El 21 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo, fecha que nos recuerda que somos parte integral de una enriquecedora mezcla de culturas, etnias y lenguajes. Desde la pluriculturalidad, no todos vivimos ni entendemos nuestro país y nuestra cultura de la misma forma.
Fabián Trejos Cascante
Como sociedad multicultural y multiétnica, Costa Rica conforma su identidad con el aporte de todos los pueblos indígenas, como los Bribri, Cabécar, Ngäbe, Brörán, Maleku, Chorotega, Huetar y Teribe, junto con la riqueza de la población afrodescendiente y la diversidad de la población migrante, entre otros.
Más que visibilizar tradiciones, gastronomía, lenguaje y cosmovisiones, esta fecha nos invita a valorar la riqueza cultural, a promover el respeto y la inclusión, así como el diálogo y la convivencia respetuosa. Con esta herencia cultural tan diversa, existe un eje común: las personas mayores desempeñan un papel protagónico como portadoras de la memoria histórica y de los saberes tradicionales, resguardan historias, experiencias y tradiciones.
Promover el respeto hacia la diversidad en la vejez fortalece el envejecimiento digno, activo e inclusivo. Reconocer esta diversidad cultural en la adultez mayor implica respetar sus raíces y tradiciones y garantizar que las políticas públicas y los servicios sociales sean culturalmente pertinentes.
Es fundamental promover una sociedad más inclusiva en todas las etapas de la vida y entender que existen muchas vejeces, pues no todas las personas envejecen de la misma manera. La experiencia de la vejez está influida por factores sociales, económicos, de género, territoriales y culturales. Mirar a la población mayor desde una perspectiva de diversidad es clave.
La forma en que se vive la vejez está ligada a la manera en que las personas experimentan su cultura, al contexto en el que se desarrollan, a los estereotipos y prejuicios que enfrentan y al desarrollo de las políticas públicas. El lenguaje, las costumbres, los servicios públicos, las redes familiares y comunitarias están ligados a un entorno. Comprender las múltiples vejeces y analizarlas a la luz de la diversidad cultural nos ayuda a construir una sociedad más inclusiva.
El autor es licenciado en Economía y máster en Gestión de Políticas Públicas, gerente general de la Asociación Gerontológica Costarricense (AGECO).








