La XXIV Feria Internacional del Libro de Costa Rica regresa a la Antigua Aduana del 22 al 30 de agosto con Guatemala como país invitado de honor. Durante nueve días, libros, escritores, editoriales y lectores volverán a encontrarse en una actividad que combina el intercambio cultural, la promoción de la lectura y una cadena productiva que también sostiene a autores y a pequeñas empresas editoriales.
La Feria Internacional del Libro de Costa Rica (FILCR) volverá este sábado 22 de agosto a uno de los espacios más asociados a su historia. La XXIV edición se realizará hasta el domingo 30 en la Antigua Aduana, en San José, con entrada gratuita y una programación que incluirá presentaciones de libros, conversatorios, recitales, encuentros con lectores, actividades académicas y propuestas dirigidas a niñas, niños y jóvenes. Guatemala será el país invitado de honor y, además, tendrá una presencia que recupera la dimensión centroamericana con la que nació la feria.
La actual FILCR tuvo su origen en 1997 como Feria Internacional del Libro en Centroamérica (FILCEN), respaldada entonces por las cámaras del libro de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Panamá y Costa Rica. Su regreso a la Antigua Aduana y la invitación a Guatemala recuperan esa vocación regional en un momento en que la circulación de obras centroamericanas continúa enfrentando mercados pequeños y dificultades de distribución entre los países vecinos.
Durante nueve días, la nave principal de la Antigua Aduana concentrará la oferta de editoriales y librerías, mientras que los salones anexos acogerán parte de la programación cultural y académica. La organización también ha anunciado espacios al aire libre para el descanso, la gastronomía y las actividades culturales. El horario oficial será de 9:00 a. m. a 8:00 p. m. del 22 al 29 de agosto y de 9:00 a. m. a 6:00 p. m. El domingo 30.
Una feria del libro cumple una función que trasciende la mera venta de ejemplares, pues permite que los lectores conozcan a escritoras y escritores, descubran editoriales y se acerquen a títulos que difícilmente encuentran durante el resto del año, mientras concentra en un mismo espacio a quienes escriben, editan, corrigen, diseñan, imprimen, distribuyen y comercializan libros. La FILCR ha sido durante años uno de los principales puntos de encuentro entre editoriales públicas y privadas, librerías, escritores y público lector en Costa Rica.
Para una editorial independiente, vender en una feria puede significar financiar nuevas publicaciones, recuperar parte de la inversión realizada en títulos recientes y llegar directamente a personas que normalmente no conocen su catálogo. Para escritores que se encuentran fuera de los grandes circuitos comerciales, también constituye una oportunidad para presentar su obra en un mercado donde la exposición sigue siendo limitada.
Por ello, la discusión internacional, en la actualidad, se centra en la necesidad de fortalecer y democratizar el acceso a las ferias, con el fin de que su función comercial conviva con políticas de lectura, distribución y respaldo a pequeños proyectos editoriales que aporten voces y perspectivas locales. Incluso dentro de la discusión sobre cultura y mercado, escritores y editores coinciden en que estos encuentros ofrecen una vitrina difícil de sustituir para autores que no consiguen presencia permanente en las librerías.
En esta edición, Guatemala aporta a ese intercambio una tradición cultural marcada por su diversidad lingüística y étnica. Datos recopilados por el Instituto de Estadística de la UNESCO señalan que en el país se reconocen 25 lenguas habladas, 22 de ellas mayas, además del español, el garífuna y el xinka. Esa diversidad también atraviesa su producción literaria y artística, desde la obra universal de Miguel Ángel Asturias hasta voces contemporáneas que escriben desde los pueblos mayas, la experiencia garífuna, la creación urbana, la investigación, la poesía y la literatura infantil.
La delegación invitada incluye figuras de distintas generaciones y trayectorias. Entre las mujeres participantes estará Gloria Hernández Montes, Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2022, licenciada en Filosofía y Letras y maestra en Literatura Hispanoamericana, con una extensa labor docente y literaria. Carolina Escobar Sarti, escritora, poeta, columnista, investigadora social y profesora universitaria, combina la creación literaria con su labor en defensa de niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual y de la trata de personas.
También llegará Negma Coy, artista maya kaqchikel, escritora, traductora y promotora cultural, que escribe en kaqchikel, en español y mediante glifos mayas. Su presencia representa especialmente la diversidad lingüística que Guatemala llevará a Costa Rica. Coy ha explicado que su escritura busca mantener viva la palabra y la memoria de los pueblos mayas frente a los procesos históricos de discriminación y desplazamiento de sus lenguas.
La representación femenina incluye, además, a Carla Natareno Letona, comunicadora, investigadora literaria y gestora cultural; Cindy Barrascout, autora y mentora literaria, fundadora de Editorial Core; y Delmy Felipe, promotora de lectura y gestora cultural que impulsa en Mixco la Bicicloteca, una biblioteca itinerante que acerca libros a parques y espacios públicos, a niñas, niños y familias. Sus trayectorias permiten que la presencia guatemalteca no se limite a los nombres consagrados y también muestre el trabajo de quienes investigan, editan, enseñan y llevan los libros directamente a las comunidades.
La participación de Guatemala responde, además, a la intención de fortalecer la circulación editorial centroamericana. La Cámara Costarricense del Libro ha planteado que el intercambio debería trascender las actividades protocolares y facilitar relaciones de distribución entre Costa Rica, Guatemala y otros países de la región. El reto resulta especialmente relevante para pequeñas editoriales cuyos mercados nacionales no siempre ofrecen suficiente escala para sostener publicaciones especializadas o de circulación limitada.
Por parte de Costa Rica, D3 Ediciones Scientia, como editorial independiente, formará parte de esa diversidad editorial desde el stand C4, con un catálogo que combina literatura y obras de actualidad. Entre sus títulos estarán Organizaciones libres de violencia, Costa Rica: Panorama fiscal, Futuro secuestrado y Crimen organizado transnacional: una mirada hemisférica, además de Patria Viva y Costa Rica en voz de mujer.
La literatura también tendrá una amplia presencia con las obras de Marilyn Batista Márquez, entre ellas Cuentos de Petra, Sin pecado concebida, Sangre de toro, Insurrección, Hembras y Machos, textos que recorren la violencia contra las mujeres, la autonomía, la discriminación, la igualdad y las nuevas masculinidades desde el cuento y la poesía. El catálogo incluirá asimismo obras de autores invitados como Félix Cristiá Batista y Félix Cristiá Martínez y, en el ámbito internacional, presentará la obra de la guatemalteca Rocío Girón Melgar, «El jardín de Nouj». Durante la feria, D3 Ediciones realizará firmas de libros en encuentros con sus autoras; los horarios se comunicarán a través de las redes de la editorial.
La XXIV FILCR abre así nuevamente la Antigua Aduana a lectores, editoriales y escritores, pero también a una conversación centroamericana que durante años ha tenido dificultades para convertir la cercanía geográfica en una circulación efectiva de libros. Guatemala llega con una delegación que combina voces reconocidas, lenguas originarias, gestión comunitaria y producción contemporánea, mientras las editoriales costarricenses vuelven a disputar durante nueve días algo esencial para cualquier industria cultural: que los libros encuentren manos lectoras y que quienes los producen puedan continuar, con ilusión y esmero, haciéndolos.








