Nuevas investigaciones arqueológicas y antropológicas cuestionan el modelo tradicional que relegaba a las mujeres a la recolección y al cuidado y muestran su participación activa en la caza en múltiples sociedades prehistóricas.

Durante décadas, la imagen predominante de las sociedades prehistóricas estuvo marcada por una división rígida entre hombres cazadores y mujeres recolectoras. Sin embargo, recientes hallazgos en el campo de la arqueología y la antropología están desmontando este paradigma, revelando una realidad mucho más compleja y diversa.

Uno de los estudios más citados en este debate fue publicado en la revista Science Advances en 2020. La investigación analizó un entierro de hace unos 9.000 años en los Andes y determinó que una persona sepultada con herramientas de caza mayor —inicialmente asumida como hombre— era en realidad una mujer. Este hallazgo llevó a los investigadores a revisar otros entierros similares, lo que les permitió concluir que entre el 30% y el 50% de los cazadores de algunas poblaciones antiguas podrían haber sido mujeres.

A esta evidencia se suma un estudio de 2023 publicado en la revista PLOS ONE, que revisó datos etnográficos de sociedades cazadoras-recolectoras en distintas partes del mundo. El estudio reveló que en cerca del 79% de las culturas estudiadas, las mujeres tomaban parte en las actividades de caza, en muchos casos de forma intencional y no solo puntual.

Según los autores, estas prácticas iban desde la caza de animales pequeños hasta la participación en cacerías a gran escala, lo cual contradice la idea de una exclusión sistemática de las mujeres de estas tareas.

Los especialistas coinciden en que el modelo tradicional pudo haber estado influido por sesgos culturales actuales. “Durante mucho tiempo se proyectaron roles de género contemporáneos sobre el pasado”, señalan varios investigadores del campo de la prehistoria. Esto habría llevado a interpretar erróneamente tanto restos arqueológicos como comportamientos sociales antiguos.

Además, algunos estudios en biología evolutiva sugieren que las mujeres podrían haber tenido ventajas en actividades de resistencia, importantes para ciertos tipos de caza de larga duración. Esto respalda la idea de que ellas participaban activamente.

Lejos de proponer una inversión del estereotipo, la evidencia actual apunta a una conclusión más matizada: las sociedades prehistóricas habrían tenido una organización del trabajo flexible, en la que las tareas no estaban estrictamente determinadas por el sexo.

Este cambio de perspectiva no solo transforma la comprensión del pasado, sino que también invita a repensar cómo los supuestos culturales pueden influir en la interpretación científica.

Referencias: 

Haas, R., Watson, J., Buonasera, T., Southon, J., Chen, J. C., Noe, S., Smith, K., Viviano Llave, C., Eerkens, J., & Parker, G. (2020). Female hunters of the early Americas. Science Advances, 6(45), eabd0310. https://doi.org/10.1126/sciadv.abd0310

Anderson, A., Chilczuk, S., Nelson, K., Ruther, R., & Wall-Scheffler, C. (2023). The myth of man the hunter: Women’s contribution to the hunt across ethnographic contexts. PLOS ONE, 18(6), e0287101. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0287101