La investigadora Elisa García Mingo advirtió en México sobre cómo la manosfera es un espacio en línea que enseña a los jóvenes a ver sus problemas como resultado del feminismo. Esto genera historias de odio y de falta de democracia que requieren respuestas por parte de las instituciones y de la sociedad.
La manosfera dejó de ser un fenómeno marginal en internet para convertirse en un espacio de producción de discursos misóginos, antifeministas y desdemocratizadores que impactan especialmente a los jóvenes. Así lo señaló la investigadora española Elisa García Mingo durante la conferencia magistral “(Re)pensando la manosfera: misoginia y deshumanización en tiempos del antifeminismo”, organizada por el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias para el Desarrollo de la Educación (INIDE) y el Centro de Estudios Críticos de Género y Feminismos (CECRIGE).
La experta explicó que la manosfera es un grupo de comunidades y subculturas en línea que actúan como una enseñanza en contra del feminismo. Estas comunidades enseñan a los jóvenes a ver sus problemas personales, emocionales, económicos o sexuales como resultado del feminismo y del avance de los derechos de las mujeres. “La manosfera no es el síndrome, sino el síntoma”, afirmó, subrayando que este fenómeno revela problemas más profundos de la sociedad contemporánea, como la soledad masculina, la precariedad, la falta de modelos alternativos de masculinidad y el debilitamiento de la democracia digital.
Entre las comunidades que integran la manosfera, mencionó a los incels, los gurús de la seducción, los activistas por los derechos de los hombres y los llamados gymbros, todos ellos promotores de una visión jerárquica y violenta de la masculinidad. Muchos jóvenes no llegan a estos espacios en busca de misoginia explícita, sino de consejos para ligar, mejorar su cuerpo, enfrentar la soledad o resolver dudas sobre la sexualidad. Sin embargo, los algoritmos de plataformas como TikTok, YouTube, Reddit, Telegram, Twitch o X terminan por conducirlos hacia contenidos antifeministas y discursos de odio.
García Mingo explicó que la manosfera actual no puede entenderse sin el capitalismo de plataforma, ya que los contenidos más polarizantes generan atención, datos y monetización. La misoginia digital circula no solo por afinidad ideológica, sino también porque se ha convertido en un negocio. Estas comunidades construyen narrativas basadas en el victimismo masculino, la nostalgia por un pasado patriarcal, la minimización de la violencia de género y el descrédito de instituciones, académicas, activistas y políticas feministas.
El fenómeno ha evolucionado en los últimos años. Si antes se concentraba en foros cerrados, ahora circula en formatos breves como videos, memes, stickers y contenidos aparentemente motivacionales o de autoayuda masculina. La investigadora alertó sobre los riesgos de radicalización violenta, especialmente en comunidades incel, donde ciertos discursos justifican o celebran agresiones contra las mujeres.
México, señaló, ya no puede observar este fenómeno como algo distante, pues los imaginarios de la manosfera hispanohablante circulan sin fronteras claras entre España, Argentina, México y otros países. García Mingo insistió en que no se debe responsabilizar únicamente a los jóvenes ni a las familias, ya que existe una arquitectura digital que favorece la circulación de estos mensajes. En este sentido, planteó que las empresas tecnológicas y las instituciones públicas tienen responsabilidad en la difusión de contenidos misóginos y antifeministas.
Como parte de las respuestas necesarias, propuso aumentar la investigación en diversas áreas, analizar los algoritmos desde un enfoque feminista, exigir mayor responsabilidad a las plataformas, prevenir la radicalización y crear narrativas que demuestren que el feminismo también beneficia a los hombres. El desafío, concluyó, no es únicamente combatir contenidos aislados, sino disputar el diseño mismo de internet. El debate central es cómo construir una democracia digital feminista, sostenible y capaz de enfrentar las nuevas formas de misoginia, polarización y deshumanización.
Referencia:
Educación Futura. (2026, 21 de mayo). Manosfera, “escuela de misoginia y antifeminismo” para jóvenes, advierte investigadora








