En un mundo donde la crisis climática ya es una crisis económica, Andrea Meza ha planteado una interrogante a los modelos tradicionales: el desarrollo no puede sostenerse sin transformar la relación entre el mercado, el territorio y la vida.
Por décadas, la discusión ambiental fue tratada como secundaria al desarrollo económico. Un complemento, no un eje. Hoy, esa separación resulta insostenible y es aquí donde la trayectoria de Andrea Meza Murillo se sitúa precisamente en ese punto de quiebre.
La abogada costarricense y actual secretaria ejecutiva adjunta de la Convención de las Naciones Unidas sobre Lucha contra la Desertificación ha enfocado su trabajo en traducir la crisis climática en políticas concretas, capaces de articular sostenibilidad, inversión y bienestar social.
Formada en Derecho en la Universidad de Costa Rica, con estudios de posgrado en Europa, Andrea Meza entendió desde temprano que la sostenibilidad no se logra solo desde la ciencia. Se construye desde la norma, la negociación y la capacidad de incidir en los sistemas económicos globales.
Su paso por el Ministerio de Ambiente y Energía de Costa Rica la ubicó entre los laboratorios políticos más observados en materia ambiental. Desde ahí, participó en procesos de alto nivel vinculados a las Conferencias de las Partes (COP), donde el lenguaje técnico se traduce —o no— en compromisos reales.
Uno de los hitos de su trayectoria ha sido la implementación del Plan Nacional de Descarbonización de Costa Rica, una estrategia que propone alcanzar cero emisiones netas hacia 2050.
Pero reducir este plan a una meta ambiental sería simplificarlo. Se trata de una reconfiguración profunda del modelo productivo: transformación del sistema de transporte, transición energética, rediseño de la gestión de residuos y cambios en la producción agrícola.
En otras palabras, una economía distinta, no solo una economía más “verde”. Por eso, uno de los aportes más relevantes de Andrea Meza ha sido desplazar la narrativa ambiental de la restricción a la oportunidad. La sostenibilidad, en su enfoque, no es un costo. Es una vía para generar empleo, atraer inversión y fortalecer las economías locales.
Este cambio de perspectiva ha sido clave para posicionar a países como Costa Rica en circuitos internacionales de financiamiento climático, donde la credibilidad institucional y la coherencia de las políticas son determinantes.
Sin embargo, el debate ambiental no se desarrolla en condiciones de igualdad. Los países más vulnerables a los efectos del cambio climático son, en muchos casos, los que menos han contribuido a generarlo. Por consiguiente, en ese escenario, Andrea Meza ha sido una voz activa en la discusión sobre financiamiento climático y responsabilidades diferenciadas, insistiendo en que la sostenibilidad no puede desligarse de la equidad global.
Porque, sin redistribución de recursos, la transición ecológica corre el riesgo de profundizar las desigualdades. De ahí que, más allá de las negociaciones internacionales, el impacto de estas políticas se dé en el territorio.
Iniciativas como el pago por servicios ambientales han permitido integrar a comunidades rurales e indígenas en la economía formal, reconociendo el valor económico de la conservación.
Este tipo de mecanismos introduce una lógica distinta: proteger la naturaleza no como sacrificio, sino como actividad productiva.
La presencia de Andrea Meza en espacios de decisión a nivel global no es menor. Las políticas climáticas se negocian en escenarios donde convergen intereses económicos, geopolíticos y sociales, y que una mujer latinoamericana participe —y lidere— en esas conversaciones implica una reconfiguración de quién tiene voz en la definición del futuro del planeta.
Pero como en otros campos, el desafío no es solo llegar, sino también transformar las reglas desde dentro.
La trayectoria de Andrea Meza muestra que es posible articular el desarrollo, el ambiente y la justicia social. Pero también deja claro que ese proceso no es automático. Requiere decisión política, capacidad técnica y, sobre todo, voluntad de cambiar el modelo.








