La familia Ladeyn convirtió la pasión por la cocina francesa en una aventura que comenzó en Francia, continuó en Tahití, Las Vegas y, desde 2020, tiene un nuevo hogar en Costa Rica.

La historia de Pâtisserie Bistró Manon comienza mucho antes de su llegada a Costa Rica. Sus raíces están en Francia, donde Jean Paul y Rachel Ladeyn desarrollaron sus habilidades culinarias respetando las recetas familiares y las tradiciones gastronómicas de sus regiones de origen. Sus hijas, Manon y Camille, siguieron sus pasos.

Rachel nació en Rennes, Bretaña, mientras que Jean Paul es originario de Dunkerque, en el norte de Francia. De ese vínculo con sus raíces nació una forma de cocinar en la que las recetas, los sabores y las técnicas aprendidas en familia ocupan un lugar fundamental.
Con el tiempo, el espíritu aventurero de la familia y su amor por la gastronomía francesa los impulsaron a explorar nuevos destinos. Así comenzó un recorrido que llevaría sus recetas mucho más allá de Francia.

En 2004, la familia inició en Tahití una nueva etapa de su proyecto gastronómico. Allí pudieron compartir su cocina en un entorno completamente diferente, pero conservando como esencia las recetas y técnicas francesas que habían formado parte de su historia.

Diez años después, en 2010, la aventura continuó en Las Vegas, Estados Unidos, otro destino multicultural donde siguieron desarrollando su experiencia en el mundo de la gastronomía. En el 2020 llegaron a Jacó, Costa Rica, y finalmente, en 2025, Jean Paul, Rachel y sus hijas, Manon y Camille, escogieron San Rafael de Escazú para establecer la Pâtisserie Bistró Manon. El nombre del restaurante es precisamente un homenaje a una de las hijas de la familia, nacida, al igual que su madre, en Rennes.

Hoy, el establecimiento conserva ese carácter familiar, con tres mujeres involucradas en todo lo relacionado con el negocio. No se trata solamente de un restaurante, sino de un proyecto construido a lo largo de los años y en distintos países, alrededor de una pasión común: la buena cocina y, especialmente, la tradición culinaria francesa.

Pan y pastelería elaborados diariamente. Los protagonistas de Manon son Jean Paul, responsable de elaborar el pan fresco a diario, y Rachel, encargada de la producción pastelera. La producción artesanal permite que panes y otros productos de pastelería lleguen recién hechos a la mesa y a la vitrina.

Y es precisamente la pastelería 100% artesanal uno de los grandes atractivos del lugar. Entre sus especialidades se encuentran croissants, macarons, panes de masa madre, focaccia y brioche, además de diversas opciones dulces elaboradas en el establecimiento.

Pâtisserie Bistró Manon ofrece desayunos, almuerzos y café, con una propuesta de cocina internacional en la que los platos franceses tienen un protagonismo especial. El menú incluye carnes, pescados y ensaladas, entre otras opciones. Fines de semana de crepas. Los sábados y domingos tienen un atractivo adicional: las crepas dulces, preparadas con diferentes ingredientes y combinaciones. Hay opciones con dulce de leche, fresas, banano, Nutella, manzana y melocotón, además de la tradicional crêpe Suzette, una preparación francesa acompañada de una salsa de naranja, mantequilla y azúcar, aromatizada tradicionalmente con licor de naranja.

La propuesta se complementa con una selección de bebidas y vinos franceses. Entre los aperitivos se encuentra el Kir, un clásico francés preparado con vino blanco seco y crème de cassis, un licor de grosella negra. También se ofrece la popular mimosa, preparada con vino espumoso y jugo de naranja.

Parte del encanto de Pâtisserie Bistró Manon también radica en su ubicación. El restaurante se encuentra junto a un riachuelo, lo que permite escuchar el sonido del agua mientras se disfruta de la vegetación del entorno. Su ambiente es sencillo, acogedor y agradable, apropiado para desayunar tranquilamente, disfrutar de un almuerzo, encontrarse con amigos, compartir en familia o simplemente tomar un café acompañado de un croissant o un macaron.

Pâtisserie Bistró Manon está ubicado en San Rafael de Escazú, en el Centro Comercial Plaza Rolex, a 200 metros al suroeste y 25 metros al oeste, frente al Consulado de Bélgica. Abre de martes a domingo, de 8:00 a. m. a 6:00 p. m.

De Francia a Tahití, de Tahití a Las Vegas y, finalmente, a Costa Rica, la historia de la familia Ladeyn ha estado marcada por los viajes, pero también por algo que ha permanecido inalterable: el deseo de conservar y compartir los sabores de sus raíces. En Escazú, cada pan que Jean Paul prepara, cada pieza de pastelería y cada receta francesa continúan contando esa historia familiar.