La antropóloga feminista argentina visitó Bogotá para participar en un encuentro público en la Biblioteca Luis Ángel Arango. En una entrevista con la periodista Valentina Parada Lugo, de El País América Colombia, cuestionó los límites del feminismo cuando ingresa al Estado, advirtió sobre la insuficiencia de la representación femenina sin conciencia de género y planteó que los hombres deben desobedecer el mandato de la masculinidad.
La antropóloga, escritora y referente feminista argentina Rita Segato volvió a situar en el centro del debate una de sus tesis más persistentes. Para ella, la violencia de género no puede comprenderse solo como un problema individual, sino como parte de estructuras profundas de poder, de lealtad masculina y de organización patriarcal. Durante su visita a Colombia, Segato participó en un encuentro masivo en la Biblioteca Luis Ángel Arango de Bogotá y, posteriormente, conversó con la periodista Valentina Parada Lugo, de El País América Colombia, sobre feminismo, Estado, violencia sexual y masculinidades contemporáneas.
La entrevista, publicada en El País América Colombia, parte de un contexto concreto: más de 300 personas asistieron presencialmente al encuentro organizado por la Red Cultural del Banco de la República, mientras que otras siguieron la conversación a través de plataformas digitales y sedes regionales. La actividad presentó a Segato como una intelectual que ha transformado las formas de comprender la violencia patriarcal, los cuerpos y las relaciones de poder en América Latina.
En el diálogo conducido por Parada Lugo, uno de los ejes centrales fue la relación entre el feminismo y el poder estatal. Segato sostuvo que muchas mujeres que ingresan a gobiernos progresistas terminan absorbidas por estructuras políticas incapaces de transformarse desde dentro. Al referirse al caso de la vicepresidenta colombiana Francia Márquez, la antropóloga afirmó que el aparato estatal terminó debilitando parte de su poder político y de su conexión con los movimientos sociales que representaba originalmente.
La conversación también abordó el caso mexicano y la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia. Según recoge la entrevista de El País, Segato cuestionó que un gobierno encabezado por una mujer no haya puesto en el centro de su agenda política a las madres buscadoras y a las víctimas de feminicidio. A partir de ello, insistió en que la presencia femenina en cargos de poder no constituye automáticamente una transformación feminista.
Para Segato, el problema no es únicamente quién ocupa el poder, sino cómo se ejerce y qué estructuras reproduce. Durante la entrevista con Parada Lugo, la autora insistió en que una mujer puede llegar a posiciones de autoridad y, aun así, mantener prácticas políticas alejadas de una perspectiva de género o de derechos humanos.
Otro de los temas centrales fue la violencia sexual y lo que Segato denomina “corporación masculina”. A propósito de casos internacionales recientes, la antropóloga sostuvo que muchos crímenes sexuales no pueden entenderse únicamente desde la figura individual del agresor, sino también desde las redes de complicidad, silencio y validación entre hombres. En su lectura, la violencia también funciona como una forma de reafirmación de la pertenencia a estructuras masculinas jerárquicas.
Es en ese contexto donde aparece una de las frases centrales de la entrevista: “Los hombres tienen que burlarse del mandato de la masculinidad”. Con esa idea, Segato plantea la necesidad de desmontar culturalmente los códigos que asocian la masculinidad con el dominio, la competencia, el control emocional o la violencia. La propuesta, lejos de diluir responsabilidades, apunta a cuestionar las estructuras simbólicas que legitiman y reproducen las agresiones contra las mujeres.
La entrevista publicada por El País América Colombia también muestra a una Segato preocupada por el avance global de proyectos autoritarios y conservadores que atacan derechos vinculados al género, a la diversidad sexual y a la memoria histórica. Sin embargo, su reflexión no se limita a la denuncia política inmediata: insiste en pensar en cómo las relaciones cotidianas, las instituciones y los vínculos sociales reproducen formas históricas de desigualdad y subordinación.
La visita de Segato a Bogotá también tuvo un importante componente institucional. Según informó la Red Cultural del Banco de la República, la autora sostuvo encuentros sobre los procesos de memoria y la violencia sexual en Colombia, y participó en espacios de reflexión sobre justicia y reparación. Esa dimensión conecta directamente con uno de los campos más reconocidos de su trabajo intelectual: el análisis de la violencia sexual en contextos de guerra, de colonialismo y de control territorial.
Leídas en conjunto, tanto la conversación con Valentina Parada Lugo como las actividades públicas desarrolladas en Bogotá muestran a Segato como una de las voces más influyentes del feminismo latinoamericano contemporáneo: una intelectual que insiste en examinar las formas profundas en que el poder patriarcal se reproduce en las instituciones, en las relaciones sociales y en los propios imaginarios culturales.
Referencias:
Parada Lugo, V. (2026, 4 de mayo). Rita Segato en Colombia: “Los hombres tienen que burlarse del mandato de la masculinidad”. El País América Colombia. https://elpais.com/america-colombia/2026-05-04/rita-segato-en-colombia-los-hombres-tienen-que-burlarse-del-mandato-de-la-masculinidad.html
Red Cultural del Banco de la República. (2026, 16 de abril). Rita Segato en el Luis Ángel Arango. Banrepcultural. https://www.banrepcultural.org/noticias/rita-segato-en-la-luis-angel-arango
Fotografía disponible en: https://lavaca.org/wp-content/uploads/2023/01/rita-segato.jpg with UploadWizard








