acción climática global. Si los hombres permanecen desconectados, la carga seguirá recayendo en las mujeres, que ya asumen múltiples responsabilidades en los ámbitos doméstico y comunitario. Involucrar a ambos géneros en la sostenibilidad no es solo una cuestión de justicia, sino también de eficacia ante una crisis que exige respuestas colectivas.
Referencias:
Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2025). Brechas de género en el acceso a la conectividad digital y al financiamiento en América Latina. Naciones Unidas. Recuperado de https://www.cepal.org
ONU Mujeres. (2024). Género, ambiente y justicia climática. ONU Mujeres. Recuperado de https://lac.unwomen.org
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). (2023, septiembre 25). Costa Rica lanza un inédito plan de acción nacional sobre igualdad de género en la acción por el clima. PNUD. Recuperado de https://www.undp.org
Walker, T. (2026, mayo 21). Brecha verde de género: los hombres desconectados del ecologismo. Deutsche Welle. Recuperado de https://www.dw.com/es/brecha-verde-de-g%C3%A9nero-hombres-desconectados-del-ecologismo/a-77233446








